Empieza mi pasión. Toda la gloria pasada se oscurece. Mi corona se ha marchitado. Como quiera, no explico mi pensamiento a nadie sino que pido un voto de confianza absoluto. Se que hay resistencia en muchos, pero ha habido varios que al primer golpe de vista me han comprendido. Otros van convenciéndose sucesivamente. Los periódicos insinúan que he cedido ante el castigo, que se ha humillado mi voluntad. ¡Qué hermoso es sufrir por la patria! Mi consejo es este: hay que hacerse españolistas. Es un golpe colosal desconocido en los anales de los partidos. Queda empañada toda mi reputación y deshecha la obra de muchos años. Tú ya comprenderás”.

Así hablaba en castellano (porque no sabía vasco) Sabino Arana en una carta privada a su hermano Luis y fechada el 23 de junio de 1902. Su hermano creyó que se había vuelto completamente loco. (Y no le faltaba algo de razón dado que en esta carta, como vemos, Sabino Arana casi se comparaba con Jesucristo) Tan solo un día antes el PNV, el partido fundado por Sabino Arana en 1895, había sorprendido a toda España al emitir el siguiente comunicado:

Nuestro partido informa de que D. Sabino Arana propónese desistir de continuar llamando a sus compatriotas al nacionalismo. Propone recomendar a los que hasta el presente han acudido que reconozcan y acaten la soberanía española y les pide un último voto de confianza para redactar el programa completo de un nuevo partido vasco, que sea a la vez español, que aspire a la felicidad de este país dentro del Estado español, y que aspire a restaurar del pasado vasco lo bueno y a la vez compatible con la unidad del Estado español”

Poco después Sabino Arana comentó a un periodista del diario La Gaceta del Norte de Bilbao, que a partir de entonces, el PNV trabajaría en pro del mayor grado de autonomía posible dentro de la unidad del estado español. El 24 de agosto de 1902 el periódico La Patria, órgano del PNV entonces, anunciaba la formación de un bloque electoral llamado Liga de Vascos Españolistas. El 26 de octubre en una nueva entrevista Sabino Arana definía a su partido como “los regionalistas vascos” y decía que su tarea era conseguir una reordenación legal de la Constitución española vigente, de 1876, para que el País Vasco lograra un régimen de autonomía.

¿Qué había pasado? ¿El hiper radical, racista y antiespañol Sabino Arana se volvía españolista? El giro “españolista” final de Sabino Arana continúa siendo uno de los episodios más incómodos y ocultados por el nacionalismo vasco más de 100 años después. Los historiadores vascos que han tratado el tema tampoco se ponen realmente de acuerdo respecto a lo que quería hacer Sabino Arana. Parece claro, sin embargo, que el detonante de su giro fueron dos factores. El primero el período de encarcelamiento que sufrió, aunque solo fueron dos meses, a mediados de 1902. Estuvo en la cárcel de Bilbao por haber mandado un telegrama de felicitación al Presidente de Estados Unidos por haber derrotado a España en la guerra de Cuba. El otro gran factor que hizo cambiar a Arana fue el fracaso electoral del PNV en las elecciones provinciales vizcaínas de 1901. Sabino Arana esperaba un gran éxito para el PNV en estas elecciones, que incluso le llevara a gobernar la Diputación de Vizcaya, pero los electores de Vizcaya, (mucho más sensatos entonces que un siglo más tarde), contrariamente a lo que él esperaba, hartos de su separatismo antiespañol, le hicieron perder el único escaño que tenía.

Por eso en la carta a su hermano hablaba de que los periódicos decían que había “cedido ante el castigo” y se “había doblegado su voluntad”, es decir, que había dado ese giro para evitar volver a la cárcel y de que “se trataba de un golpe colosal desconocido en los anales de los partidos”, es decir, se refería a la derrota en las elecciones de 1901. Sin embargo, lo cierto es que varios meses después de salir de la cárcel seguía manteniendo su nueva línea “españolista”.

La mayoría de los historiadores vascos actuales consideran que Sabino Arana no se volvió “españolista” en el sentido de un patriotismo o un nacionalismo español pero sí, convencido de que la independencia era imposible porque el Estado era mucho más fuerte de lo que él pensaba, abandonó el independentismo para asumir el “nacionalismo moderado”. Según el historiador Javier Corcuera, Arana dio ese paso presionado por un cierto número de empresarios que habían entrado en el PNV que ayudaron a financiarlo, y que no deseaban la independencia pues sabían que necesitaban el mercado español para sus productos. En 1979 se anunció que habían aparecido unos papeles “secretos” de los últimos meses de vida de Sabino Arana en los que afirmaba que seguía deseando la independencia vasca, bajo la protección de Inglaterra. No obstante incluso autores nacionalistas consideran que estos papeles fueron probablemente una falsificación posterior a su muerte. Sabino Arana murió el 25 de noviembre de 1903 de enfermedad de Addison, una dolencia de los pulmones y las vías respiratorias. Tenía 38 años. (no deja de ser una ironía que él, que tanto había predicado la superioridad de la raza vasca, muriera tan joven)

En definitiva Sabino Arana abandonó el separatismo pero no el nacionalismo realmente. Sea como fuere, tristemente había sembrado la semilla del odio contra España en Vascongadas.