Antigua Prisión Provincial de La Coruña, al fondo la Torre de Hércules

Inaugurada en 1927, durante la Dictadura del General Primo de Rivera, la Prisión Provincial de La Coruña, situada en las inmediaciones de la Torre de Hércules, prestó servicio hasta 1999 en que perdió su uso como centro de reclusión.

A partir de ese instante, el edificio comenzó a deteriorarse hasta llegar al estado actual que se puede considerar de lamentable, debido al deterioro general del inmueble.

A lo largo de estos años, hubo algunas tentativas de buscarle un uso digno a este edificio que se puede considerar emblemático. Quizás el que podría resultar más interesante para la ciudad, la adecuación del edificio para albergar un Parador de la Red Nacional de Paradores, quedó en eso, en tan solo un proyecto lo que privó a La Coruña de contar con una instalación hotelera de primera categoría, ubicada en un lugar privilegiado.

Luego, con la llegada al gobierno municipal del tsunami negro de la marea, un conglomerado de grupos de izquierda y ultraizquierda -marea, bloque, podemos, etc.-, pretendieron, mediante lo que ellos denominaron el “proxecto cárcere”, instalar en este recinto lo que se convertiría en un centro de adoctrinamiento gestionado por estos grupos políticos, donde solo tendrían cabida aquellos que comulgasen con sus ideologías sectarias y encima pagado con el dinero de todos los coruñeses. Menos mal que semejante desafuero fue evitado por una resolución judicial que impidió que individuos vinculados a la marea se adueñasen de este edificio.

Ahora, estos mismos individuos, alentados por un incendio que se declaró en su interior, pretenden retomar el proyecto, aduciendo que su único objetivo es salvar el recinto, si bien su motivación real no es otra, como hemos dicho, que instalar allí un centro de adoctrinamiento político.

Lo más penoso, es que, el otro día, escuchando un programa de una emisora de radio local coruñesa de esas que se auto titulan de “derechas de toda la vida”, no se les ocurrió mejor idea que dar voz a uno de estos personajes sectarios, apoyando su petición para que sean ellos los receptores del edificio y que las obras se las financiemos todos los coruñeses.

Nos referimos a representantes de partidos políticos, tal es el caso de la marea, que, durante sus nefastos cuatro años de gobierno municipal coruñés, llevaron a la ciudad a la época de mayor oscurantismo y despiadado sectarismo que ha conocido la historia de La Coruña. Unos años en los que, la ciudad, retrocedió hasta niveles insospechados, perdiendo toda la clase y la categoría que tenía y dejando de contar no solo en el concierto de las ciudades españolas, sino incluso de las gallegas.

La Prisión Provincial de La Coruña (años 20)

Estos mismos individuos que convertirán aquel espacio en una permanente exaltación al odio y la división entre españoles, aludiendo a que durante el régimen de Franco allí fueron encarcelados algunos disidentes y sin embargo, se olvidan de recordar a las nuevas generaciones aquellas jornadas de auténtico terror que vivieron los disidentes con la sectaria ideología del frente popular que, encarcelados en la Cárcel Modelo de Madrid, fueron masacrados por los milicianos rojos haciendo fuego de ametralladora contra ellos o trasladándolos en sacas a Paracuellos para allí acabar con sus vidas.

Si a la alcaldesa socialista de La Coruña le queda un atisbo de coruñesismo y algo de aquella promesa inicial que manifestó públicamente de ser “alcaldesa de todos los coruñeses”, deberá oponerse a semejante desafuero y gestionar la cesión del inmueble para en él dar cabida a servicios que redunden en beneficio de la ciudad y no de grupos políticos de ideologías totalmente excluyentes.

Al edificio en cuestión se le podrían buscar muchos fines, algunos de ellos vinculados directamente a la Torre de Hércules, declarada “Patrimonio de la Humanidad” y otros indirectamente relacionados con ella.

Por descontado, la antigua Prisión Provincial debería acoger, con carácter prioritario, el Centro de Interpretación de la Torre de Hércules, para sustituir al antiestético barracón construido en tiempos en los que la cultura y el turismo de La Coruña estaba en manos del Bloque, un edificio que desmerece el monumento a cuyos pies se alza.

Otra de las finalidades a las que se podría destinar una parte del inmueble sería el traslado a sus instalaciones del Museo Arqueológico de la ciudad, dejando en el Castillo de San Antón, actual museo, totalmente atiborrado de objetos, la sección Histórica lo que permitiría la posibilidad de exponer la gran cantidad de fondos que en la actualidad duermen callados en oscuros almacenes.

También, en este edificio, se podría instalar un Museo de Faros como homenaje al más antiguo del mundo en servicio actualmente: la Torre de Hércules.

Además de esto, salas de conferencias y exposiciones y otras dependencias anejas que le conferirían al inmueble y a la zona un valor añadido.

Cualquier cosa, antes de permitir que en un recinto que sería de todos los coruñeses pueda servir como centro de adoctrinamiento de grupos políticos indeseables y que ya demostraron su incapacidad y sectarismo cuando mal gobernaron la ciudad.

Esperemos que no se caiga en esta trampa y las emisoras, como la descrita, dejen de darle pábulo a sectarios como estos, representantes de ese siniestro proyecto con el que quieren adueñarse de la vieja Prisión Provincial de La Coruña.