El lunes, 5 de septiembre de 1949, es otra de esas memorables fechas a reseñar en los anales históricos de La Coruña, les guste o no a estos desaprensivos que, por odio, rencor e ignorancia, pretenden sustraernos a todos los españoles una parte de las gloriosas páginas de nuestra reciente historia. Aquel día, llegó a la ciudad el Rey Abdullah I de Jordania, en visita oficial a España invitado por el Jefe del Estado, General Franco.

Como suele suceder en días memorables, La Coruña vistió sus mejores galas para recibir a tan ilustre huésped. Las calles del centro se engalanaron con banderas de España y Jordania; de ventanas y balcones colgaron enseñas nacionales, reposteros, colgaduras y mantones de Manila y la plaza de María Pita fue adornada efusivamente.

La tarde de aquel día fue declarada festiva a todos los efectos y ya desde la mañana las calles coruñesas registraron una inusitada animación a la que contribuyeron los pasacalles de las Bandas y Músicas militares, especialmente la Jalifiana del Regimiento de la Guardia del Jefe del Estado que paseó sus vistosos uniformes.

En el Hotel “Embajador”, próximo al puerto, convertido en residencia oficial del Rey de Jordania, efectivos de la Guardia Mora establecieron la primera guardia militar que sería relevada, posteriormente, por los distintos Cuerpos de la guarnición.

A primeras horas de la tarde resultaba difícil transitar por las calles del centro de la ciudad debido a la gran afluencia de coruñeses y forasteros que abarrotaban La Coruña, confiriéndole la animación de los grandes días.

De los diferentes acuartelamientos comenzaron a salir las fuerzas que iban a cubrir carrera y a tomar parte en el desfile que se celebraría en la plaza de María Pita. Todas las Unidades iban precedidas de sus respectivas Banderas y Estandartes.

En el puerto se encontraban surtos el Crucero Ligero “Miguel de Cervantes”, el Cañonero “Hernán Cortés”, los Destructores “José Luis Díez” y “Almirante Valdés” y el Yate de representación “Azor”.

A partir de las cuatro de la tarde, las Autoridades coruñesas comenzaron a acceder al Muelle de Méndez Núñez para recibir, primero, al Jefe del Estado, y, más tarde, al monarca jordano que arribó a la ciudad a bordo del Trasatlántico “Highland Brigade”.

También en los muelles, a los que habían concurrido miles de personas, se encontraba formada una Compañía del Regimiento de Infantería “Isabel la Católica” nº 29, con Bandera, Escuadra y Música, acompañada en la formación por la Banda Jalifiana, con el fin de rendir los honores de ordenanza a ambos Jefes de Estado.

Nada más enfilar el trasatlántico la entrada de la bahía, el Crucero Ligero “Miguel de Cervantes” disparó las salvas de ordenanza dando la bienvenida al monarca.

Desfile las tropas ante el General Franco y el Rey Abdullah en la plaza de María Pita (EFE)

El disparo de aquellas salvas fue la señal inequívoca que provocó -de hecho, ya había sucedido desde horas antes- que el pueblo de La Coruña se echase jubiloso a las calles, especialmente por aquellas en las que discurriría la comitiva en la que Franco y el Rey Abdullah se trasladarían al Palacio Municipal coruñés.

A las cinco y veinte de la tarde desembarcó el Rey Abdullah y tras ser saludado por el Jefe del Estado y recibir los honores reglamentarios, se formó la caravana oficial, escoltada por el Escuadrón de la Guardia Mora, que trasladó a ambos mandatarios por los Cantones, Avenida de la Marina, Avenida del Capitán Montoto y Plaza de María Pita hasta el Palacio Municipal coruñés. A lo largo de todo el recorrido, millares de personas no cesaron en aclamar a Franco y al Rey Abdullah.

Una vez en el Palacio Municipal y, tras firmar el monarca jordano en el libro de oro y recibir de manos del Alcalde Molina las llaves de la ciudad, le fueron presentadas las Autoridades presentes en la recepción y seguidamente, Franco y el Rey de Jordania, ocuparon una tribuna situada delante de la puerta principal del Ayuntamiento desde la cual presidieron el desfile de las fuerzas de la guarnición.

