En el anterior artículo, donde dábamos cuenta de la detención y posterior asesinato del Teniente General Joaquín Milans del Bosch y Carrió, a manos de milicianos de la CNT en Madrid, el día 30 de agosto de 1936. En la partida de facinerosos, que procedieron a su detención, figuraban varios anarquistas, procedentes de Barcelona, que conocían de sobra al Teniente General Milans del Bosch y su actuación en la ciudad Condal, en su época de Capitán General y Gobernador Civil. Una de las decisiones más  valientes y controvertidas del ilustre militar, fue la  de clausurar, en 1925, el campo de Las Corts, propiedad del F.C. Barcelona, tras una ofensa, por parte de los espectadores, al Himno Nacional de España, algo que a la postre pesaría, y muy mucho, en su vil asesinato sucedido en Madrid en agosto de 1936.  

Una gran entrada se registró el domingo día 14 de junio de 1925 en el Campo de fútbol, de  Las Corts de Barcelona  con motivo de la disputa de un encuentro amistoso de fútbol, que sirvió para homenajear al Orfeón Catalán, entre el Barcelona y el también barcelonés Júpiter, fundado en 1909, dos meses antes de la semana trágica, en la Cervecería Cebrián del barrio de Pueblo Nuevo. El Orfeón  había regresado de un viaje a Roma donde su actuación había alcanzado un gran éxito.  El domingo, muy  veraniego, invitó a los barceloneses a  llenar con su presencia el campo que se hallaba situado entre las calles Piera, Numancia, Travesera de las Corts, Vallespir, y Marqués de Sentmenat. En el palco presidencial se hallaban, entre otros, los políticos Francisco Cambó y Juan Ventosa, acompañados por la directiva del Barcelona y por el presidente del orfeón catalán Luis Millet. 

Las autoridades gubernativas del directorio presidido por el General Don Miguel Primo de Rivera, que se había hecho con el poder, con la anuencia del Rey Alfonso XIII, en septiembre de 1923, en principio denegaron  la autorización para la celebración del partido por entender que “tenía un carácter reivindicativo de la lengua y de la cultura catalana”. A pesar de los problemas la directiva azulgrana presidida por el suizo Juan Gámper, mantuvo el encuentro ante todas las presiones.

El Barcelona, dirigido por el húngaro Jesza Poszony, había conquistado la Copa de España al imponerse por dos tantos a cero al Arenas de Guecho, el día 10 de mayo en el estadio sevillano Reina Victoria, sumando así su sexto título nacional. Igualmente se había hecho con la Copa de Cataluña. Por su parte el humilde C.D Júpiter, lejos de quedarse atrás, se convirtió en campeón de la segunda categoría catalana y de España del Grupo B, actual segunda división. Se cuenta que ambos equipos salieron campeones el 10 de mayo, por lo que los jugadores del Júpiter, que habían viajado a Valencia, decidieron esperar en Reus a la expedición del Barcelona, que venía de Sevilla, y así tener un recibimiento multitudinario y compartido. El Júpiter ya había tenido un ligero conflicto con el directorio militar, pues el año anterior,  se había visto obligado a cambiar  de escudo, pues en el inicial, muy parecido al que conserva en la actualidad, aparecía una estrella de cinco puntas azul y las cuatro barras, que recordaban a la bandera estrellada de Cataluña.

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  1. F.C. Barcelona campeón de España, De izquierda a derecha: Sancho, Torralba, Piera, Samitier, Walter, Arnau, Carulla, Planas, Platko, Alcántara y Sagi Barba.

El, Barcelona tenía un equipo de ensueño, donde destacaban el gran José Samitier, Paulino Alcántara, Emilio Sagi Barba, Agustín Sancho, Vicente Piera, Arnau, Planas, Carulla, Torralba, Martí, Walter y el húngaro, gran portero, Franz Platko, al que el poeta Rafael Alberti, dedicaría una oda en 1957.

Aquella tarde el equipo azulgrana alinearía a Bruguera; Surroca, Walter; Torralba, Sancho, Bosch; Goiri, Arnau, Martí, Alcantara y Sagi Barba. Por parte del Júpiter, lo harían: Ibars; Ortí, Martí; Peiró, Calicó, Montoliu: Gil, Martínez, Vey, Santamaría y Silvestre.

