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Casa marcada con el número 9 de la calle madrileña de Fomento. Ahí estuvo en 1936, la siniestra checa del Comité Provincial de Investigación Pública.

Con la asistencia de representantes de todos los partidos políticos y organizaciones sindicales que integraban el Frente Popular, en los primeros días de agosto de 1936, cuando ya en las calles de Madrid habían comenzado los “paseos” y matanzas indiscriminadas de todos aquellos a los que se les consideraba enemigos del frente popular, tuvo lugar en los salones del Circulo de Bellas Artes una reunión convocada y presidida por el Director General de Seguridad, diputado a Cortes por el Partido de Izquierda Republicana y miembro de la Masonería con grado 33, Manuel Muñoz Martínez. De aquella reunión salió la creación de un Comité Provincial de Investigación Pública, que, en estrecho y permanente contacto con la propia Dirección General de Seguridad roja, habría encargarse con grandes atribuciones de dirigir la política represiva en la capital contra los que eran considerados como enemigos facciosos o quinta columnistas. Ese comité quedaría instalado en el propio Círculo de Bellas Artes, para pasar posteriormente, hasta su disolución, en noviembre del mismo año 1936, a ocupar un edificio marcado con el número 9 de la calle de Fomento.

Se creaba así con carácter oficial una de las checas más siniestras del aquel Madrid rojo de la guerra española de 1936-39. El nombre de Checa provenía del apócope ruso “Chrezvichaianaia Komissa” CK, comisión extraordinaria en español, creada en la Unión Soviética en 1917 por los bolcheviques, como primera policía política,  para reprimir con dureza y terror todo acto contrario a la revolución de Lenin. El modelo de aquella siniestra instalación se exportó a  la España roja y marxista en el verano de 1936. En ella, sin ningún tipo de ley, ni justicia, se copió para  En ella  se detenía, interrogaba, torturaba,  juzgaba, de forma sumarísima, con el único fin de asesinar a sospechosos de simpatizar con el bando Nacional, por sus creencias religiosas o simplemente por llevar sombrero.

Han quedado numerosos testimonios de que en aquella reunión, el Director General de Seguridad, con la aquiescencia de todos los presentes, otorgó al nuevo Comité Provincial de Investigación Pública, amplias facultades, haciendo a los miembros que lo compusiesen agentes de seguridad, creando tribunales específicos  para que, sin limitaciones ni formalidades de ninguna clase, acordase y perpetrase los asesinatos y la represión que estimase oportuna y conveniente. A partir de ese instante la vida de miles de madrileños quedó  a disposición de aquel siniestro comité plenamente facultado y   reconocido por el Gobierno del Frente Popular y por la Dirección General de Seguridad, cuyos propios delegados formaban parte del aparato de  la checa de Fomento. Estos, además de informar diariamente a la dirección general de Seguridad  del balance de las criminales actividades del Comité de Investigación Pública, cumplían la labor de agilizar el papeleo para la entrega  de aquellos detenidos que encontrándose en los calabozos de la Dirección General de Seguridad o en alguna otra de las cárceles madrileñas,  eran reclamados por la referida checa para ser asesinados.

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Manuel Muñoz Martínez. Director General de Seguridad.

Además de las dos checas Oficiales por excelencia la de la Secretaría Técnica de la Dirección General de Seguridad y del Comité Provincial de Investigación Pública, todos los partidos políticos que conformaban el Frente popular, socialistas, anarquistas, comunistas, izquierdistas republicanos, así como ateneos, comités, radios, sindicatos y otras organizaciones, dispusieron de una checa, siendo precisamente aquel comité Provincial quien reforzara la autoridad de los otros abominables lugares de interrogatorio, terror, sangre y muerte,  dotando de investidura oficial a los grupos de asesinos de las mismas, que a  todos los efectos eran considerados como anexos dependientes de la checa oficial de la calle de Fomento.. El buen amigo, gran escritor e investigador Alfonso Bullón de Mendoza, en uno de sus últimos trabajos (Checas de Madrid. Instituto de Estudios Históricos CEU 2012) cifra en 345 las checas que hubo en la capital de España, 120 más de las que hasta la fecha estaban contabilizadas  en la Causa General. El estudio  de Bullón de Mendoza, revela que había cuatro checas por kilómetro cuadrado, concentrándose la inmensa mayoría de ellas  en los barrios de Centro, Palacio, Latina y Universidad, y en el extrarradio, en Vallecas y Pueblo Nuevo.

Par tal fin, desde el principio, el propio director general de seguridad Manuel Muñoz, creador de tan abominable lugar, contó con la colaboración de Virgilio Escámez Mancebo, a quien nombró tesorero de la propia checa de Fomento, Escámez, despachaba diariamente con Muñoz al que hacia entrega   de los mejores objetos de arte, valor, joyas, monedas y alhajas, producto de los saqueos realizados por los miembros de la Checa en los domicilios de sus víctimas.

En la checa de Fomento por su labor represiva y asesina se distinguió Antonio Ariñio Ramis, más conocido con el apodo del “Catalán“, un antiguo delincuente común que había estado preso en la Guayana francesa. En varios asesinatos ocurridos en la capital y el pueblo de Vallecas, Ariñio tuvo una destacada participación. Por tales acciones fue distinguido por las autoridades frente populistas. Otros chequistas que gozaban de gran confianza y amistad  por parte del Director General de Seguridad, Manuel Muñoz, y al que visitaban con asiduidad, fueron el socialista Tomás Carbajo, el comunista Arturo García de la Rosa y el correligionario de Manuel Muñoz, Leopoldo Carrillo Gómez.

Curiosamente Carrillo protagonizaría un suceso que deja  claro, de forma abrumadora, la gran responsabilidad que el gobierno del Frente Popular tuvo con aquella desenfrenada tarea de asesinato, latrocinio y destrucción. Es un documento que la Agrupación de Izquierda Republicana de Madrid dirigió en Mayo de 1937 al Ministro de la Gobernación, como protesta por la detención del destacado miembro de Izquierda Republicana, Leopoldo Carrillo Gómez, que había sido hasta la disolución de la checa de Fomento el representante de dicho partido en ella. Leopoldo había sido detenido, tres días antes, acusado del secuestro y asesinato de un vecino de Madrid, Don Bernardo Tomás Chelvi Mulet.

En el escrito la Agrupación madrileña de izquierda republicana se dirige  al ministro quejándose de la detención sufrida por el compañero Leopoldo Carrillo y afirmando que, por haber actuado el Comité de Investigación Pública de acuerdo con el Gobierno del Frente Popular y bajo la dependencia del mismo, los miembros de dicho Comité debían ser plenamente amparados, sin que pudiera admitirse fueran molestados en ningún caso por las responsabilidades contraídas ni las sanciones acordadas en el ejercicio de sus funciones; debiendo cumplirse en este respecto lo convenido entre el Ministro de la Gobernación y la Comisión del referido Comité,  que a tal objeto visitó al Ministro en Valencia el 12 de febrero.

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Oficio dirigido al Ministro de la Gobernación por la Agrupación madrileña de Izquierda republicana, quejándose de la detención de uno de sus miembros, Leopoldo Carrillo, detenido y acusado de asesinato, Hoja nº1.

 

En uno de sus párrafos dice textualmente “Estos hombres que se han sacrificado por la causa y que han contraído una enorme responsabilidad por la misión que les hemos encomendado, deben ser tratados con la consideración que merecen y amparados y protegidos en lo posible por las autoridades legítimas de la Republica.  Por nuestra parte, tenemos el más vivo interés en que se procure la atención debida a nuestros representantes, pues comprendemos que no es posible dejarlos indefensos al arbitrio de quien desea vengar situaciones de la justicia de las que no son responsables ninguno de quienes formaban el Comité de Investigación ya que este fue constituido y desarrolló su labor bajo la dirección del Gobierno de la República. En la seguridad de ser atendidos en nuestras justas aspiraciones, ofrecemos a V.E. el testimonio de nuestro respeto y afecto.” (El texto completo se puede leer en los dos documentos adjuntos).

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Oficio dirigido al Ministro de la Gobernación por la Agrupación madrileña de Izquierda republicana, quejándose de la detención de uno de sus miembros, Leopoldo Carrillo, detenido y acusado de asesinato, Hoja nº 2.

 

De dicho oficio, el ministro de la Gobernación, dio traslado al Director General de Seguridad para ser informado. Al pie del mismo documento oficial, escrito a mano, con fecha 20 de marzo se añade: “A la oficina de antecedentes e Información de detenidos, para que con devolución  y urgencia informe.”

Debajo y con fecha 21 de marzo se puede leer: “En esta dependencia no consta ningún antecedente respeto al mismo”. Siguen  varios sellos de la Dirección General de Seguridad.

La inmensa mayoría de los detenidos, que fueron innumerables, dependían del capricho del chekista juzgador de turno, que bien por simpatía o antipatía personal te enviaba a  la muerte, a la cárcel,  o en el menor de los casos, a la libertad. Ante el tribunal, el detenido era interrogado por medio de golpes, amenazas e insultos con el fin de aterrorizarle para arrancarle una confesión sobre sus creencias religiosas o políticas. Los breves interrogatorios –en menos de media hora, se llegaban a juzgar a  quince personas- a que eran sometidos los detenidos, solían ser preguntas casi siempre sin trascendencia, sin que se escribiese ni firmase nada, pues ya estaba tomada la decisión de antemano.  El detenido, sin ningún medio de defensa, tras el interrogatorio, escuchaba la sentencia del “Tribunal”. Los acuerdos de aquel siniestro “tribunal”, que apenas ocupaban una hoja de papel, en donde se hacía constar la sentencia. Una L mayúscula significaba libertad. Pero si la L mayúscula iba seguida de un punto, eso significaba muerte, entregando al reo a una de las Brigadillas, que lo introducían en un automóvil para pegarle cuatro tiros en lugares apartados del  centro de Madrid. Como en la Checa de la Secretaria Técnica de la Dirección General de Seguridad, algo que se extendería a todas las demás checas, los emolumentos de los “jueces”, sicarios y milicianos salían del saqueo, el robo y la requisa, llegando para tal fin las cantidades, que en metálico y billetes, requisaban los milicianos en los pisos y casas de los detenidos. Las joyas, alhajas y obras de arte, eran entregadas al Director General de Seguridad.

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Un detenido ante un “tribunal” popular.

Estas Brigadillas, entre ellas “La Escuadrilla del Amanecer”, formada en su gran mayoría por Guardias de Asalto,  que compaginaba su “heroica labor” entre la cheka de Fomento y la de la Dirección General de Seguridad  estaban compuestas por un mando, a quien llamaban “responsable”, y cuatro individuos más. Estos se dedicaban a realizar detenciones y registros, así como a  cumplir los asesinatos acordados por el “tribunal”. La Secretaria Técnica del Director General de Seguridad, proporcionaba a todos las chekas los ficheros  para poder identificar a sus víctimas. También los milicianos conseguían información saqueando y llevándose los ficheros de los locales de la CEDA, Falange Española, Acción Nacional, Acción Católica, Adoración Nocturna, Patronal, entre otros.

En su magnífico estudio, Alfonso Bullón de Mendoza y sus colaboradores, registraron un       total de 1.823 víctimas mortales con nombres y fechas de sus detenciones -La Causa General. La Dominación Roja en España los cifraba en más de mil-. Sin embargo y debido a la nula información y  grandes dificultades que tuvieron los ciudadanos madrileños, para indagar sobre el paradero de familiares detenidos, por miedo a represalias, como sucedió en numerosas casos, nunca se supo cuantos miles de españoles pasaron por la checa de Fomento, pues muchos de los detenidos, una vez sacados de sus domicilios, eran asesinados sin pasar por la propia checa.

En su páginas, La Causa General relata un caso, en el que queda claro el carácter de represalia malvado de aquellas infectas cuadrillas de asesinos, por el mero hecho de ira preguntar dónde se hallaba detenido el familiar arrancado de su casa por las Milicias. Dice textualmente La Causa General: “El día 2 de octubre de 1936 fue detenida por la «checa” la señorita Dolores Falquina y García de Pruneda, de veinticinco años, por el único motivo de haber acudido a reclamar noticias de su padre, el Comandante de Ingenieros D. Antonio Falquina Jiménez, que detenido por el Comité de Investigación Pública, no había dado a su familia noticia alguna de su paradero. Tanto el Sr. Falquina como su hija Dolores fueron asesinados por la “checa” de Fomento. La señorita María de los Dolores Rizzo y Goñi, que coincidió, también como detenida en la “checa” de Fomento, con su amiga Dolores Falquina, refiere en los siguientes términos, en declaración prestada ante la Causa General, los últimos momentos de la víctima: «. . .Al día siguiente, día 3 de octubre, de madrugada, llamaron para declarar a la señorita Falquina y le preguntaron si era de Acción Católica v que dijera dónde estaban escondidos unos jóvenes falangistas. Contestó que, en efecto, era secretaria de la Parroquia de San José y que no conocía a tales muchachos, cuyos nombres, en verdad, le eran completamente desconocidos. A las cuatro de aquella misma madrugada fue llamada nuevamente por un miliciano portador de un sobre azul. Tanto la declarante como la víctima creyeron que iba a ser puesta en libertad; pero pocos minutos después oyó la que declara un fuerte grito dado por la víctima, y que lo conoció por la voz. Después no volvió a la celda ni se ha sabido más de ella, suponiendo fuera seguidamente asesinada. . .)

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  1. Milicianos madrileños fotografiados tras su “heroica acción” Dos asesinados.

Mujeres, militares, Sacerdotes, Monjas, religiosos, obreros y jóvenes, fueron asesinados en los sótanos de aquel abominable edificio de la calle de Fomento.

Con las tropas Nacionales en la Casa de Campo, saltando la “pasarela de la Muerte” para llegar al hospital clínico en la Ciudad Universitaria, el Comité Provincial de Investigación Pública, queda disuelto. Sus miembros se repartieron con autorización del gobierno del Frente Popular, la cantidad de treinta mil pesetas por barba, dinero robado y manchado de sangre a víctimas inocentes. En prueba de “lealtad” el Comité  puso en mano del gobierno rojo cuatrocientas setenta y dos cajas que contenían alhajas, joyas, monedas y objetos de oro y plata, procedentes de los asaltos a domicilios, Iglesias y Conventos.

Tras la disolución de la checa de Fomento, sus miembros pasaron a pertenecer, a través de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia, a la Policía roja, en cuyas filas actuaron hasta la entrada de las tropas de Franco en Madrid,  el día 28 de marzo de 1939. Muchos de ellos formarían parte, tras el abandono del Gobierno, en su huida hacia Valencia,  del Consejo de Orden Público, dependiente de la Junta de defensa de Madrid, que dirigían Santiago Carrillo Solares  y Segundo Serrano Poncela. Ellos serán los que lleven a cabo los asesinatos en masa de Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz, de miles de españoles de todas las edades, profesiones y condiciones sociales, a partir del 7 de noviembre de 1936. Es la gran fosa de la Dignidad, del honor, del Patriotismo y del decoro de España. Españoles ¡Perdonar sí! ¡Olvidar, Nunca!

Nota aclaratoria al artículo anterior, publicado en El Correo de España el pasado 26 de agosto,”1936. LA CHECA DE LA SECRETARÍA TECNICA DE LA DIRECCION GENERAL DE SEGURIDAD. LA ESCUADRILLA DEL AMANECER”. Por un error, se situó en el edificio de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, la Dirección General de Seguridad. Quien ocupaba el viejo caserón de estilo Neoclásico era  el Ministerio de Gobernación. Sin embargo, en sus sótanos funcionó la checa de la Secretaría técnica de la Dirección General de Seguridad, cuyo edificio principal se hallaba en la Calle de la Reina lindando con las calles de Víctor Hugo e Infantes de la capital madrileña.  Con mis disculpas a los lectores.