Tras muchos años de espera como había sucedido con el Cuerpo de Seguridad a lo largo del reinado de S.M. Don Alfonso XIII, finalmente el Decreto 485/1970, de 26 de febrero, otorgó, con todo merecimiento, al Cuerpo de la Policía Armada, el derecho al uso de la Bandera Nacional. De esta forma se alcanzaba un objetivo largamente anhelado que, sin embargo, tuvo que aguardar veintinueve años para hacerse realidad.

El Cuerpo de la Policía Armada y de Tráfico había nacido a la luz de la Ley de 8 de marzo de 1941, reorganizadora de los Servicios de Policía, que creaba, igualmente, el Cuerpo General de Policía, quedando disueltos los de Investigación y Vigilancia, Seguridad y Asalto y Vigilantes de Caminos, existentes hasta entonces.

En el caso concreto de la Policía Armada, se convertía en heredera de las funciones de los Cuerpos de Seguridad y Asalto y Vigilantes de Caminos y, en algunos casos, incluso de parte de su personal, tras las pertinentes depuraciones habidas a la finalización de la guerra civil.

Desde el punto de vista histórico, la Policía Armada heredaba de facto el historial del Cuerpo de Seguridad, creado durante la Restauración borbónica y que tan buenos servicios había prestado a España a lo largo de su dilatada historia, tanto durante la monarquía como una vez proclamada la II República.

Durante varios años, a lo largo de los últimos del reinado de Alfonso XIII, fueron muchas las voces que clamaron solicitando que al Cuerpo de Seguridad se le concediese el derecho al uso de la Enseña Nacional, del que, por su historial y por las bajas sufridas a lo largo de su más de medio siglo de historia, luchando contra la delincuencia, se había hecho merecedor; sin embargo, pese a la insistente presión, incluso por parte de prestigiosos diarios madrileños, tuvo que esperar al advenimiento de la II República, para que, tras los sucesos revolucionarios habidos en Asturias en 1934, alcanzase, por su heroico comportamiento, tan anhelado derecho.  

La Bandera le fue concedida, mediante Decreto de la Presidencia de la República, de fecha 11 de junio de 1935 y entregada, en un acto solemne celebrado en el Paseo del Retiro de Madrid, el 29 de septiembre siguiente, siendo su primer abanderado el Teniente de Infantería, laureado de San Fernando, Perfecto Rey Castiñeira, destinado por aquellas fechas en el Cuerpo.

A la conclusión de la contienda civil, se dio por hecho que el derecho al uso de la Bandera Nacional, otorgado al Cuerpo de Seguridad y Asalto, se haría extensivo, de forma automática, al Cuerpo de la Policía Armada, prueba de ello es que el 1º de marzo de 1942, la ciudad de León, hace entrega de una Bandera Nacional a la Policía Armada; sin embargo, no fue así y hubo que esperar a 1970 para que un Decreto de la Presidencia del Gobierno, le reconociese este derecho.

La Enseña Nacional le fue entregada, de forma solemne al Cuerpo, en un acto celebrado en la Academia Especial de Canillas (Madrid), en la mañana del 12 de diciembre de aquel 1970 y estuvo presidido por el entonces Vicepresidente del Gobierno, Almirante Carrero Blanco, contando con la presencia de varios Ministros del Gobierno, actuando como madrina María Rojas de Garicano, esposa del Ministro de la Gobernación.

Sin embargo, pese a su importancia, no es a este acto al que vamos a referirnos en los siguientes renglones, toda vez que se trata de una efeméride sobradamente conocida y de la que no es difícil, todavía, a día de hoy, encontrar referencias tanto escritas como gráficas, incluso un amplio reportaje, a todo color, producido por No-Do.

Lo que realmente nos interesa es lo sucedido entre el 26 de febrero de 1970 y el 12 de diciembre siguiente, fechas de concesión del derecho y de entrega física de la Bandera Nacional al Cuerpo.

A muy pocos días de aquel 26 de febrero, se celebró, como venía siendo habitual cada 1º de marzo -en Madrid solía celebrarse el día 2 por coincidir con la función religiosa que se oficiaba, ese día, en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, por el eterno descanso del Rey D. Alfonso XIII-, la festividad del Santo Angel de la Guarda, Patrón de la Policía Española desde 1926, y que, por estos años, todavía la Iglesia católica no había movido su celebración, como hizo a partir de 1973, al día 2 de octubre, fecha en la que se festeja actualmente.

La prensa madrileña del 3 de marzo de 1970, se hace eco de esta celebración, señalando que los honores de ordenanza ante la Real Basílica de San Francisco el Grande de la Capital de España fueron rendidos por “una Compañía, con Escuadra, banda de cornetas y tambores y banda de música y un Escuadrón de caballería de la Policía Armada, fuerzas éstas que, por vez primera, ostentaban la enseña nacional…”.

Aquella noticia, realmente nos causó sorpresa, toda vez que, pese a haberse publicado en el Boletín del Estado el Decreto que reconocía el derecho al uso de la Bandera Nacional a la Policía Armada, la enseña no había sido entregada físicamente, de hecho, tardaría todavía nueve meses en verificarse.

Por tanto, ¿qué Bandera era aquella con la que formó la Policía Armada aquella mañana de primeros de marzo de 1970? Era lógico suponer que la Bandera en cuestión debería pertenecer a alguna de las Unidades del Ejército de Tierra acantonadas en Madrid y, con casi total seguridad, a una del Arma de Infantería habida cuenta de la tradicional vinculación de este Arma con los distintos Cuerpos que integraron la Policía uniformada española.

Tras varias gestiones, la mayoría infructuosas, alguien nos apuntó que creía recordar que se trataba de la Bandera del Regimiento de Infantería “Inmemorial nº 1º”, de sobrenombre “el freno”, de guarnición en Madrid y acuartelado en el Paseo Moret. Pese a ello, el informador carecía de prueba alguna que avalase tal información.

Por aquellos años, la guarnición de Madrid contaba, en lo que al Arma de Infantería se refiere, además de con el Regimiento “Inmemorial nº 1”, adscrito a la Brigada de Defensa Operativa del Territorio I, con cuartel General en Madrid; con los Regimientos “Saboya nº 6”, acuartelado en Leganés, y el “Wad-Ras nº 55”, con su acuartelamiento en Campamento, ambos pertenecientes a la Brigada Mecanizada XI de la División Acorazada “Brunete nº 1”; así como los encuadrados en la Brigada Acorazada XII de la precitada División, el “Asturias nº 31” y “Alcazar de Toledo nº 61”, ambos con base en El Goloso. Junto a ellos, la Agrupación de Tropas del Ministerio del Ejército.

Por tanto, eran varias las Unidades, y solo hemos hecho referencia a las de Infantería, que pudieron haber atendido la petición cediendo su Bandera a la Policía Armada para que, aquel 2 de marzo de 1970, desfilase, con ella, con todo orgullo por las calles de Madrid.

Iniciadas gestiones con el fin de determinar bajo que Bandera había desfilado la Policía Armada en aquella histórica fecha, en un principio no fuimos capaces de encontrar dato alguno que nos permitiese verificarlo pese a haber buscado, con intensidad, por donde hemos podido; sin embargo, no hace mucho tiempo, el misterio quedó resuelto y las dudas disipadas, al recibir la fotografía que ilustra estos comentarios, de la que ignoramos procedencia, en la que se observa a un Teniente de la Policía Armada portando la Bandera del Regimiento de Infantería “Inmemorial nº 1”, como se puede leer perfectamente, a poco que se amplíe la imagen.

Surge entonces una primera pregunta casi obligada, ¿cómo se gestó aquella cesión? Evidentemente, hemos tratado de localizar, hasta ahora sin éxito, algún documento, incluso en el Archivo del Regimiento, que nos permitiese dar respuesta a esta primera incógnita. Sin embargo, es fácil colegir que tras la publicación en el BOE nº 50, de 27 de febrero de 1970, del Decreto por el que se reconoce a la Policía Armada el derecho a usar y ostentar la Bandera Nacional, y estando próxima la fecha de celebración del Santo Patrón del Cuerpo, la Inspección General iniciaría gestiones para que alguna Unidad militar de las acantonadas en Madrid, le cediese su enseña regimental para formar con ella en los actos celebrados aquel 2 de marzo.

La segunda pregunta, surge casi de inmediato, ¿por qué precisamente la del Regimiento “Inmemorial nº 1”?, habiendo en Madrid otras Unidades de Infantería. Una pregunta para la que no tenemos respuesta, aunque si podemos conjeturar.

Sin duda, ningún Regimiento con más solera que el “Inmemorial”, primero, por su antigüedad que data, precisamente, de tiempo inmemorial, de ahí su nombre, considerándose la Unidad militar permanente más antigua del mundo, habiendo constancia de su creación como “Banda de Castilla”, en el año 1248, por S.M. el Rey D. Fernando III “el Santo”, tras la toma de Sevilla; segundo, por encontrarse a la cabeza de todos los Regimientos de Infantería, gozando de preferencia sobre todos los demás, y, finalmente, por el glorioso historial que atesora, habiendo participado en brillantes acciones militares en cuatro continentes, Europa, América, Africa y Asia, siempre que el honor de España y la defensa de sus intereses estuvieron en juego.

Por tanto, ¿qué mayor honor para un Cuerpo armado que poder desfilar, aunque tan solo fuese de manera ocasional, bajo el amparo de una Bandera con la gloria y el acrisolado honor de la del Regimiento “Inmemorial del Rey”?

No hay que olvidar que a este Regimiento le cabe el honor de haber sentado plaza en sus filas S.M. el Rey D. Alfonso XII (28 de septiembre de 1862); S.A.R. el Príncipe de Asturias (14 de junio de 1920) y S.A.R. D. Felipe de Borbón y Grecia, hoy S.M. el Rey D. Felipe VI, el 22 de mayo de 1977.

Volviendo al Decreto de concesión, este disponía que la Bandera quedaría custodiada en la Academia Especial de Canillas, de ahí que, en la fotografía, la fuerza que desfile detrás de la Bandera esté integrada por una Compañía de Policías Alumnos, como denota el distintivo que lucen sobre el lado izquierdo del pecho de las guerreras y los característicos cordones.

Por otra parte, hay algo que nos lleva a la inteligencia de que la cesión de la Bandera, por parte del Regimiento “Inmemorial”, se produjo en más de una ocasión ya que, creemos que la fotografía que ilustra estos comentarios, no se corresponde con la festividad del Santo Angel de la Guarda, ni tan siquiera está tomada en las proximidades de la Real Basílica de San Francisco el Grande, correspondiendo, probablemente, a uno de los actos de entrega de Despachos a los nuevos Policías, en las inmediaciones de la Academia Especial de Canillas. De ser así, no se trataría de la última convocatoria de 1970 ya que los Alumnos de esta fueron los primeros en utilizar la guerrera de cuello abierto que se haría extensiva al resto del Cuerpo a partir del 1º de enero de 1971, sino que sería, con toda probabilidad, alguna de las despachadas entre marzo y septiembre del citado 1970.

Sea como fuere, lo cierto es que, a tenor de la imagen que recoge la fotografía, al Cuerpo de la Policía Armada, antecedente de la actual Policía Nacional, le cupo el honor un día de desfilar bajo la gloriosa enseña del R.I. Inmemorial nº 1. Un dato para los anales de la historia de la Policía Española del que debemos sentirnos orgullosos todos los que hemos servido en sus filas.