El encuentro  contra el Júpiter apenas tuvo historia deportiva. Así, Sagi-Barba (de penalti), Paulino Alcántara, segundo máximo goleador de la historia del Barça, y Martí, fijaron el 3-0 final en el marcador, materializando la gran superioridad de los blaugrana. Lo que sí tuvo historia fue lo que sucedió aquella tarde de forma extradeportiva.

En los prolegómenos del encuentro, la banda de música de un buque británico atracado en el puerto y que había sido gentilmente invitada al acto, interpretó la Marcha Real. Las cerca de 14.000 personas asistentes al partido, silbaron y patearon el himno de España y las autoridades catalanas presentes en el palco principal no se levantaron de sus asientos. Instantes después, la banda de la Royal Navy desgranó las notas del himno británico el “God Save the Queen”, que fue recibido entre grandes aplausos.

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C.D Júpiter.

Una vez finalizado el encuentro las reacciones no se hicieron esperar. La Jefatura Superior de Policía de Barcelona por medio de su comandante de seguridad, Justo Conde, redactó un informe sancionador que elevó al Capitán General y  Gobernador civil de la provincia, Teniente General Joaquín Milans del Bosch y Carrió,  para que procediese  a sancionar por tan graves hechos al Barcelona con seis meses de cierre de su campo de fútbol.

El club azulgrana, por pluma de su presidente, alegó que elementos ajenos a la entidad habían sido los causantes de los silbidos. También quiso justificarse ante la máxima autoridad de la provincia que por olvido involuntario no había comunicado a ese gobierno civil que el encuentro Barcelona-Júpiter iba a constituir un homenaje al orfeón catalán. En su defensa Gámper adujo en un alarde de cinismo, “que el público asistente no había escuchado la marcha Real con la devoción debida al no hallarse preparado para tal fin de ahí los siseos”. Por su parte dejó claro que la presencia de la banda de música del navío inglés, que tampoco figuraba en el programa, había sido debida a un acto de galantería con el  jefe y tripulantes de dicho buque, correspondiendo así el Fútbol club Barcelona a la invitación y agasajo a que habían sido objeto a bordo del buque inglés los directivos del club azulgrana. Explicaba igualmente Gamper, que los aplausos al Himno Inglés fueron debido a la cortesía y  confraternidad con una  Nación amiga como era Inglaterra.

Como respuesta, el Gobernador Civil Milans del Bosch remitió una misiva dos días después para que el club barcelonés realizase “un acto social en desagravio a los símbolos patrios” en menos de quince días, demostrando así que no se hacía solidario de tales injurias a los símbolos nacionales”. La comunicación escrita instaba a “que la bandera española ondease en el campo junto a otras enseñas al menos una vez a la semana y en el mismo tamaño, además de en determinados actos sociales y festividades españolas”, y advertía “que de no cumplirse el desagravio, el propio Gobernador solicitaría la disolución inmediata de la entidad”. 

El día 21 de junio, de nuevo la Jefatura Superior de Policía, solicitó al Gobernador Civil  Rivera “la propuesta de clausura o disolución definitiva de dicha entidad ya que el Barcelona ha dado pruebas constantes de su desafecto a  España, cuya responsabilidad, algo que no exime  a un extranjero”- en clara alusión a la nacionalidad suiza de Gamper-, “por estos  hechos alcanza de lleno a quien la preside ya que al no corregirlos o evitarlos con la autoridad que indudablemente le da su cargo dentro de ella, es que se hace solidario de los mismos, me honro en solicitar a V.E. sea expulsado de España el precitado Juan Gamper”

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El Teniente General Joaquín Milans del Bosch y Carrió, Capitán General de Cataluña y Gobernador de Civil de Barcelona.

