Aunque se dice mucho de la voluntad de los falangistas a celebrar numerosos  actos necrológicos y memoriales a camaradas fallecidos, la verdad es que en esas cosas, comparadas con otros partidos, FEJONS quedaría como un simple imitador que no pierde ripio ante una víctima de atropello civil, de terrorismo o como muchas veces ocurre, de negra guerra. Reconozco que en Falange también nos hayamos pasado dos pueblos, en conmemorar fechas luctuosas, como ahora nos proponemos memorizar la muerte de Matías Montero, un joven afiliado que voceaba el periódico Arriba, asesinado en una emboscada cobarde por los milicianos del social-comunismo de antaño.

No está mal recodar algunas fechas de esta índole, si sirven para traer al día de hoy, las razones por las que muchos camaradas dieron su vida por anunciar una nueva buena. Como hacía´ Matías Montero, estudiante que, mira por donde, luchaba por una realidad educativa basada en la responsabilidad individual, en el esfuerzo, y en la progresiva capacidad del Estado para que no se perdiera ni una sola voluntad de estudiar.

Todo lo opuesto, nada más contrario, a lo que el Gobierno izquierdista Sánchez-Iglesias, vienen postulando a través de la Ley Celáa, la millonaria obrera del partido socialista con estampa de mujer fatal, que niega la potestad de los padres ante sus hijos-. Ya, su rebaja en las obligaciones del alumno hasta límites verdaderamente bajos, ya en su deseo de adelgazar la lengua común de todos los españoles, el español, y por supuesto, esa máquina de machacar a las escuelas concertadas y libres, como suprimir- “grosso- modo”, la educación especializada, que nos da un motivo suficiente para recodar el testimonio de nuestro joven camarada Matías Montero-, para manifestar una posición de completa oposición a cuanto refleja la triste séptima u octava ley de Educación aprobada en España en estos años de Transición.

Y en ese sentido nos parece altamente positiva la declaración conjunta de dos fuerzas definidas como falangistas, que ojalá se extienda a otras aspiraciones, proclamando sin reservas su absoluta oposición a la malvada Ley Celáa. Es un buen paso en una buena dirección. Primero por la significación unitaria que nos trae, y segundo y no menos importante, por la afinidad de razones por las que Falange publica su posición crítica contra las leyes genéricas de un Gobierno que ha perdido el control democrático, y muerde con gravedad la libertad de sus ciudadanos.