No cabe duda de que esta asamblea constituyente constitucionalizó el liberalismo y connaturalizó en España por primera vez el trilema de la Revolución, que lo es también por adopción de la masonería: libertad, igualdad y fraternidad. Lo que no pudo instaurarse por la fuerza en la invasión napoleónica, se legitimó y aceptó docilmente en la Constitución de Cadiz

Es verdad, que ello no se logró a plenitud, pero, fue el inicio legal y formal del desarrollo masónico en España.

La masonería había recogido de los enciclopedistas, de la ilustración y de los pensadores políticos franceses, muchos de ellos masones también, el concepto de soberanía del pueblo.

Con ese ideario entro en el escenario de finales del siglo XVIII y seguiría todo el XIX en la independencia de las trece colonias americanas, en la revolución francesa, en la independencia hispanoamericana y con las tropas francesas invasoras de España.

Una vez se introdujo en las Cortes de Cadiz ya no abandonaría España, unas veces de forma más latente y otras, ya en el siglo XIX, de forma desvergonzada llevo a cabo su propósito de acabar con el Orden tradicional.