Madrid fue el año pasado la sede mundial para la Cumbre del Clima, nos hemos empeñado y con muy buenos motivos en la emergencia climática: una misión loable y necesaria con un largo recorrido. En este contexto de reivindicación de emergencias, deberíamos hacer una reflexión sobre la necesidad de invertir en lo “nuestro”, en los capítulos perdidos de  nuestra historia que son un legado universal. ¿Por qué no empezamos a defenderlo? Lo “nuestro” como un instrumento de conocimiento sobre todo pensando en las nuevas generaciones, con una opción de futuro que incluya como nuevo paradigma el orgullo de pertenencia a este maravilloso país que es España, con sus gentes, su idiosincrasia, su diversidad y su legado de aportaciones a la historia del mundo, con su huella en una infinita lista de países con los que hay mucho más que nos une de lo que nos separa, una de ellas es el español que es la segunda lengua más hablada del mundo, un legado integrador de culturas y pueblos con más de una veintena de países hispanohablantes y casi 600 millones de personas en el mundo que se comunican en nuestro idioma.

donde hemos dejado una importante huella cultural que permanece muy visible hasta nuestros días. En definitiva: ¿está España en emergencia histórica? Esta pregunta debería ser un recurrente en nuestros círculos de influencia, con nuestros amigos, en nuestras reuniones familiares, en nuestro trabajo. Como Presidenta y Fundadora de The Legacy, y como ciudadana española, la respuesta es un rotundo “sí” estamos en una emergencia histórica, llevamos muchos años en ella y necesitamos reconocerla para que deje la fase crítica. La emergencia empezará a remitir cuando las instituciones españolas empiecen a promover esta visión renovada de nuestra historia con la inversión en nuestra cultura y en nuestra forma de hacer política para que se modifiquen los libros de texto de nuestras escuelas y universidades, para que se propongan producciones cinematográficas, conferencias, artículos, documentales, charlas, libros, exposiciones, etc. que logren sacar de los archivos estos excepcionales relatos que nadie conoce, porque quizás nos empeñamos más de lo necesario en contar y difundir lo macabro, lo deplorable, lo que hacemos mal y olvidamos que la esencia del ser humano va más allá de esos errores , la inmensa mayoría no comulgamos con las atrocidades, la mayoría queremos armonía y felicidad.

Articulo publicado en la Tribuna Norteamericana por:

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