En el artículo 1985. Aquel “misterioso” desfile de las Fuerzas Armadas en La Coruña.”, que el editor y director de El Correo de España, tuvieron la gentileza de publicarme, el pasado 2 de junio, en uno de su párrafos hay una pequeña errata achacable solamente a mí, pues me traicionó el subconsciente. Dice así:” Su abogado, gran amigo personal, me confirió la tarea de presentar ante el juzgado militar de La Coruña, el documento por el que se le ponía en libertad. Así lo hice y por su avanzada edad, Jaime Milans del Bosch, abandonó la prisión militar de Caranza y regresó a su domicilio.” Sin embargo tenía que haber puesto: “Jaime Milans del Bosch, abandonó la prisión militar de Alcalá y regresó a su domicilio.”

El Teniente General Miláns del Bosch, al cerrarse en 1989 la Prisión Militar de Caranza en el Ferrol, fue trasladado el cinco de diciembre de ese año de 1989 al penal militar de Alcalá de Henares. Sin embargo su causa siguió dependiendo del juzgado Militar de la Coruña adonde llevé por encargo de su abogado la documentación necesaria, a finales del mes de junio de 1990, lo que conllevaría la apuesta en libertad del Teniente General Milans, que abandonaría el centro penitenciario de Alcalá la noche del 30 de junio de 1990. Su salida de prisión se debió única y exclusivamente a su edad de 75 años,  al no haber pedido el Teniente General ningún tipo de indulto, al igual que hizo el Teniente Coronel Tejero y otros encausados por el 23-F, por mucho que mienta de forma descarada ese libelo llamado “El País” para intentar comparar a aquellos patriotas españoles a machamartillo, enormes de dignidad e hidalguía, con los indignos delincuentes, separatistas y traidores a España, Oriol Juqueras y su banda  catalana, que perpetraron un golpe estado contra la Sagrada Unidad de España.

 

Curiosamente tras entregar la documentación en el juzgado Militar de la Coruña, devolví a al abogado del Teniente General mi buen amigo Antonio Muñoz Perea toda la documentación que me había remitido al respecto. En ella se incluía el carnet de conducir del Teniente General Jaime Milans  del Bosch que tuve que presentar en el juzgado Militar coruñés. Por un olvido involuntario no lo incluí en los papeles enviados y se quedó en mí poder. Di cuenta al abogado y este en nombre del Teniente General Don Jaime Milans de Bosch y Ussía, me rogó que me quedase con él. Algo que desde aquella fecha guardo como oro en paño.