El Estandarte Real. Revista Político-Militar Ilustrada

 

 

 

El Estandarte Real. Revista político-militar ilustrada, inició su andadura el primero de abril del 1889. Era una publicación mensual destinada al recuerdo de las epopeyas carlistas. El director político era Francisco de Paula Oller. Como director artístico fue elegido Paciano Ross, que ya colaboraba con Oller en Lo Crit d’Espanya. La administración de esta se encontraba en la Ronda de San Antonio 64, 4º1ª, de Barcelona. El apartado de correos era el 147. A finales del 1891 poseyó número de teléfono, el 1150. Entre los colaboradores literarios destacamos al marqués de Valdespina; el barón de Bretauville; el marqués de Cerralbo; el barón de Sangarrén; Antonio Brea; el marqués de Tamarit; Joaquín Llorens Fernández de Córdoba; Juan Vidal de Llobatera; Ramón Vila y Colomar; Cándido de Esteve; Tirso de Olazabal; José Luis Ortíz de Zárate; Reynaldo Brea. De entre los artistas que colaboraron destacamos a: Paciano Ross; Ermolao Pooletti; E. Esteban; Luigi Gasparini; Ricardo Balaca; L. Urgellés; García Asartos; Utrillo; Gómez Soler; Luis Pellicer; Pellicer Montseny; P. Talarm; J. Pahissa; Ross Bosch; Melitón González; entre otros.

 

En total aparecieron 39 números, encuadernados en dos volúmenes. El primero engloba los números 1 al 21. En el segundo del 22 al 39. Su publicación se inició el primero de abril del 1889 y finalizó en junio del 1892. En la portada se reproducía la ilustración de un destacado miembro del Carlismo. Así, en el primer número aparece Carlos VII. En los siguientes números encontramos a Doña Margarita de Borbón; Don Jaime de Borbón; Doña Blanca de Borbón; Archiduque Leopoldo Salvador de Austria; Nicolás Olló; marqués de Cevallos; marqués de Valde-Espina; Teodoro Rada; barón de Bretauville; marqués de Cerralbo; Don Juan de Borbón; Alvaro de Sodupe; Ramón de Sangarrén; Manuel María Echarri; Antonio Brea; Isaac Peral; marqués de Villaderias; Archiduque Francisco Salvador de Austria; Archiduquesa María Inmaculada; Francisco Cavero y Álvarez de Toledo; Simón de Montoya; Juan Castells; Castor de Andachaga; Isidro Pascual Gamundi; Doña Elvira de Borbón, Don Carlos VII; Miguel Lozano; Domingo de Egaña; Tomás de Zumalacárregi; Elicio de Bérriz; Calderón; Pedro Vidal; Juan Francesch; Cesareo Sanz; conde de Mergeliza de Vera; Don Alfonso de Borbón y Austria-Este; Manuel Vilalegiu.

 

El formato de la revista era de 31 x 21 centímetros, cubiertas, a dos columnas. Cada revista constaba de 16 páginas, a excepción de los números 3, 9, 10, 21, 34 y 35 que contenían 15, 17, 15, 19, 17, 15 páginas respectivamente. Por lo que respecta a las ilustraciones aparecidas en la revista, se incluyeron láminas, retratos, dibujos y planos. Como escribe Navarro Cabanes: Para que se juzgue de la importancia de la parte gráfica diremos que solamente en el tomo primero, que abarca veinte números, se publicaron 31 láminas sueltas, entre sencillas y dobles, en negro, bicolor y hasta de 16 tintas (Cuarto de banderas del Palacio de Loredan); 22 retratos, de fotograbado o dibujados por Ross; 73 dibujos intercalados en el texto, 58 viñetas que ilustraban el texto y ocho planos de la campaña.

 

La revista se subdividía en 4 secciones. Una primera incluía editoriales, cartas, artículos publicados en otros medios carlistas y discursos. Los responsables de esta sección eran el propio Oller, Carlos VII y los principales dirigentes del partido. Una segunda sección, subtitulada por mí como memoria histórica y homenajes, constituía el eje principal de la revista, en ella se trataban las epopeyas del pasado con todo lujo de detalles. Formaron parte de esta sección trabajos dedicados a: Apuntes sobre la última guerra civil de Antonio Brea; Guerra de Montañas de Reynaldo Brea; Historias breves; Partes oficiales de la última guerra; Poesías; Estudios y recuerdos militares por un militar carlista; Catálogo de los trofeos de guerra depositados en el salón de banderas del Palacio Loredan; Datos para la historia por Manuel Rodríguez Mailló; Biografía sobre la Casa de Austria-Este; Homenaje a: Tomás de Zumalacárregi, Carlos Calderón, marqués de Tamarit, Juan Francesch, Cesareo Sanz, Ignacio Wills; Las operaciones militares nocturnas por el marqués de Valde-Espina; La muerte de los héroes por Antonio Brea; Acciones militares.

 

Una tercera sección llevaba por título Nuestros Grabados. En ella se daba una breve explicación sobre todas las láminas y dibujos incluidos en cada número de la revista.