El gobernador civil,  Milans del Bosch trasladó al Barcelona un oficio en que se podía leer entre otras cosas las siguientes:” que ha quedado suficientemente probado en el partido de carácter amistoso entre el F.C. Barcelona y el Júpiter celebrado en el campo de las Corts el  domingo día 14 de junio,  la música de la escuadra inglesa tocó la Marcha Real que fue siseada por un buen número de espectadores, siendo muy contados los que la oyeron con el respeto debido a pesar de calcularse la concurrencia en unas 14.000 almas, y que al interpretar la referida música acto seguido el himno inglés se le escuchó con el respeto que merece y se le aplaudió con verdadero entusiasmo  , realizando así el público un acto digno de alabanza, no sólo  por deberes de cortesía, sino también por la consideración que merece una nación amiga, pero tratando con ello de establecer un contraste ostensible de significación de desafecto a España, no por el entusiasmo con que el himno inglés fue recibido, sino por la descortesía y desconsideración con que se escuchó la Marcha Real Española”.

“Considerado que las intenciones o deseos de los asistentes al encuentro Barcelona-Júpiter celebrado el día 14 de junio, fueran o no separatistas, concluyeron en idéntico resultado: menosprecio e injurias a los símbolos de España”. “En el expediente sancionador constan declaraciones afirmando que la actitud del público del F.C. Barcelona era francamente hostil a nuestro himno  Nacional”. “Así, considerando que en el Fútbol Club Barcelona, hay individuos que comulgan en ideas contrarias al bien de la patria, y que a raíz del abucheo del 14 de Junio, no promovieron acto alguno contrario a esa manifestación de desafecto de que se viene haciendo mérito, ni la contrarrestaron de modo que afirmara su patriotismo”; considerando que existe en la citada sociedad la tendencia  mencionada de desprecio a España , acentuada  en los últimos tiempos y muy especialmente con motivo de la victoria alcanzada por el primer equipo de la entidad en el campeonato nacional, rehuyendo citar el nombre de España y llamándole impropiamente campeonato peninsular,  Acuerdo, haciendo uso de las facultades que me están conferidas, clausurar por término de seis meses el funcionamiento de esa Sociedad, no pudiendo, durante dicho tiempo, dar espectáculo alguno en su campo ni concurrir a otros como tal Asociación, ni usar los emblemas ni distintivos de la Sociedad”.

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  1. La Guardia Civil a caballo a las puertas del clausurado campo de las Corts.

El 24 de junio el teniente general Joaquín Milans del Bosch convocó una rueda de prensa, donde entregó los textos de la resolución adoptada, que debían ser publicados al día siguiente en todos los diarios. El gobernador civil se quejó amargamente “de la “descortesía y desconsideración con la que se escuchó la Marcha Real española, lo que constituía un acto de incalificable desafecto a la patria, con el agravante de producirse ante extranjeros, y con ocasión de actos por ellos ejecutados de deferencia y consideración que recibían los concurrentes  al partido y los socios del Barcelona por su condición de españoles, y que obligaba también a los extranjeros que forman parte de dicha sociedad, y muy especialmente a los que figuran en su junta directiva, como debida correspondencia a la hospitalidad que les dispensa la Nación española. ”.. Además de comunicar a la Federación Catalana de Fútbol “lo doloroso y difícil que había sido tomar tal resolución”  declaró igualmente la “suspensión de actividades del Orfeó Català”.  

A raíz de aquellos sucesos, Juan Gámper sería expulsado de España y en su lugar presidiría interinamente el sancionado club catalán, Joan Coma, que gestionaría una reducción de la sanción, para evitar cuantiosas pérdidas económicas. Finalmente se logró reducir a la mitad la sanción por medio de un amigo personal del Rey Alfonso XIII, Arcadio Balaguer, barón de Olivar,  que ese mismo año sería nombrado presidente del club en sustitución de Gámper. Así, el Fútbol Club Barcelona pudo iniciar la temporada con normalidad, al cesar el castigo a mediados de septiembre y gracias  a la ayuda económica de la banca Jover y de los propios socios del club.

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Juan Gamper Presidente y Fundador del F.C. Barcelona.

A Gámper se le permitiría el retorno a España, a condición de no ostentar ningún tipo de vinculación con el club del que había sido fundador, jugador y presidente. Arruinado por la depresión de 1929, acabaría suicidándose un año después.

Pero sin duda aquella valiente resolución contra el separatismo catalán, en su ofensa a los sagrados símbolos de España, de Joaquín Milans del Bosch, le pasaría, en agosto de 1936, una terrible factura, que acabaría con su trágico asesinato.