Lope García de Salazar (1399-1476) fue el más importante cronista e historiador vasco medieval. Su relevancia histórica y cultural solo es comparable a la de otro gran cronista y político vasco de la Edad Media, el alavés Pedro López de Ayala (1332 -1407), que escribió una monumental Crónica sobre la historia de los reyes de la Corona de Castilla de la segunda mitad del siglo XIV (crónica considerada además como un tesoro de la lengua castellana medieval). Sin embargo, García de Salazar fue quien más escribió sobre asuntos específicamente vascos.

La obra que ha hecho inmortal a Lope García de Salazar es la gran crónica que escribió (por supuesto, en castellano) titulada  ”Historia de las Bienandanzas e Fortunas”. Se trata de un libro muy ambicioso estructurado en cuatro gruesos tomos, de los cuales los dos primeros son una historia del mundo desde la Antigüedad, explicando la historia de los judíos y de los imperios de Oriente Medio, así como de griegos y romanos y después, de la Europa medieval. El tercer volumen es una historia de España desde la Antigüedad y durante toda la Edad Media. Es un volumen muy interesante que puede leerse como una detallada crónica de la Reconquista. Pero la parte de su obra que más interés sigue suscitando es el cuarto volumen que sobre todo describe con gran prolijidad las sangrientas luchas civiles medievales entre los bandos de “Oñacinos “y “Gamboinos” en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava. El mismo García de Salazar fue un “banderizo” del bando oñacino.

El primer capítulo del tercer volumen de su obra resulta especialmente relevante. Se trata de una apasionada loa a las virtudes y cualidades de España, a sus características físicas y geográficas y a las cualidades de sus hombres y mujeres (incluída la belleza física de ambos sexos), que llena 7 páginas. Incluso parece predecir el futuro explorador y descubridor de España Transcribir enteras estas páginas no cabría aquí, pero vamos a ver algunas de estas palabras, con su sintaxis medieval, palabras que tan bien simbolizan los sentimientos de los vascongados de la época:

En Spaña hay muchas noblezas que no podrían ser contadas ,muchos altos montes, largas sierras. E anchos valles de muchos pastos con muchos ganados. En España hay muchas tierras llanas virtuosas de trigo, cebada e centeno, avenas, nobles vinos e sidras de manzanas. En España hay muchos árboles frotíferos. España es avondada de árboles de naranjas e de limones. España es dulce de miel, avondada de carnes e pescados de mar e de río e de caza e de todas naturas de aves e animales.

España es poblada de muchas ciudades, villas y castillos, palacios e monasterios de buenos religiosos e religiosas. España es avondada de estudios e entendidos maestros de gramática. lógica, retórica, música, filosofía, nigromancia, física, zurugía e de todas las ciencias del mundo. España es avondada de muchos buenos oficiales de jemetría. De mármoles e de cantos. De gruesas e fermosas naos con sus artilleros.

Dios dio beldad en España a los hombres e cuerpos medianos, esforzados, ligeros, atrevidos, agudos de genio, codiciosos de buscar tierras extrañas por los mares, navegando e pasando de tierra en tierra,  aventurando sus espíritus e carnes por ganar honra e precio. Son leales a señorío e homildes al temor de Dios e non soberbios.  E a las mujeres dio obediencia a sus maridos, e veldad en sus personas España es anoblecida porque todas las cosas que dio Dios de mantenimiento las repartió por todo el mundo dando unas a unos e otras a otros. E a España dio juntamente de todas…”

Y esto es solo un extracto muy breve de este capítulo. Lope García de Salazar tuvo una vida azarosa como azarosa y turbulenta fue su época. Estuvo implicado en las luchas banderizas, fue deportado a Jimena de la Frontera, en Cádiz por el rey Enrique IV, que hizo lo mismo, deportarlos a Andalucía y hacerlos participar en la lucha contra los moros, con muchos banderizos de ambas facciones. Pero después les dio una amnistía y volvieron a Vizcaya. Más tarde García de Salazar se enfrentó a otros miembros del bando oñacino y a sus propios hijos por disputas señoriales y económicas (para entonces las luchas banderizas vascas habían degenerado en meras luchas por ambiciones personales). Fue hecho prisionero por sus propios hijos en la torre de los Salazar de Portugalete. En este periodo de cautividad escribió su inmortal obra. Se cree que murió envenenado por sus propios hijos.

Sea como sea su obra deja bien clara la absoluta hispanidad de los vascos y es un excelente desmentido a las estupideces que siglos más tarde escribiría Sabino Arana.