No son tiempos de especulación histérica, sino de praxis activas. En  ocasiones, cuando nos entra por la ventana de la política los aires filosóficos  y especulativos sobre la situación  de la Falange, en un discurso repetitivo y nada productivo enroscado, una vez y otra, en nuestro currículo particular. Esto, lamentablemente, ha sido y aun es alimento frustrante para algunas personas junto a medios de opinión afines, páginas en internet, y otros, para una solución del problema. Naturalmente quien esto escribe también ha caído en esa especie de postración intelectual, con la que queríamos dilucidar el futuro de nuestra ideología y, sobre todo, el mañana más próximo.

              Por lo tanto confieso mi culpa que, declarada hace ya tiempo, encuentra hoy, al  calor de la nueva realidad, razones para pedir el abandono de esa estrategia, y  declaro que desde hace tiempo me dedico al hecho ineludible de encontrar un camino de efectos y  de afectos. Claro que sé, lo imagino, que habrán decididos donceles o doncelas dispuestos a  definir esta insufrible decadencia, lo cual me da motivos más que suficientes para aplaudir cualquier iniciativa que prime, ahora más que nunca, la acción por la reflexión pasiva. Por supuesto esto es o quiere ser una crítica a los estados de discusión y dialéctica pensativa. para convertirse en una llamada a la praxis política más urgente. O sea menos discusión y más acción., La proximidad de una fecha tan emblemática cono el 4 de marzo, nos invita y nos obliga a una revisión completa de nuestra estrategia;  por eso haría un llamamiento a quienes se congelan en estudios muy sesudos, muy académicos, pero faltos de resoluciones prácticas ante problemas actuales: libertades completas,  nacionalidad, sindicalismo, Estado autonómico y poco más. Por eso,  gestos como el que han protagonizado FEJONS y La Falange, deben de ser no solo confirmados sino abiertos a todo el espectro falangista.-¿Y a qué viene todo esto?, se preguntarán algunos lectores de estas páginas, la respuesta es bien simple, nos acercamos a otro 4 de marzo, una fecha  acaso mítica para los nacionalsindicalistas, porque en ese día, hace OCHENTA Y SIETE AÑOS  SE  PRODUJIO LA FUSION DE FE CON LAS JONS, para dar respuesta a una situación de emergencia nacional en España..

       Solo así empezaremos a tener voz y nombre en la política española, además de ofrecer por fin la realidad de nuestra centenaria doctrina. Intuyo que hay en nosotros capacidad profesional, intelectual y operativa para dar la cara en estos momentos de verdadera tragedia social y de convivencia aunque traten de normalidad la presente situación.  No es así, y los hombres y mujeres de azul, catedráticos como Saus, Ostos, Montoro, (juristas) Canisno, Morillas, Antigüedad (economistas) Gustavo Morales Javier López, Jesús Merino (periodistas) Parra Celaya, Enrique  de Aguinaga, Cardesa, (profesores) `Carlos Galán, Cepeda, Santaana, Hedilla  (abogados) José Ma. Tuñón, Ibáñez, Carlos Jurado, <francisco Torres García, (historiadores<). Miguel Argaya, (escritores), etc. más aquellos que sin nombrarlos tienen capacidad y  experiencia para dar por terminada una época de silencio y activar definitivamente una actitud completamente nueva, dispuesta a una actitud y a un lenguaje de absoluta confrontación democrática-

          No se trata de comprometer personas, por más que haya un compromiso moral, y  aunque las que aquí se citan, están más que autorizadas para entablar las primeras descubiertas, se juega ahora la única posibilidad de dar continuidad a una ideología y a un movimiento político  que está a punto de perecer, olvidando a conciencia los miles de camaradas que dieron su vida por ello.

        Quizá este nuevo 4 de marzo. se convierta en el despertar de un tiempo que está gritando su última primavera.