 

En la contraportada se incluía una breve sección titulada Libros recibidos. Era un almanaque sobre las obras publicadas por otras editoriales, y que merecían un breve comentario por parte de la revista. Los libros no tenían porque tratar únicamente temas carlistas. Por ejemplo, en el primer número se comentan: Citas de la manifestación de Burgos; Almanaque carlista para 1889; La Masonería tal cual es por Anselmo J. Baldó; Introducción al noble juego del Ajedrez. No era una sección fija dentro de la revista.

 

Durante esos años era normal dentro de las publicaciones carlistas, encontrar revistas o diarios con títulos referidos a alguna acción, al propio Rey, o al recuerdo de la Causa. Asi pues, por ejemplo, surgieron revistas con títulos tan sugestivos como El Loredan, en clara referencia al palacio veneciano; El amigo del obrero; El amigo del pueblo; La cruz de Sobrarbe; La Tradición; El almogavar; La cruz sobre el corazón, aludía a las palabras de Don Carlos ponía la Cruz sobre su corazón antes que sobre su corona; La bandera carlista; Zumalacárregui, periódico satírico publicado en Madrid y que llevaba por título el nombre del héroe de la primera guerra. Asi pues, Oller bautizó la revista siguiendo las pautas del momento. ¿Qué significado y por qué ese nombre?

 

El Estandarte Real representó el símbolo máximo del Carlismo durante la última guerra. Recordemos que la finalidad de la revista era rememorar los gloriosos momentos vividos durante la última guerra. Es por eso por lo que muchos de los colaboradores de la revista habían tomado parte en ella y elaboraron sus trabajos gracias al recuerdo que de la misma conservan. Aquella fuerza que llevo a los soldados carlistas a luchar en pos de su Rey y de su Estandarte, posibilitaría el triunfo de la revista.

 

Aunque el carácter general de la publicación era ofrecer a los lectores los hechos acaecidos durante la última guerra, desde el punto de vista carlista, y echar por tierra versiones poco reales, confeccionadas por escritores del bando gubernamental; la revista también sirvió para divulgar propaganda del nuevo Carlismo. La propaganda se insertaba en la editorial. Se incluyeron dos tipos de editorial. Una era a través de cartas o comentarios de Oller y, una segunda donde se insertaban editoriales y comentarios aparecidos en otros medios de comunicación carlista.

 

Esta propaganda queda expresada en los siguientes ejemplos. En julio de 1889 Oller firma una editorial titulada Doble Protesta. En ella ejerce su más enérgica protesta sobre el atropello que había sufrido el Su Santidad León XIII, con motivo de la erección en Roma de un monumento dedicado a la figura de Giordano Bruno. En el número 13, abril de 1890, se insertó una carta de Don Carlos al marqués de Cerralbo. La carta se refiere a un reciente viaje de Cerralbo por Cataluña. En dicho viaje consolidó el nuevo partido, apoyó la creación de círculos y revalorizó unos sentimientos que, en algunos casos, permanecían dormidos. En septiembre de 1890 el marqués de Cerralbo se refirió a las elecciones que se avecinaban. Cerralbo pidió la participación de los carlistas, apoyando a los candidatos que se presentaba, aunque no consideraba legítimas esas elecciones pues: no concedemos a esa voz la representación verdadera de la Nación, porque la consideramos como un eco de las opresiones gubernamentales. Así y todo, la intención del partido carlista era presentarse a las elecciones única y exclusivamente en aquellos lugares donde tuvieran seguro el voto, es decir, su meta consistía en ganar representación parlamentaria en todas aquellas circunscripciones donde tomaran parte.

 

En la sección titulada memoria histórica se publicaban secciones fijas que se repitieron con una cierta regularidad. Antonio Brea tuvo sección fija titulada Apuntes sobre la última guerra civil. Brea contó la evolución militar de los más destacados hechos ocurridos durante el periodo del 1872 al 1876. Brea publicó en los números 1, 4, 10, 12, 14, 17, 19 y 20, pertenecientes a los años 1889 y 1890. También había sitio para la poesía.

 

La importancia de El Estandarte Real dentro de la historia impresa carlista estriba en el hecho que fue fundada para recordar y dar a conocer los sucesos acaecidos durante la última guerra carlista. Si bien éste fue el punto de partida de la publicación, con el tiempo evolucionó hacia nuevas concepciones editoriales. El Estandarte Real sirvió también de medio de comunicación del nuevo Carlismo. A través de ella se pudieron leer artículos de información general, teniendo sus dirigentes otro medio de comunicación con el cual poder llegar a más seguidores.

 

Si en un primer momento Don Carlos había sugerido a Luis María Llauder la fundación de un diario con este título, bautizado más adelante como El Correo Español, posteriormente Oller reutilizó el título descartado, creando un medio de expresión afín a todos los carlistas, para recordar los hechos gloriosos de un histórico pasado.

 

El Estandarte Real sirvió, pues, de memoria colectiva para todos aquellos hombres, seguidores de Don Carlos que, habiendo o no participado en la última guerra, deseaban conocer más de cerca lo que el Carlismo había significado y continuaba significando en la historia de España.