La línea, al mando del General Mariñas Gallego, estaba formada por efectivos del Regimiento de Infantería “Isabel la Católica” nº 29; Regimiento de Artillería nº 48 de Cuerpo de Ejército; Batallón de Transmisiones nº 8 y Grupo de Intendencia nº 8, todos ellos pertenecientes a la guarnición en la plaza de La Coruña.

Lamentablemente, no disponemos de la composición exacta de las fuerzas participantes en el desfile, si bien creemos, debido al tiempo que duró la parada -la prensa habla de 20 minutos-, que, cuando menos, cada Cuerpo aportó una Unidad de tipo Batallón, con dos o tres Compañías cada uno, no descartando que se sumasen otras Unidades con sede en la plaza de La Coruña, si bien la información que da la prensa es la referida.

Aquella memorable jornada concluyó con la visita que el Rey Abdullah, acompañado del Alcalde Alfonso Molina, giró a la ciudad, recorriendo, entre las aclamaciones populares, el Jardín de San Carlos, plazuela de las Bárbaras, plaza de España, Torre de Hércules, plaza de María Pita, Real, San Andrés, plaza de Pontevedra, Rubine, Estadio de Riazor y Ciudad Escolar hasta la Batería de Costa del Monte de San Pedro, regresando de nuevo al hotel Embajador y dando así la jornada por concluida.

El General Franco en el puerto de La Coruña aguardando la llegada del Rey de Jordania (ARG)

En la tarde-noche del día 6, la Directiva del Casino de La Coruña ofreció, al General Franco y al Rey jordano, una fiesta de gala en las instalaciones del Parque del “Leirón” en la que intervinieron varios grupos folclóricos locales y la Banda Jalifiana. Los socios de esta prestigiosa Sociedad abarrotaron las instalaciones, sucediéndose las muestras de cariño y afecto hacia ambos mandatarios. La jornada concluyó con una sesión de fuegos artificiales que Franco y el Rey jordano presenciaron desde la terraza del Hotel Embajador.

Todavía el monarca jordano permaneció en La Coruña hasta el viernes día 9 en que partió para Madrid, aprovechando para visitar, en unión del Jefe del Estado, las localidades de Ferrol y su Arsenal; Santiago de Compostela; Pontevedra; Marín -Escuela Naval Militar-; Villagarcía y La Toja, siendo objeto, en todas ellas, de calurosos recibimientos donde se reiteraron las muestras populares de respeto y cariño hacia ambos Jefes de Estado.

En cuanto a los buques presentes en el puerto, el Crucero Ligero “Miguel de Cervantes”, perteneciente a la clase “Almirante Cervera”, integrada también por el “Príncipe Alfonso” -luego “Libertad” y, finalmente, “Galicia”- procedía de la llamada Ley “Cortina”, ordenando su construcción en la factoría de la Sociedad Española de Construcciones Navales (SECN) de Ferrol, el 11 de julio de 1926, siendo entregado a la Armada el 14 de febrero de 1930.

Con un desplazamiento a plena carga de 9.330 t.; su eslora alcanzaba los 176,6 m., con una manga de 16,6, 9,3 de puntal y 5,03 de calado. Disponía de ocho calderas Yarrow y cuatro grupos de turbinas Parsons que movían sus cuatro hélices, con una potencia de 83.000 cv. que les permitía un andar de 34,4 nudos. Su cintura tenía una protección de entre 50 y 75 mm. y la cubierta de 25.

Montaba ocho cañones Vickers de 152 mm., cuatro antiaéreos de 101 mm. y doce tubos lanzatorpedos de 533 mm., además de otras piezas menores. Su dotación era de 566 hombres.

Como en otros buques integrantes de una misma clase, el “Miguel de Cervantes” lucía en una de sus chimeneas dos zunchos de color blanco, en tanto que “Almirante Cervera” como cabeza de serie no llevaba ninguno y el “Príncipe Alfonso”, uno.

El buque causó baja el 1º de julio de 1964.

