¿Imagináis, a día de hoy, las citas que nuestros políticos, científicos, “artistas”… la élite cultural, vaya… dejarán a las generaciones venideras? Terrible, ¿eh?. Su única defensa, y que (poner la deidad favorita o al director de la Guardia Civil) me perdone, es que muchas de las citas ancestrales que han conformado el ideario intelectual mundial… pues son igual de cretinas, o más, que las que nos dejan ahora. Y esta conformación confirma (cada vez me gusta más la cacofonía tautológica) que somos una sociedad intelectualmente muerta, pero que antes tampoco es que estuviéramos tan vivos como creemos. Este fenómeno se explica por aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero a ver quien tiene cojones, por poner un simple ejemplo, a decir que es peor el congojavirus que la obligación de ir a miles de Km. de tu casa a pegar tiros –y a recibirlos – por causas igual de manipuladas como la actual Plandemia.

“Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Este dicho popular, puesto en boca de un minusválido cuya silla de ruedas –con él encima – baja descontrolada cuesta abajo; deja bien claro que si el primer homínido humano se hubiera aplicado el cuento, tal vez no estaríamos como estamos. Precisamente ahora que cualquier sensato busca vivir apartado de la sociedad, tampoco sería mal plan no haber descubierto el control del fuego, ni inventado la rueda. ¡Pero quién soy yo para decir nada, a este respecto, habiendo tantos sabios que han creado la sociedad actual que padecemos!

PASEN Y VEAN: