El glorioso Tercio del Norte de Infantería de Marina, una Unidad de acrisolado historial que ha estado presente, desde su creación, allá donde España requirió de sus valiosos servicios a lo largo de la Historia, acaba de recibir, con todo merecimiento, la Corbata de la Orden del Mérito Civil por su actuación en la “Operación Balmis”. 

Creados los Batallones de Marina, en marzo de 1717, por el Rey Felipe V, con la finalidad de guarnecer tanto los buques como las instalaciones de la Real Armada, uno de ellos se establece de guarnición en El Ferrol, pasando a ocupar, a partir de 1771, el histórico y monumental Quartel de Nuestra Señora de los Dolores, situado en el denominado Campo de Batallones, centro militar que acoge, desde el primer día, Unidades de Infantería de Marina, pese a que, durante algún tiempo, compartió acuartelamiento con el Regimiento de Infantería “Zamora” nº 8, siendo en este cuartel donde prestó su primera guardia de Oficial el 2º Teniente Francisco Franco.

Siguiendo con el historial del Tercio del Norte, a partir de su creación ha defendido, con bravura y valentía, el honor y la dignidad de España en cada ocasión que esta se ha puesto en juego, asumiendo el espíritu del primer mandamiento de todo Infante de Marina: estar permanentemente dispuesto a defender España y entregar, si fuera preciso, la propia vida.

Ya en agosto de 1800, tuvo ocasión de demostrar su bizarría, haciendo bueno su lema de “por tierra y por mar”, en la denominada batalla de Brión, cuando un ejército inglés, integrado por 15.000 hombres, transportado por una potente División naval -21 buques de guerra y 86 transportes-, desembarca en la playa de Doniños con el fin de atacar la plaza de Ferrol. En esta coyuntura, el Batallón de Marina ferrolano concurre a esta acción, en unión de otras Unidades de los Reales Ejércitos, expulsando a los británicos de tierras gallegas.

Iniciada la Guerra de la Independencia, el 6º Regimiento de Marina, combate con heroicidad en todas las acciones llevadas a cabo por el denominado Ejército de la Izquierda. En ocasiones, con resultado muy adverso; sin embargo, la Unidad, al igual que el resto del Ejército Español, renace de sus cenizas para seguir dando la cara ante las tropas de Napoleón, hasta plantarse en la línea del Bidasoa, siendo la primera Unidad militar española que invade el territorio francés, participando, con éxito, en la batalla de Tolosa (1814), donde gana para su Enseña la Corbata de Distinción de aquella acción, última de la larga guerra contra los franceses.

Combate, igualmente con heroicidad, defendiendo los intereses de la Reina Isabel II, durante la I Guerra Carlista, luchando en el frente del norte, uno de los más castigados por las tropas carlistas.

También, en 1849, participan efectivos de esta Unidad en la expedición española que se traslada a Italia con el fin de defender las posesiones pontificias del Papa Pío IX, lo que valió poder colgar de su Bandera la Corbata Blanca Pontifical.

A lo largo del siglo XIX, las Unidades de Infantería de Marina se encuentran presentes en todos los frentes abiertos, Africa, Extremo Oriente y Caribe, defendiendo los intereses de España y, en especial sus últimas Colonias.

En Cuba, en el contexto de la denominada “Guerra chica”, dos Infantes de Marina del 2º Batallón, del 2º Regimiento con base en Ferrol, Rama y Cancela, escriben, con su sangre, una heroica gesta defendiendo, a fuego y bayoneta, una línea férrea, aguantando la posición hasta la llegada de refuerzos y entregando sus vidas en el empeño.

En el transcurso de la guerra civil, concretamente el 7 de septiembre de 1937, el Crucero “Baleares”, perteneciente a la Escuadra Nacional, se enfrenta valientemente, frente a la costa argelina, contra dos Cruceros y siete Destructores de la flota del frente popular. En este combate, perdió la vida heroicamente, el Soldado de Infantería de Marina, perteneciente al 2º Regimiento -Tercio del Norte-, Manuel Lois García, cuando con arrojo y valentía, evitó, a sabiendas del riesgo que corría, que explosionase una caja de fulminantes que podría causar daños irreparables al buque. Por esta acción, este glorioso Infante, recibió la Cruz Laureada de San Fernando.

Andando más en el tiempo, en 1951, se crea en el Tercio del Norte la Compañía de Escaladores Anfibios que, en 1957, junto con otra de las Compañías del Tercio, pasa destinada al recién creado Grupo Especial Anfibio, antecedente del actual Tercio de Armada, convirtiéndose en el embrión de su Unidad de Operaciones Especiales.

Durante los años siguientes, hasta nuestros días, el Tercio del Norte ha mantenido su estrecha vinculación con Galicia, participando en todas aquellas operaciones en las que su apoyo fue demandado como en el caso de la llamada “Centinela gallego”, encargada de vigilar y evitar la criminal quema de montes.

Con motivo de la pandemia de la COVID 19, nuevamente, el Tercio, dio un paso al frente participando activamente en la “Operación Balmis”, desplegando sus efectivos por diferentes localidades gallegas, en la vigilancia de las normas establecidas por las Autoridades. Este abnegado comportamiento le ha valido que se le otorgue la Corbata del Orden del Mérito Civil.

La imposición de esta merecida condecoración se verificó el día 8 de los corrientes en el Quartel de Nuestra Señora de los Dolores, con asistencia del Comandante General de Infantería de Marina, General de División Antonio Planells.

Vaya desde aquí, mi más cordial felicitación a todos los integrantes del Tercio del Norte y, en especial, a los dos Coroneles que estuvieron al frente de la Unidad durante los meses en los que se desarrolló la Operación “Balmis”, Juan Ruesta Botella, que cesó en el mando el junio pasado, y José Mª Sanz Alisedo, actual Comandante del Tercio; haciéndola extensiva al General de Brigada Carlos Pérez-Urruti Pérez, Comandante de la Fuerza de Protección de la Armada.

La gloriosa Bandera del Tercio del Norte, de la que cuelgan tres Medallas Militares colectivas; la Corbata de Tolosa, la Blanca Pontifical y la Corbata Morada de la Infantería de Marina, recibe ahora, con todo merecimiento, la de la Orden del Mérito Civil, lo que constituye una íntima satisfacción para los que tenemos el honor de vestir el uniforme de la franja grana partida y las tres sardinetas en bocamanga y, en especial, para los que pertenecemos al glorioso Tercio del Norte.