La Infantería de Marina

Hoy, 27 de febrero, nuestra gloriosa Infantería de Marina cumple 485 años de historia ininterrumpida al servicio de España y de los españoles.

Han trascurrido casi quinientos años desde aquel lejano de 1537 en que está fijada su antigüedad, convirtiéndola en la Infantería de Marina más antigua del mundo, todo un honor para España que, posteriormente, otras potencias imitaron.

La Infantería de Marina Española, merced a su brillante y dilatado historial, ha estado presente en todos los escenarios en los que fue necesario, a lo largo de estos cuatrocientos ochenta y cinco años, defender el honor y la dignidad de nuestra Patria y, en todos los casos, sus integrantes han sabido poner de manifiesto su lema de “valientes por tierra y por mar”.

La necesidad de contar con una fuerza selecta y escogida para embarcar en la Escuadra de Galeras del Mediterráneo, fue el detonante que sirvió para el Rey Emperador D. Carlos I, tomase la decisión de crear las Compañías Viejas de la Mar de Nápoles, antecedente de nuestra Infantería de Marina.

A partir de ese instante histórico, los Tercios de Infantería embarcados, con sus capacidades específicas para combatir desde las Galeras y para proteger y dar seguridad a los buques de la Real Armada, no dejaron de escribir las páginas más gloriosas de la Historia militar de España.

Tomemos algunos retazos de su brillante historial para conocimiento y causa de orgullo de los españoles.

El 7 de septiembre de 1565, se produce el desembarco en Malta con lo que se logra salvar aquel territorio de la codicia turca, tras lo cual, el Rey D. Felipe II ordena la creación de una fuerza de Infantería permanente -los Tercios embarcados- al servicio de la Real Armada.

De esta suerte, el 27 de febrero de 1566, se crea en Cartagena el Tercio de la Armada del Mar Océano”, antecedente del actual Tercio de Armada, a cuyo frente se coloca al Maestre Campo D. Lope de Figueroa.

El 7 de octubre de 1571, tiene lugar la batalla de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos” como la definiría el Infante de Marina D. Miguel de Cervantes y Saavedra, participante y herido en aquella gloriosa acción con la que comenzó el declive del poderío naval turco en el Mediterráneo.

El 26 de julio de 1582, la Infantería de Marina del Tercio de D. Lope de Figueroa desembarca en la Isla Tercera, desalojando de ella al enemigo, en lo que podemos considerar una las primeras operaciones anfibias.

En 1588, efectivos de la Infantería de Marina embarcan en la Gran Armada que el Rey D. Felipe II envía contra la reina inglesa y a su regreso defienden la plaza de La Coruña, en mayo de 1589, derrotando a los británicos de Drake que no son capaces de tomar la ciudad, viéndose en la necesidad de reembarcar para poner rumbo a Lisboa donde también son incapaces de doblegar nuestro coraje y valor.

Entre 1625 y 1638, efectivos de Infantería de Marina, al mando de D. Fradrique de Toledo, cercan y finalmente toman la plaza brasileña de San Salvador de Bahía, en poder de los holandeses.

En 1762, creados ya desde 1717 los Batallones de Marina, una fuerza integrada por 600 Infantes defiende con bravura, a lo largo de cuarenta y cuatro días, el Castillo del Morro de la Habana, contra 12.000 ingleses que lo cercan, gesta que le vale al Cuerpo para recibir el título de “Real”, otorgado por D. Carlos III el 22 de marzo de 1973.

Durante estos años, son innumerables las valerosas acciones de los Infantes de Marina, llevadas a cabo en todos los mares defendiendo a los buques de la Real Armada. Tal es el caso de la gesta del Infante Martín Alvarez que tuvo lugar el 14 de febrero de 1797, durante la batalla del Cabo de San Vicente, defendiendo con bravura y desprecio de su vida, la Bandera del Navío “San Nicolás”.

Tampoco la Infantería de Marina estuvo ausente de nuestra Guerra de la Independencia, peleando con bravura, pie a tierra, en episodios como Bailén, Fuentes Frías, Ocaña…, hasta que el 10 de abril de 1814, los Infantes de Marina ferrolanos, derrotan a los franceses en la batalla de Tolosa, tras haber cruzado la frontera de Francia que pone fin a la larga y sangrienta guerra contra el francés y contra el sátrapa Napoleón.

De igual modo, la Infantería de Marina estuvo presente a lo largo de todas las campañas de emancipación de las posesiones de Hispanoamérica, batallando con bravura en defensa de los intereses de la Corna española.

Tampoco es ajena la Infantería de Marina a las guerras civiles del siglo XIX, hasta el punto de que, en marzo de 1874, en la acción de San Pedro Abanto, en el contexto de la 3ª Guerra Carlista, gana una Laureada de San Fernando colectiva el 2º Batallón del 1º Regimiento, dejando la mitad de sus efectivos en el campo de batalla, tras asaltar la posición a la bayoneta.

También la Infantería de Marina está presente en la mayor parte de las expediciones llevadas a cabo por nuestros ejércitos a lo largo del siglo XIX. Expedición a Italia (1848); expedición a la Cochinchina (1858); Guerra de Africa (1859-1860) y anexión de Santo Domingo (1860).

De igual modo, Infantes de Marina participaron en las últimas guerras coloniales -Cuba y Filipinas- que culminaron con la campaña contra los Estados Unidos. En Cuba se convirtieron en héroes los coruñeses Rama y Cancela, defendiendo una posición contra una fuerza insurgente infinitamente superior en número.

Fueron Infantes de Marina los primeros, en 1911, en tomar posesión de la zona española del protectorado marroquí, asignada tras la firma del acta de Algeciras (1906), tras desembarcar en Larache y Alcazarquivir.

Tras la formalización de la administración del Protectorado, la Infantería de Marina participa en la penosa y cruenta campaña africana de 1921-1927, destacando su participación en el glorioso desembarco de Alhucemas (1925).

Tampoco la Infantería de Marina es ajena a la contienda de 1936-1939, hasta el punto de que un Infante gallego, el Soldado Lois, gana una Laureada, a título póstumo, cuando se encontraba destinado en el Crucero “Baleares”, evitando, con un gesto que le costó la vida, que el buque volara por los aires.       

Un hecho poco conocido es la ocupación de Tánger en 1940, protagonizada, igualmente, por una fuerza integrada por Infantes de Marina que son los primeros en poner pie a tierra en aquella ciudad internacional.

Y así, a lo largo de nuestra gloriosa historia militar. Ayer, cuando éramos una potencia de primer orden, tomando o defendiendo posiciones en tierra o buques en la mar; combatiendo con bravura en todos los continentes y todos los mares donde España tenía intereses. Peleando por la independencia de España o cuando su honor y dignidad fue necesario defenderlas por medio de las armas. Hoy, en aquellos lejanos enclaves donde las misiones internacionales de paz exigen nuestra presencia y mañana, si España lo necesita, sus Infantes de Marina sabrán derramar su sangre en defensa de la Patria, siendo valientes por tierra y por mar.

Por tanto, una fecha como la de hoy, constituye un orgullo para todos los españoles, como lo es para los que tenemos el alto honor de vestir el uniforme de la franja grana partida y las tres sardinetas en bocamanga.