El 17 de agosto de 1991, la Guardia Civil desarticulaba en San Sebastián al llamado “comando Ipar Haizea” de ETA, una de las más potentes células terroristas de la época, que más que una única célula terrorista, era un “complejo” formado por 5 “comandos”, responsables de numerosos atentados y asesinatos en los meses anteriores. Durante ese importante operativo policial se produjo un gran tiroteo entre los agentes de élite del Grupo Antiterrorista Rural de la Guardia Civil y terroristas de ETA, en torno a una vivienda situada en el paseo de Morlans, en el barrio de Amara de San Sebastián. Duró 4 horas y se utilizó gran cantidad de munición. Un heroico agente resultó herido de gravedad y quedó parapléjico. Murieron 3 terroristas.

Después de una larga investigación de varios meses iniciada con el seguimiento a una mujer que hacía de correo de la banda terrorista, la Guardia Civil localizó los pisos donde se hallaban los terroristas y el 17 de agosto de 1991 se llevó a cabo el asalto a las viviendas que ocupaban. El asalto se llevó a cabo por parte de agentes de la Guardia Civil con chalecos antibalas. En una de las viviendas donde se hallaban los terroristas más peligrosos, los agentes encontraron una gran resistencia. Estaba situada en un edificio de 3 pisos en una vaguada, en una zona algo aislada.

Al penetrar al edificio, los agentes fueron recibidos con multitud de disparos y uno de ellos, el cabo José Luis Renco recibió un tiro en la zona del cuello que hizo inútil la protección del chaleco antibalas que lleva. En ese momento otro de los agentes jugándose la vida y bajo el fuego terrorista consiguió arrastrar a su compañero salvándole de ser rematado y no solo eso sino que pudo dar muerte con su arma a uno de los terroristas. En una entrevista en 2018 al digital El Español el agente Francisco Gómez que participó en aquel operativo recuerda como otro de sus compañeros “entró sudándole los cojones su vida y agarró al cabo Renco del brazo sacándole de allí y conforme salía iba disparando con la otra mano y mató a uno de los terroristas”. El cabo Renco quedó herido muy grave aunque finalmente pudo salvar la vida, si bien quedó parapléjico.

Los agentes entonces bajo el intenso fuego de los dos terroristas que seguían disparando tuvieron que salir del edificio y tomar posiciones en los alrededores, incluyendo los tejados de algunos de los edificios circundantes. El intercambio de disparos duró 4 horas. Los agentes tuvieron además que evacuar al resto de vecinos del edificio que salían presas del pánico. Finalmente los agentes volvieron a asaltar la vivienda a la una y media del mediodía y consiguieron dar muerte, con sus armas reglamentarias, a los dos etarras que quedaban. En las paredes había más de 600 impactos de bala. Los agentes tuvieron que esquivar durante el tiroteo, varias granadas lanzadas por los terroristas. Los etarras muertos eran Francisco Iciar, Iñaki Ormaechea y Joaquín Leunda.

El operativo había sido dirigido por el coronel de la Guardia Civil D. Enrique Rodríguez Galindo y por el capitán Bravo. En total fueron detenidas 16 personas en todas las viviendas y fue incautado gran cantidad de armamento.