El nacionalismo catalán habla constantemente de la Guerra de Sucesión de 1701-1715, pero olvida otros momentos o conflictos militares que no le interesan, así como a muchas interesantes figuras históricas, que no encajan en sus moldes.

Una de ellas es Josep de la Trinxeria. Era un hombre nacido en la Cataluña transpirenaica, en Prada de Conflent, en 1636, cuando estas comarcas aún formaban parte de Cataluña y eran españolas, antes de que Pau Claris pactara entregarlas a Francia. En 1659, por el Tratado de los Pirineos, el Rosellón, que llevaba en manos francesas desde 1642, quedó definitivamente para Francia.

Trinxeria era un campesino que de convirtió en líder guerrillero a partir de 1660, dirigiendo la protesta contra la introducción del impuesto de la sal,
que el rey francés Luis XIV. Esto y otros abusos franceses acabaría provocando a finales de la década lo que se conoce como revuelta dels Angelets, o de los Angelitos,( porque tomaron a San Miguel como su patrón). Esta revuelta de los campesinos catalanes de Francia, que reivindicaban su hispanismo y su oposición a la tiranía francesa, alcanzó importantes éxitos como la toma de las villas de Arlés y Ceret, o la victoria de Banyuls, derrotando al ejército francés, aunque finalmente las tropas de Luis XIV sofocaron la revuelta en 1674

Entonces Trinxeria logró escapar a territorio español. Se instaló en Olot y se puso al servicio de Carlos II y la Monarquía Hispánica. Al frente de tropas españolas y de fuerzas de Migueletes o "Miquelets" catalanes participó en las guerras de España contra Francia de la década de 1670, en colaboración con el virrey español de Cataluña, el italiano Duque de San Germán, cuyas tropas en 1675 entraron en el Rosellón, alcanzando algunos éxitos, antes de tener que replegarse hacia España.

También participó Trinxeria, atacando a Francia, en las primeras fases de la Guerra de los Nueve Años ( 1688-1697), uno de cuyos frentes fue Cataluña. La Guerra de los Nueve Años fue uno de las mayores guerras europeas del siglo XVII y de la Edad Moderna. En ella se enfrentaron por un lado, la Francia de Luis XIV, la mayor potencia política y militar europea de la época, contra una coalición formada por el resto de grandes potencias europeas, tanto católicas  como protestantes que querían poner fin al expansionismo de Luis XIV. Se formó una alianza entre Inglaterra, el Sacro Imperio, España y Holanda, entre otras potencias, para frenar al rey francés.

La guerra se desarrolló en Alemania, los Países Bajos Españoles, Italia, y en España, en Cataluña, territorios todos que fueron invadidos por el ejército francés. Además se combatió en América, Asía y África.

En Cataluña la guerra fue muy dura y las tropas de los Tercios hispánicos contaron con el apoyo total de los Miquelets catalanes , el pueblo catalán y la Generalidad. Por eso el nacionalismo catalán, que tanto habla de la Guerra de Sucesión, suele pasar por alto, en cambio, la Guerra de los Nueve Años.

La España de Carlos II, que vivía un periodo de gran crisis económica y fuerte decadencia, se vio impotente para frenar a los franceses, a pesar del heroísmo de los Tercios en muchos frentes y de los Miquelets catalanes que mantuvieron en jaque a las tropas francesas durante un tiempo, pero finalmente no se pudo evitar que los franceses tomaran Barcelona en 1697, aunque a costa de muchas pérdidas. Trinxeria murió combatiendo contra los franceses, en 1690.

Parecía que España iba a sufrir fuertes pérdidas territoriales ya que en 1697 los franceses ocupaban Cataluña y la mayor parte de la Bélgica española pero un factor inesperado cambió las cosas. El estado de salud del rey de España, Carlos II de Habsburgo, se agravó y quedó claro para toda Europa que Carlos estaba muy cercano a la muerte y que no iba a tener sucesión, con lo que se ponía sobre la mesa el problema de la sucesión española y se ponían las bases para la futura Guerra de Sucesión Española, a partir de 1701.

Esto hizo a Luis XIV cambiar de política y decidió ofrecer una paz generosa a España, para congraciarse con Carlos II, y lograr que su nieto Felipe de Anjou Borbón, el futuro Felipe V, fuese nombrado heredero de España y su imperio, cosa que acabaría logrando.

Así , por el Tratado de Ryswick firmado en esta ciudad holandesa por delegados de todos los países beligerantes, que ponía fin a la Guerra de los Nueve Años, España salió inesperadamente beneficiada ya que Luis XIV le devolvía Luxemburgo y numerosas ciudades de Bélgica , conquistadas en esta guerra y en guerras anteriores y evacuaba Cataluña. A cambio, eso sí, España entregaba oficialmente a Francia, la mitad de la isla de Santo Domingo, el actual Haití, que llevaba ocupado por los franceses, desde la década de 1660.

El Tratado de Ryswick estableció la paz entre las potencias europeas en base a la devolución de los territorios respectivos conquistados, aunque se suele considerar que la Guerra de los Nueve Años marca el inicio de la decadencia de la Francia de Luis XIV. Por ello este tratado fue mal recibido en Francia.

En cualquier caso, la colaboración de los catalanes con la Monarquía Hispánica había quedado patente. Por ello hoy en día el nacionalismo catalán intenta hacer olvidar todos estos acontecimientos.