La muralla cristiana, según los restos arqueológicos contrastados en distintas excavaciones en el área urbana intra y extramuros, se comenzaría a construir tras la caída de Toledo durante el reinado de Alfonso VI y siguió su construcción coincidiendo con la inestabilidad de fronteras y dominios durante el siglo XII y primer tercio del XIII hasta el año 1212 (batalla de las Navas de Tolosa). La muralla, por lo tanto, no es unitaria en su construcción ni coetánea en todo el perímetro, como queda plasmado en el Fuero de Madrid.

El tramo de lienzo conservado en el actual solar municipal de la calle del Almendro se corresponde con parte del trazado original entre Puerta de Moros y Puerta Cerrada, lienzo amurallado que recorre las actuales medianeras entre la calle del Almendro y la Cava Baja. Este trazado se encuentra representado, aunque sin poder ser reconocido, en el plano de Marcelli-Witt (1622-1635), donde se aprecian las paredes de la muralla y un torreón en el interior de la manzana.

La ocupación de la zona amurallada, actualmente entre la calle el Nuncio, Costanilla de San Pedro y Almendro, en el interior del recinto, y entre Almendro y la Cava Baja en el exterior, se realizó por cesiones del concejo desde mediados del siglo XV a principios del siglo XVI con la colmatación del foso-cava. En estas donaciones, la villa sigue manteniendo el derecho sobre la muralla, por lo que se permite la construcción a una cierta distancia de los muros y torres sin poderla dañar ni en altura ni en su cimentación.