Entrevista a Juan Pablo Perabá, historiador y articulista, apasionado de la Historia desde su juventud. Ha colaborado en revistas como Clío y Más Allá y en diarios de tirada nacional como ABC, así como en el blog de Historia Militar HRM. Cursó estudios de la Licenciatura en Historia en la Universidad de Alicante. Actualmente es el redactor de la nueva revista Laus Hispaniae, cuyo primer ejemplar puede descargarse gratuitamente en www.laushispaniae.es

En vuestra presentación habláis del menosprecio y el olvido a nuestra historia. ¿Cuál cree que ha sido el factor más determinante en nuestra “amnesia” histórica? 

Yo creo que, por un lado, un cierto complejo de inferioridad, que ha hecho que, desde el sistema educativo y los medios de comunicación fundamentalmente, no se hayan fomentado, sino todo lo contrario, conceptos como la nación o la patria y, por consiguiente, su historia. Y, por otro, desde cierto sector del espectro ideológico, ya no el complejo, sino directamente la animadversión hacia esos mismos conceptos. Incluso diría que ha existido una voluntad deliberada por difundir el desprecio a una historia que algunos han considerado rancia, y no puedo negar que en parte este objetivo ha sido conseguido. De ahí la necesidad de revertir la situación.

El falseamiento de nuestra historia nos ha llevado a situaciones absurdas, como vemos cada 11 de septiembre cuando el independentismo catalán celebra a un patriota español, Rafael de Casanova. Hechos como este, y sus consecuencias, ¿no deberían hacer del conocimiento de la propia historia un asunto de primer orden? 

Desde luego. No cabe duda de que es imprescindible fortalecer los anclajes culturales en los que se asienta y se hace posible la supervivencia de una nación que no quiera desaparecer, y éstos son en buena medida la puesta en valor de los logros de nuestros antepasados, de todo lo que de bueno tiene nuestra historia. Por supuesto, también de los errores para aprender de ellos y no repetirlos. Pero una nación no puede sobrevivir si los que la componen no la conocen ni la aman, si no se sienten miembros de la comunidad política. Para eso, el conocimiento de la historia, a mi entender, es una herramienta perfecta que puede lograr, si nos lo tomamos en serio, cambiar la tendencia actual. Si logramos que la gente conozca y valore la historia de España, que la sienta suya, los que pretenden destruirla –y no podemos negar que hay quien lo intenta– no lo lograrán, porque tendremos la base intelectual y moral para que sea posible la reacción.

¿Cuál es la idea detrás del proyecto de Laus Hispaniae?

Precisamente lo que digo, poner nuestra parte en esta labor que tenemos por delante. Vimos la deriva en la que se encuentra el país, la ignorancia de lo que hemos sido y somos, sobre todo en las generaciones más jóvenes, y decidimos ponernos manos a la obra. No podemos permanecer callados y pasivos en este contexto. Cada uno dentro de sus posibilidades y en su ámbito de actuación, debemos luchar por lo nuestro. Nosotros vimos que desde donde mejor podíamos hacer esta labor era poniendo en marcha un proyecto de divulgación histórica –que incluye por supuesto todos los ámbitos del quehacer humano, no solo estrictamente político, sino el arte, la literatura, la ciencia, etc.–mediante el cual intentar inculcar en la sociedad un sano orgullo de pertenencia. Y todo ello poniendo el énfasis en lo bueno que hemos hecho, en lo que de dignas de admiración puedan tener las trayectorias vitales de nuestros compatriotas del pasado, sin ocultar por supuesto lo que hicimos mal, pero es que de eso ya se ocupan demasiados.

Habéis escogido Laus Hispaniae como nombre para la revista en reconocimiento a San Isidoro de Sevilla. ¿Por qué razón?

Vimos en este gran personaje el leitmotiv perfecto para la idea que teníamos. Enlazo con lo anterior, incidir en lo bueno, de ahí lo de laus, alabanza, a Hispania, a España. Es justo lo que pretendemos. Tiene un gran simbolismo, pues vemos en un personaje de la Alta Edad Media una exaltación de lo que sería más tarde España ya como estado moderno, pero que ya en aquella remota época se concebía como una entidad político-histórica bien definida. Es lo que nos permite la defensa de España no ya como una realidad política desde la unificación llevada a cabo por lo Reyes Católicos, sino ya desde mucho antes como concepto cultural, y no solo. A pesar de que se ha instaurado la idea de que España nace con Isabel y Fernando, creemos que hay algo en esta tierra, que ya los romanos llamaron Hispania.

Entre vuestros colaboradores hay nombres como Martí P. Coronado, al que tuve el gusto de entrevistar por su libro sobre la Guerra del Asiento, o Pedro Fernández Barbadillo. ¿Qué otros autores podremos encontrar en Laus Hispaniae?

Contamos con firmas de primer nivel, como Javier Ramos, Sandra Ferrer, Alberto G. Ibáñez o Francisco García Campa. Eso hablando de este primer número. Para el próximo, que saldrá en breve, tendremos colaboraciones de Pedro Insua, Augusto Rodríguez, Federico Romero y Manuel Fuentes, entre otros.

En este primer número hay una entrevista con Salvador Amaya y secciones como mujeres en la historia, grandes batallas o curiosidades de la historia de España. Distintos enfoques para acercar al lector a nuestra historia.

Hemos pretendido abarcar desde distintas perspectivas todo esto de lo que estamos hablando. La cuestión militar, en la sección Grandes batallas; apasionantes rutas por lugares de nuestra geografía cargados de historia y tradición; figuras insignes en distintos ámbitos, más allá del político o militar –literatos, científicos, descubridores–, en la sección Españoles cum laude; y, por supuesto, una sección dedicada a la neutralización de la leyenda negra. En definitiva, intentaremos cumplir con los objetivos que nos proponemos cubriendo el mayor número de campos posible, intentando crear una perspectiva de conjunto, sin limitarnos a una historia meramente fáctica. Esperamos no defraudar.  

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