Se puede hacer muy poco solo con fe, no puede hacerse nada sin ella” Walt Whitman, poeta estadounidense

¿Qué ganamos con navegar hasta la luna si no somos capaces de cruzar el abismo que nos separa de nosotros mismos?” Thomas Merton, poeta y pensador estadounidense

En Kyaiktiyo, localidad situada al sur de Myanmar, antigua Birmania, existe un lugar que desafía las leyes de la Física: La Roca Dorada; llamada así porque ha sido cubierta en su totalidad por finísimas láminas de oro donadas por los creyentes y peregrinos. Es una roca de siete metros de altura sobre la que se levanta una pequeña pagoda. La roca pesa 611 toneladas y la pagoda 19 y están mirando sobre un precipicio de 1.100 metros de profundidad. Algo impide que la roca y, con ella, la pagoda, se precipiten al vacío. El paso de los siglos contempla como a pesar de su inestable equilibrio, los fuertes vientos que soplan y los terremotos, la roca y su pagoda no se mueven un pelo. Se calcula que la pagoda fue construida hace más de 2.500 años y las leyendas dicen que dentro de ella, escondido en la estupa superior, se encuentra el secreto de su equilibrio.

Sabemos que el equilibrio es fundamental para la vida. Equilibrio es lo que mantiene el Universo, Sin equilibrio mental, las personas podemos caer en graves problemas. No podemos romper el equilibrio entre ingresos y gastos. Es importante buscar el equilibrio entre el corazón y la razón. Una sociedad sin equilibrio termina en la esquizofrenia social. Por último, señalar el equilibrio que debe existir entre la Fe y la Ciencia. Pero ¿Cuál es el secreto del equilibrio de la Roca Dorada? Según las leyendas, el secreto es: ¡un pelo de Buda! Sí señores, un pelo del príncipe Siddhartha, aquel que predicaba la lucha contra el dolor no contra el pecado, mantiene en equilibrio la roca.

Occidente, este mundo racionalista, materialista y consumista, se ríe cuando oye hablar de fe, mientras la hipocresía lo corroe y la mentira lo consume. Puede que todo lo concerniente a la fe sea una estupidez superada por la ciencia. Lo cierto es, que todos los fieles y peregrinos que van a la Roca Dorada creen firmemente en que un pelo de Buda es lo que la mantiene en equilibrio. En este caso la Fe, no solo mueve montañas, también las mantienen firmes. ¿Y que dice la leyenda sobre la Roca Dorada? “Hace 2,500 años, en uno de sus viajes a la Tierra, Buda donó un mechón de su cabello a un humilde monje ermitaño. Cuando el rey Tissa, que gobernaba en ese momento en Birmania, quiso construir una estupa sobre la Roca Dorada, comprobó que sería imposible mantenerla en equilibrio. El monje ermitaño le dijo que escondiera dentro de la estupa el pelo que Buda le regaló y, tanto la roca como la estupa, nunca perderían el equilibrio. Así lo hizo el rey y desde hace 2.500 años la Roca Dorada con su estupa desafía las leyes de la Física”. Así como los creyentes desafían con su fe la razón fría y cartesiana aplicando la máxima: “El corazón tiene razones que la razón no comprende”