Según hemos podido saber por los medios de comunicación, el tal José Hila, el estulto y malvado Alcalde socialista de la otrora muy ilustre, noble y leal ciudad de Palma de Mallorca -en estos días ha dejado ya de merecer tales títulos-, ha tomado la decisión, junto a sus compinches, de retirar los nombres de las calles de los Almirantes Gravina, Churruca y Cervera, no por los personajes históricos, sino porque con estos nombres fueron bautizados determinados buques de nuestra Armada en tiempos del gobierno del General Franco.

Desde luego, si la excusa de que estos Almirantes habían sido franquistas -desconozco si caso de ser coetáneos al Generalísimo lo hubieran sido, aunque de lo que si estoy seguro es de que no habrían sido jamás socialistas- resultaba cuando menos burda, tanto igual es esa que ahora pretende argumentar y tras la que se oculta la maldad perversa de unos individuos, que llevan a la bella Palma de Mallorca a la ruina, cuya única pretensión es eliminar de la ciudad todo vestigio de la Historia de España y de los héroes que la forjaron.

Mire Vd., Alcalde -digo lo de usted por decirle algo, no por que se merezca semejante tratamiento-, miente y lo hace al igual que sus coleguitas de ese desgobierno municipal plagado de rencorosos separatistas y podemitas, todos ellos de una ínfima catadura moral y personal.

Le cuento. Con relación a los nombres de estos buques de guerra que según dice Vd. fueron franquistas, he de decirle lo siguiente.

El primer buque de guerra que llevó en su costado el nombre de alguno de estos eximios marinos españoles fue el “Crucero Gravina”, un buque de casco de hierro, construido en astilleros ingleses, encargado en 1880 y entregado a la Armada en 1881. Se trataba de un Crucero de la clase “Velasco”, de 64 m. de eslora, 9,70 de manga, 5,33 de puntal y con desplazamiento de 1.150 tn. Iba armado con tres cañones Armstrong de 150 mm., dos de 70, cuatro ametralladoras y dos tubos lanzatorpedos. Su dotación era de 189 hombres.

Destacado a las islas Filipinas, para combatir contra la piratería, el 10 de junio de 1884, naufraga como consecuencia de un temporal en el canal de Formosa, pereciendo nueve hombres de su dotación.

Andando más en el tiempo, la llamada Ley Miranda o Plan de Escuadra de 1915, prevé la construcción, entre otras unidades navales, de seis Cazatorpederos, sin embargo, en un principio tan solo se construyeron tres de ellos –“Alsedo”, “Velasco” y “Lazaga”-, no siendo hasta julio de 1922 cuando, tras ser aprobado el Plan del Marqués de Cortina, se autoriza la construcción de los tres restantes, los “Churruca”, “Alcalá Galiano” -otro héroe muerto gloriosamente en Trafalgar- y “Sánchez Barcaiztegui· -héroe en el combate de El Callao en 1866, al mando de la Fragata Almansa, integrada en la Escuadra del Almirante Méndez Núñez.

Con motivo de la llegada, en 1926, del vuelo Plus Ultra a la Argentina, en febrero de ese año, el Gobierno español envió al país hermano una comisión naval integrada por el Crucero “Mendez Núñez” y el Destructor “Alsedo”. Consecuencia de esta visita, la Marina argentina mostró interés por el destructor español, logrando que nuestro gobierno le transfiriese, a título de venta, el “Churruca” y el “Alcalá Galiano” que, una vez abanderados en aquel país, recibieron los nombres de “ARA Cervantes” y “ARA Juan de Garay”.

Por Ley de marzo de 1926, se autorizó la construcción de tres nuevos destructores, los “José Luis Diez”, “Almirante Ferrándiz” y “Lepanto”, y poco después, tres más, el “Churruca”, y el “Alcalá Galiano”, para sustituir a los vendidos a la Argentina, y el “Almirante Valdés”.

