Palabras del Caudillo, constituyen una serie de Discursos, Alocuciones, Mensajes,  y Declaraciones a la prensa, que brotaron de manera directa de los labios del Caudillo.

A través de dichos escritos, pueden comprenderse muchas cosas; entre las más importantes a mi juicio, está  el convencimiento de Franco, de que el “bando contrario” no lo era en conciencia, sino impulsado y articulado, por fuerzas hostiles y secretas que buscaban la aniquilación de España y en consecuencia, las personas que formaban el “bando contario”, no eran específicamente el enemigo, sino españoles que habían sido engañados y manipulados. Por ello, en su último mensaje, en los umbrales de su muerte, refirió: “pido perdón a todos los que  se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales”.  Nuevamente el espíritu conciliador y ayuno de rencor del Caudillo.

En las líneas que siguen, me permito redactar dichos escritos, de manera textual, en cursiva, y progresivamente publicarlos.  Las frases relevantes están subrayadas; ya que creo sinceramente que constituyen la fuente en la que hemos de continuar bebiendo.

¡¡Arriba España; Viva Cristo Rey!!

 

DISCURSO PRONUNCIADO EL DIA DE LA TOMA DE BILBAO

 

Burgos 21 de julio de 1937

Españoles, castellanos viejos, hombres de Burgos, hijos de la España Nacional, corazón y latido del sentir de España. Hijos de esta tierra de Castilla, hijos de la católica y tradicional Navarra, que con el nombre de Navarra han ido los que, peña tras peña, lugar tras lugar, valle tras valle, han ido regando con sangre las tierras de Vizcaya: El oro de vuestras mieses simbólicas y el resplandor de vuestra gloria, forma, entre las bandas de sangre de los hijos héroes y mártires de España, la bandera nacional, la bandera que ondea hoy en los caseríos vizcaínos, en las torres de las casas señoriales de Vizcaya y que es el símbolo de la grandeza geográfica, es el símbolo de la unidad, que ha seguido su ruta, y es la afirmación y garantía de millares de mártires y de héroes, que dice que el separatismo se ha acabado y que aquí no hay más que España, que es lo eterno, lo inmortal; pero no significa solo esto, significa la hermandad, la liberación de centenares de millares de hermanos nuestros, significa el resurgir de la Patria la vida de una región prospera, el arrancar del engaño a todos esos modestos campesinos sencillos, a esa caravana de hombres que veíamos cubrir las carreteras y que habían sido arrancados de sus hogares y enviados a cavar trincheras, a empuñar las armas, cavando su propia sepultura y la del separatismo vasco; significa la  liberación de más de mil prisioneros que la esperaban ansiosos, mientras los soldados de España llevaban la bandera roja y gualda por entre los montes y los bosque, ondeando una enseña que era la enseña de España,  significa ello el triunfo rotundo que se debe al espíritu del soldado, ejemplar y heroico, que asombra al mundo con su gesta; es el resurgir de un pueblo que quiere ser libre, de una nación que pide un puesto, de una raza que dice: Esto fuimos y esto seremos.

Ya lucen en Vizcaya las banderas de España; ya marchan por las calles y se escuchan en ellas los himnos nacionales; ya suena nueva música y el nuevo programa de la España Nacional, programa de justicia social que nunca les cumplieron; y aquellos bravos campesinos, aquellos sencillos aldeanos vascos, aquellos obreros envenenados, abren sus ojos y elevan su corazón y lloran porque dicen que estos soldados que cumplen su palabra, estos hombres que conquistan lo que dicen, estos no tienen más que una fortaleza y una voluntad, y cuando nos hablan de justicia social, de hermandad entre los españoles, de las grandezas de la Patria, es porque van a cumplir cuanto manifiestan, porque lo juran ante la sangre de sus hijos, que es, la de los mártires de la Religión y de la Causa, y por eso os pido que todos vuestros corazones vayan a los caídos en la lucha, a los verdaderos mártires de la Causa de España.

Españoles, castellanos viejos: ¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!.