Organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y de Cooperación, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el Ministerio de Cultura, la Subdirección General de los Archivos Estatales y The Culinary Institute of Spain (entidad patrocinadora de su itinerancia), ha montado una exposición que ha denominado “Sabores que cruzaron océanos” y que permanecerá abierta hasta el 21 de abril en Sevilla.

El Archivo de Indias acoge, a través de esta exposición, una muestra que indaga en los cambios alimenticios surgidos a través de los intercambios históricos con los países de Asia, América y Europa. La exposición muestra alimentos frescos procedentes de América y Asia.

Hay que reconocer que hoy en día resulta impensable plantearse la gastronomía nacional sin patatas o tomates, por ejemplo. Pero no todos los alimentos de nuestra dieta actual han estado siempre a nuestra disposición. La exposición inaugurada en el Archivo General de Indias, indaga en los cambios alimenticios surgidos de los intercambios entre muchos países. Comisariada por el archivero e historiador Antonio Sánchez de Mora, la muestra exhibe el impacto de la llegada de los españoles a Filipinas, a la par que la conmemoración del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo, iniciada por Magallanes.

De Manila a Sevilla, el director del Archivo de Indias, Manuel Ravina, calificó esta muestra como un acto casi heroico, al hacer alusión a toda la historia vivida hasta su aparición ante el público. Originariamente, “Sabores que cruzaron los océanos” fue llevada al congreso gastronómico internacional Madrid Fusión Manila de 2016. Siendo el Museo Nacional de Filipinas su primera sede. Luego pasó por Cádiz, Huelva, Valladolid y Málaga. Después de los recorridos anteriores la exposición ha llegado, por fin, a Sevilla, que es donde debería haber empezado y donde termina su recorrido.

El comisario Antonio Sánchez de Mora explica la historia del vino y sus viajes a través de los océanos. En una presentación claramente sensorial.

Por otra parte, el Alcázar dedica las visitas teatralizadas nocturnas para resaltar la gesta de Magallanes a través de 74 iniciativas que conmemoran el quinto centenario de la primera vuelta al mundo.

La ruta de las especias y la revolución gastronómica

Como un suculento menú apto para todos los públicos, la muestra se presenta como una experiencia participativa y sensorial, ya que constituye la única exposición que tiene productos frescos, como bromeó el director del Archivo de Indias en su presentación. Y que ha sido desarrollada en cuatro ámbitos: el primero de ellos aglutina la búsqueda de especias en Oriente, algo que supuso una verdadera revolución gastronómica. El descubrimiento de nuevas rutas y la llegada a América acarreó que se distribuyeran alimentos por toda Europa y que nunca antes se habían conocido en el viejo continente.

Centrado en el descubrimiento de las Islas Filipinas, el segundo ámbito conecta la diversidad gastronómica y cultural de estas islas con China, Indonesia o Malasia, entre otros países. Este descubrimiento acarreó la globalización y la interconexión de sabores, tal y como se desarrolla en el tercer ámbito de la muestra, que utiliza Manila como punto de encuentro culinario. Para terminar, el último ámbito destaca la fusión de sabores de tres continentes en la gastronomía filipina, a través de la que se crean nuevas recetas y sabores.

Supongo que algún lector se estará preguntando ¿a qué viene el comentario de hoy? Sencillamente, como información por si alguno viaja en estas fechas a Sevilla, pero, sobre todo, por la admiración que nos producen las buenas iniciativas.