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Hace tan solo 14 años (aunque parece que hace un siglo) estaba yo paseando a mi nieto por el Retiro de Madrid cuando sentados en un banco mi nieto, el mayor, que apenas tenía 7 años, me vio llorando e inocentemente me preguntó: - ¿Por qué lloras, abuelo? ¿ha muerto alguien? / - Si, hijo, ha muerto alguien, han muerto muchos (el día anterior se había producido la masacre del atentado de los trenes de Atocha)… pero, hoy no lloro por los muertos, hoy lloro por España, por la Patria que se hunde. / - Abuelo ¿por España? ¿Qué es España? / - ¡Ay, hijo, mío eso quisiera saber yo!... España es nuestra patria, nuestro país, el lugar donde hemos nacido, donde vivimos y donde moriremos / - Abuelo, tú no te vas a morir ¿verdad? / - Pues sí amigo mío, tu abuelo también se morirá, y ya le queda poco, al final todos nos morimos / - Abuelo, pues yo no quiero que tú te mueras y yo no quiero morirme. / - Si, hijo, tú no te morirás nunca. / - ¿Y qué es la muerte, abuelo? / - Eso es difícil de especificar, pero para que tú lo entiendas, la muerte es como un viaje, que todos tenemos que hacer cuando llegamos a viejos, un día hacemos las maletas y otro nos vamos. / - ¿Cómo cuando nos vamos de vacaciones? / - Si, hijo, como cuando nos vamos de vacaciones.

Dios ¡Que inocencia!... ¿Y cómo le explicas a un niño de 6 años y medio que casi doscientas personas han muerto porque unos locos no piensan como ellos? ¿Y cómo le explicas lo que está pasando en Cataluña? ¿Y cómo le explicas eso de las “plurinacionalidades”?

Si, está claro, escribir en España, como dijo Larra, es llorar.