En 1927, siendo Ministro Marina el Almirante García de los Reyes, se autorizó la construcción de siete destructores más, conformando la segunda serie de la clase “Churruca”, recibiendo estos los nombres de “Almirante Antequera”, “Almirante Miranda”, “Gravina”, “Escaño”, “Jorge Juan”, “Ulloa” y “Ciscar”.

En enero de 1936, se autorizó la construcción de la tercera serie de esta clase que la integrarían los “Liniers” y “Alava”, que verían retrasada su entrega a la Armada hasta 1951, llegando ambos a ser modernizados en 1962, dentro del plan llevado a cabo en colaboración con los Estados Unidos.

Por tanto, la clase “Churruca”, es la más larga construida para nuestra Armada, integrada por un total de dieciocho unidades, formando tres series, incluidas las dos transferidas a la Armada argentina y los “Liniers” y “Alava”, entregados a la Armada en los inicios de la década de los 50.

Partamos, por tanto, de la base de que, si bien en 1972, consecuencia del convenio firmado con los norteamericanos, fueron transferidos a la Armada española cinco Destructores “Gearing FRAM-I” –“Churruca” (D-61), “Gravina” (D-62), “Méndez Núñez” (D-63), “Lángara” (D-64) y “Blas de Lezo” (D-65), los primeros buques que llevaron estos nombres en nuestra Marina datan de 1881, 1931 y 1936, respectivamente, años en los que causaron alta en la lista oficial de buques de la Armada (LOBA).

Con relación a los Destructores “Churruca” y “Gravina”, ambos fueron construidos por la SENC (Sociedad Española de Construcciones Navales), en su factoría de Cartagena.

El “Churruca” y el “Gravina”, desplazaban 1.536 t.; su eslora era de 101 m., la manga de 9,6 y el calado de 3,3 m. Disponían de cinco cañones Vickers de 120 mm. y otras piezas menores, así como seis tubos lanzatorpedos de 533 mm. Su velocidad era de 36 nudos y su dotación de 160 hombres.

En cuanto a su participación en la guerra civil, ninguno de los dos combatió en las filas de la Escuadra Nacional.

El “Churruca”, enviado, en julio de 1936, a aguas de Cádiz, primero, y de Ceuta, después, le sorprende el Alzamiento, teniendo que transportar al Primer Tabor de Regulares hasta la península. A su regreso a aguas de Ceuta, la dotación se subleva, detiene a los Oficiales y se pasa al bando del frente popular.

Durante los primeros meses de la guerra patrulló las aguas del estrecho y en agosto de 1937 fue torpedeado por un submarino, cerca de Cartagena, causándole daños. En septiembre siguiente se sumó al combate de Cherchell contra el Crucero “Baleares” en cuya dotación se encontraba el bravo Solado de Infantería de Marina Manuel Lois García, quien entregó gloriosamente su vida por España lo que le valió la Cruz Laureada de San Fernando.

En 1938, recibió un impacto de la aviación que lo dejó fuera de combate, permaneciendo en Cartagena hasta el final de la guerra.

Concluida la campaña se incorporó a la Armada, prestando servicio hasta octubre de 1963 en que fue dado de baja.

Por lo que respecta al “Gravina”, entró en servicio en agosto de 1936, en las filas del bando del frente popular y fue más activo que su gemelo a lo largo de campaña.

A finales de septiembre de 1936, se enfrentó, junto a otros Destructores del bando frente populista, en aguas del Estrecho con los Cruceros nacionales “Canarias” y “Almirante Cervera”, viéndose en la necesidad de huir, tras ser alcanzado, a refugiarse en el puerto de Casablanca. En esta acción, resultó hundido el Destructor “Almirante Ferrándiz”, adscrito a la Escuadra del Frente popular.  

Tras prestar servicio de patrulla tanto en aguas del Estrecho como del Mediterráneo y realizar algunas operaciones de bombardeo a localidades costeras en poder del bando Nacional, en septiembre de 1937 participa en el combate de Cherchell, si bien su participación se limitó a proteger al convoy de mercantes que pusieron rumbo a este puerto argelino.

