Los primeros días del mes de septiembre de 1949 constituyeron un hito en la historia reciente de La Coruña. De una parte, el lunes 5, Franco recibió al Rey Abdullah de Jordania en nuestra ciudad, hecho del que ya hablaremos en otra ocasión, y de otra, en la tarde del sábado 3 arribaron al puerto coruñés el Cañonero “Vicente Yáñez Pinzón” y el Dragaminas “Lérez”, trayendo a bordo a un grupo de marinos de la Marina norteamericana cuyos buques se hallaban atracados en el puerto de Ferrol.

En la mañana de aquel primer sábado de septiembre, precedido por el Destructor “Jorge Juan” que le facilitó la enfilación al muelle ferrolano, entró el Crucero pesado “Columbus”, en el que enarbolaba insignia el Almirante Connelly, jefe de las fuerzas navales norteamericanas en Europa.

Tras el “Columbus”, fueron entrando los restantes buques de la División, el Crucero ligero “Jenean” y los Destructores “Bordelon” y “Stribling” que quedaron atracados en el muelle civil de la capital departamental.

Los marinos norteamericanos fueron objeto de un apoteósico recibimiento, siendo miles los ferrolanos que acudieron al puerto para recibir, con muestras de cariño, a los visitantes.

Una vez los buques quedaron atracados, se inició un apretado programa de recepciones y visitas a las primeras Autoridades de la ciudad, así como a las de nuestra Armada que cumplimentaron a los huéspedes en las cámaras de Oficiales de los distintos navíos surtos en el Arsenal Militar de Ferrol.

La presencia de las dotaciones de los buques se hizo patente a partir de la una de la tarde, hora en la que las dotaciones salieron de franco de paseo a recorrer las calles de la ciudad, siendo acogidos de forma cariñosa por el pueblo ferrolano.

Ese mismo día, un total de 115 miembros de las dotaciones de los buques yanquis salieron, por vía férrea, para Madrid, en tanto que otra comisión asistió, aquella noche, a una representación de la Zarzuela “La Revoltosa”, ofrecida en el Teatro “Jofre”.

Al día siguiente, domingo, día 4, un total de 500 marinos yanquis se trasladaron a Santiago, donde el Comandante más antiguo de la División realizó la ofrenda ante la imagen del Apóstol.

El “Vicente Yáñez Pinzón”, modernizado

Sin embargo, dejando a un lado la estancia de estos buques en Ferrol, como hemos señalado, en la tarde del mismo día 3, alrededor de medio millar de integrantes de las dotaciones, se trasladaron a La Coruña, a bordo del Cañonero “Vicente Yáñez Pinzón” y del Dragaminas “Lérez”, donde fueron recibidos por gran cantidad de coruñeses que acudieron al muelle de Linares Rivas donde quedaron atracados los dos buques de nuestra Armada.

Inmediatamente, el Almirante Connelly y otros mandos de la División Naval, se dirigieron al Palacio de Capitanía General donde fueron recibidos por el Teniente General Barrón, Capitán General de la 8ª Región Militar.

Por su parte, otra comisión del Jefes y Oficiales de la Armada yanqui, encabezada por el Contralmirante Henderson, Jefe del Estado Mayor de la fuerzas navales norteamericanas en Europa, se trasladaron al Gobierno Civil donde cumplimentaron a su titular, Hierro Martínez, así como al Alcalde de La Coruña, Molina Brandao, y a otras Autoridades de la ciudad.

A las seis menos cuarto de la tarde, las primeras Autoridades coruñesas, acompañadas de la comisión de la Marina norteamericana, se trasladaron a la Plaza de Toros donde asistieron a una corrida ofrecida en su honor, a la que también fue invitada la marinería presente en la ciudad que contribuyó a dar un mayor colorido al festejo.

A la conclusión de la corrida, los Jefes y Oficiales integrantes de la comisión, se dirigieron al Parque de El Leirón del Sporting Club Casino, donde se celebró una animada fiesta que contó con la presencia de las primeras Autoridades coruñesas y de la Reina de las Fiestas, Isa Ferreiro. La subsiguiente verbena, muy animada, se prolongó hasta la madrugada.

Simultáneamente, en el Centro Cultural y Deportivo de Santa Lucía y en el Liceo de Monelos, se celebraron sendos festivales en honor de las dotaciones presentes en la ciudad, en tanto que, en la plaza de María Pita, el Ayuntamiento organizó una animada verbena.

Poco después de las once y media de la noche, la representación norteamericana abandonó la ciudad, trasladándose en los dos buques de nuestra Armada, en los que habían realizado la travesía hasta La Coruña, de regreso a Ferrol.

Por su parte, el Almirante Connelly retornó a El Ferrol por carretera a ultimas horas de la noche, no sin antes manifestar, haciéndose eco del sentir de sus hombres, su satisfacción por el trato recibido en La Coruña y por la amabilidad de sus gentes.

Metopa del “Vicente Yáñez Pinzón”. Una de las señas identificativas de esta clase de buques era la metopa, con las armas del marino que le daba nombre, situada en la roda

En cuanto al Cañonero “Vicente Yáñez Pinzón”, presente en nuestro puerto en aquella jornada, señalar que formaba parte de la segunda serie de la clase “Pizarro”, integrada también por los “Magallanes”, “Sarmiento de Gamboa” y “Legazpi”.

Esta segunda serie había sido autorizada el 25 de octubre de 1943, construyéndose todas sus unidades en la factoría ferrolana de la Dirección de Industrias y Construcciones Navales (DIC).

Botado el 8 de agosto de 1945, entró en servicio el 5 de agosto de 1949, recibiendo en los años 60 el numeral “F-37”.

En origen, este buque desplazaba 2.194 tn. a plena carga; con una eslora de 95,21 m. de eslora, 12,15 de manga y 3,78 de calado.

Disponía de dos turbinas Parson y dos calderas Yarrow, que le proporcionaban una potencia de 6.000 cv. y una velocidad de 18 nudos.

Iba armado con seis cañones de 120 mm., en montajes dobles, uno a proa y dos a popa; ocho antiaéreos de 37 mm. y otras piezas menores. Disponía de cuatro morteros y un varadero para cargas de profundidad. Su dotación era de 251 hombres.

Tanto el “Vicente Yáñez Pinzón”, como el “Legazpi”, ambos reconvertidos a Fragatas con los numerales “F-41” y “F-42”, respectivamente, entraron en dique en abril de 1958 el “Legazpi” y en junio siguiente el “Vicente Yáñez Pinzón”, para proceder a su modernización, de acuerdo con el tratado firmado con Norteamérica en 1953.

Consecuencia de esta modernización, que se prolongó a lo largo de dos años, el buque sufrió notables modificaciones, su desplazamiento a plena carga pasó a ser de 2.123 tn.; su dotación se incrementó hasta los 255 hombres y su nuevo armamento quedó formado por dos cañones antiaéreos de 127 mm., en montajes sencillos; cuatro Bofors de 40 mm., en montajes dobles; dos canastas para torpedos; ocho morteros; dos erizos y dos varaderos para cargas de profundidad.

Igualmente, se le dotó de CIC (Centro de Información de Combate), disponiendo de radares de superficie y exploración aérea, sonar y dos direcciones de tiro, una de ellas asociada a un radar.

El buque fue dado de baja en enero de 1983.