Imposible es hallar una nación con una historia tan grandiosa como la de España. Como imposible es encontrar una nación tan empeñada en pedir perdón por su pasado y su presente, con una obstinación constante en autodestruirse.

 

            Ya lo dijo el Canciller alemán Bismarck: “España es la nación más fuerte del mundo. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo”.

 

Existe un único motivo que ha impedido la destrucción de España, haciendo de hilo conductor a lo largo de toda su historia: “La Raza Española”. Ahora, adormecida por el adoctrinamiento en el odio que practica la izquierda, pero resurgirá, como siempre lo ha hecho, para defender la nación española.

 

            La historia de España discurre plagada de gestas que han sorprendido al mundo, siempre abanderadas por el vigor de la Fe. Ningún país europeo puede presumir de un episodio como la Reconquista, culminada por una Mujer a la que alentaba su patriotismo y su fe: Isabel la Católica que, junto con Fernando, fundaron la Unidad de España. 

 

            Ningún otro país atesora el descubrimiento de América, uno de los hitos más importantes de la historia de la humanidad. Tierras de conquista a las que los españoles aportamos lengua, religión y cultura, dando lugar a un fecundo mestizaje racial. Lengua española que hoy hablan cerca de 600 millones de personas. No cabe duda de que fue la proeza de una gran nación.

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            Con Felipe II el imperio español era casi planetario, recordemos San Quintín donde Francia se postra a los pies del Imperio español. O la batalla de Lepanto que hace sucumbir al Imperio Otomano. Fue el linaje español el que en la Guerra de la independencia se levantó ante el invasor francés.

 

            Grandeza de una raza es padecer una cruenta guerra civil en el siglo XX en la que los vencedores optaron por la concordia y el perdón, instaurando una democracia parlamentaria promovida por un Rey constitucional.

 

            Imposible encontrar en el mundo un país con mayores motivos para sentirse orgulloso de su pasado y de su capacidad para superar los desafíos a los que ha sido sometido a lo largo de la historia. Imposible encontrar un país con una intención mayor en deslucir y condenar su historia.   

 

            Ahora vivimos un profundo deterioro de la sociedad española alentado por el populismo rampante de un gobierno socio-comunista que atenta a los principios morales y constitucionales. Tanto el independentismo, como el comunismo, llevan décadas empeñados en presentar a España como una nación zafia, pobre y atrasada. Han conseguido resucitar, no a Franco, sino a los dos bandos de la guerra civil con un revisionismo sectario de solo de una parte.

 

 

            Todo ello para intentar introducir nuevamente el comunismo que no fueron capaces en 1.936. Pero no han contado con una cosa, la Raza española. Éstos se creen que esto es Cuba, Venezuela, Bolivia y otros tantos países donde se han “colado” con las mismas técnicas que ahora están poniendo en practica aquí, pero se equivocan… ¡¡Esto es España…!!.

            Aquí sigue habiendo españoles magníficos que trabajan muy duramente por sacar adelante a sus familias, que estudian y se preparan, que sirven a sus compatriotas en Cuerpos de Seguridad o en sus Fuerzas Armadas, que son miles voluntarios, religiosos o no, que se desplazan a las zonas más deprimidas del mundo a ayudar a sobrevivir a muchas miles de personas. Esos españoles conservan el germen de la Raza que alumbró a Don Pelayo, a Isabel la Católica, Felipe II, Cristóbal Colón, Santa Teresa, Cervantes, Velázquez o Falla, por citar algunos. 

 

            Ellos son los que dirán basta. Ni la izquierda, ni la derecha. Los españoles sacaremos lo mejor para encarar al socio-comunismo que ahora intenta destruirnos como nación. Será, una vez más, la Raza española la que se imponga.

 

            Quevedo decía «Oh desdichada España, revuelto he mil veces en la memoria tus antigüedades y anales, y no he hallado por qué causas seas digna de tan porfiada persecución».

 

            Pues eso, siempre que nos persiguen, la Raza se impone, y ésta vez, nuevamente, volverá a hacerlo.

 

            ¡¡Arriba España…!!.