En marzo de 1938, participó, junto a dos Cruceros y otros cuatro Destructores del bando rojo, en el combate en el que resultó hundido el Crucero “Baleares” de la Escuadra Nacional.

Concluida esta acción, se refugió en Cartagena no volviendo a participar en otra acción naval en toda la campaña, supongo que sería porque el Comisario político de turno estimó más conveniente quedarse en tierra, a buen recaudo, tomando el sol en la hermosa Cartago Nova, que seguir navegando y combatiendo por esos mares de Dios, defendiendo su causa, sin duda equivocada.

Incorporado a la Armada a la conclusión de la guerra civil, prestó servicio hasta el 31 de octubre de 1963, en que fue dado de baja.

Por tanto, Alcalde, también miente de forma descarada al excusarse argumentando la falacia de que los buques bautizados con los nombres de Churruca y Gravina, eran barcos franquistas ya que ni fueron botados en los años del gobierno del General Franco, ni tampoco prestaron servicio, durante la guerra, en el bando nacional.

El único buque que recibió el nombre de otro de los Almirantes cuya calle también ha eliminado, por sectarismo, del callejero de la otrora muy ilustre, noble y leal ciudad de Palma, que sirvió en las filas del bando nacional fue el Crucero “Almirante Cervera”.

Construido al amparo de la Ley del Marqués de Cortina de 1922, fue entregado a la Armada seis años después. Al comienzo de la guerra, se encontraba en obras en el Arsenal de Ferrol, motivo por el cual se incorporó a la Escuadra nacional, realizando, durante la campaña, numerosas operaciones, tanto en el Estrecho como en el Cantábrico, que pusieron en jaque a la todopoderosa Escuadra roja, lo que le valió el apelativo de “el chulo del Cantábrico”.

El buque fue dado de baja el 31 de agosto de 1965.

Evidentemente, algo similar sucede con los otros “Churruca” y “Gravina”, los “Gearing FRAM I”, botados en 1945 y transferidos por los norteamericanos en 1972, tan solo tres años antes de la muerte del General Franco, y cuyos servicios se prolongaron, en el caso de estas dos unidades, hasta 1989 y 1991, respectivamente; por tanto, su vida operativa se desarrolló, mayoritariamente, en tipos de la llamada democracia.

Todo ello demuestra bien a las claras, que le medida adoptada por el gobierno municipal de Palma de Mallorca, obedece, exclusivamente, a motivaciones rastreras y sectarias que persiguen, como único fin, eliminar toda referencia a la historia de España y a sus héroes.

Y qué decir en el colmo de la paranoia, cuando se aduce la misma justificación de franquista a la hora de borrar el nombre de la calle Toledo, ¿también la fundó Franco? Llama la atención la longevidad del que fuera magnífico Jefe del Estado español que ya vivía en 193 (a.C.) -le aclaro, Alcalde que esto de “a.C.“, significa antes de Cristo-, cuando Marco Fulvio Nobilior, conquistó la ciudad.

Pero visto lo visto, siguiendo la misma métrica de sus arbitrarias decisiones, no me explico como no tomó la decisión, en colaboración con esa comparsa que preside, de excluir la ciudad de Palma de Mallorca del contexto de las islas Baleares ya que, si hubo un buque en la Armada nacional representativo de la guerra de liberación, fue, precisamente, el Crucero “Baleares”.

Lo dicho, Alcalde, es usted un estulto y un malvado, al igual que toda esa ralea que lo acompaña en ese gobierno municipal y solo quiero añadir que, al igual que deberían hacer muchos españoles de bien, no pisaré la otrora muy ilustre, noble y leal ciudad de Palma hasta que usted y toda esa tropilla de mala gente no dejen de gobernar, si es que se puede llamar así, la hermosa ciudad que ha tenido la desgracia de caer en sus destructoras manos.