Por desgracia, se nos van los mejores, es ley de vida. Dios lo tenga en su gloria y le pague por sus méritos en defensa de Dios y la patria. Se nos va una parte de la historia de España, la última leyenda viva que quedaba prácticamente. Honremos a nuestros héroes como se merecen e imitemos su ejemplo.

Se encerró en el Alcázar junto a otros muchos héroes. Tenía 18 años. Se reía cuando la ministra socialista Chacón decía, con motivo del traspaso del Museo del Ejército al Alcázar, que la famosa conversación telefónica mantenida por el general Moscardó con su hijo donde éste le animó a no rendirse aunque lo fusilaran, era un mito y una "atracción para turistas". La ignorancia y maldad compiten en las huestes socialistas para defenestrar nuestra gloria historia, reescribiéndola a su antojo.

Federico Fuentes había oído en directo esta conversación histórica y heroica que forma parte de nuestra más reciente y gloriosa historia. Recordaba los inmensos bombardeos, el hambre, las penalidades y la emoción de la liberación. Y al mismo tiempo, se emocionaba también al pensar en los casi 800 soldados rojos que murieron en esa batalla por la incompetencia de los dirigentes de los partidos de izquierda, del mismo Frente Popular que hoy mal gobierna y usurpa las instituciones memócraticas.

Posteriormente, estuvo don Federico en otra inmortal gesta militar española, la División Azul, en Rusia. Él último de una estirpe de soldados y jóvenes españoles de los que ya no quedan. La juventud española de hoy en día es una infamia, moldeada por el NOM, que nada aporta ni nada vale ni en lo humano ni en lo moral. Pero afortunadamente, en otros tiempos, hubo generaciones heroicas que construyeron imperios, los defendieron, o que se alzaron por España y la salvaron.

Don Federico Fuentes Gómez de Salazar, general de Brigada, estará enterrado en la Cripta de los Defensores del Alcázar. Descanse en paz y que desde el Cielo nos ayude a librarnos de los estalinistas de hoy, como nos libró él, entre otros héroes, de los de 1936.

Publicado en la revista Afán