El Cañonero “Hernán Cortés” -luego reconvertido en Fragata-, pertenecía a la larga clase “Pizarro”, compuesta por ocho buques, cuya construcción, en dos series, se autorizó entre septiembre de 1941, la primera, y octubre de 1943, la segunda.

La primera serie estaba integrada por los “Pizarro”, “Hernán Cortes”, “Vasco Núñez de Balboa” y “Martín Alonso Pinzón” y, a la segunda, por los “Magallanes”, “Sarmiento de Gamboa”, “Vicente Yáñez Pinzón” y “Legazpi”.

La quilla del “Hernán Cortés”, se colocó, en los astilleros ferrolanos, el 15 de junio de 1943, siendo botado el 3 de agosto del año siguiente y entregado a la Armada el 18 de septiembre de 1947.

El Destructor “José Luis Díez”

El buque, desplazaba 2.246 tn. a plena carga; con una eslora de 95,21 m.; una manga de 12,15 m., 7,55 de puntal y 3,78 de calado. Su dotación era de 251 hombres.

Disponía de dos grupos de turbinas Parsons, dos calderas Yarrow y dos hélices que le proporcionaban un andar de 18 nudos, con una autonomía de 3.000 millas a 14 nudos.

Sur armamento consistía en seis cañones de 120 mm., colocados en montajes dobles, uno a proa y dos a popa; ocho cañones antiaéreos de 37 mm., en montajes dobles; tres ametralladoras antiaéreas de 20 mm.; cuatro morteros y un varadero lanza cargas de profundidad, disponiendo de capacidad para transportar una treintena de minas.

El buque causó baja el 2 de diciembre de 1971.

Los Destructores “José Luis Díez” y “Almirante Valdés”, pertenecían a la primera serie de la larga clase “Churruca”, compuesta por un total de dieciocho unidades -nueve la primera serie, siete la segunda y dos de una tardía tercera- botados entre 1927 y 1946.

Toda esta larga clase de Destructores, todos ellos construidos en la S.E.N.C. de Cartagena, estaba inspirada en la clase británica “Scott” y formada por el “Churruca” (1º), “Alcalá Galiano” (1º) -ambos vendidos a la Marina argentina en 1927 y rebautizados como “Cervantes” y “Juan de Garay”-, “Sánchez Barcaiztegui”, “José Luis Díez”, “Almirante Ferrándiz”, “Lepanto”, “Churruca” (2º), “Alcalá Galiano” (2º) y “Almirante Valdés”, su primera serie; “Almirante Miranda”, “Ciscar”, “Escaño”, “Gravina”, “Jorge Juan” y “Ulloa”, la segunda, y “Liniers” y “Alava”, la muy tardía tercera y última.

Los dos presentes en el puerto de La Coruña desplazaban 1.800 tn. a plena carga. Su eslora era de 101,98 m., con una manga de 9,67, 6,02 de puntal y 3 de calado. Disponían de dos grupos de turbinas Parsons y cuatro calderas Yarrow, con una potencia de 42.000 cv. y un andar de 34 nudos. Su dotación era de 160 hombres.

Montaban cinco cañones Vickers de 120 mm., uno de 76 mm., seis tubos lanzatorpedos de 533 mm., dos morteros lanzacargas de profundidad y otras piezas menores.

El “José Luis Díez”, causó alta en 1929 y fue dado de baja en octubre de 1965; por su parte, el “Almirante Valdés” fue entregado a la Armada el 17 de marzo de 1933, causando baja el 11 de diciembre de 1957.

Cañonero “Hernán Cortés”

Por su parte, el Yate de representación “Azor”, fue construido por la Empresa Nacional Bazán, botado en 1949, causando baja en abril de 1992.

Desplazaba 500 tn. a plena carga, con una eslora de 46,65 m., 7,70 de manga y 3,86 de calado. Disponía de dos motores diésel Sulzer que le proporcionaban una potencia de 600 cv. y una velocidad máxima de 16 nudos. Su dotación era de 31 tripulantes.

De aquella memorable visita queda testimonio en el callejero coruñés en cuyo nomenclátor se conserva una calle a la que da nombre el Rey jordano que visitó La Coruña en 1949.