Uno de los mantras habituales en relación con el Régimen de Franco es el de intentar caracterizar la España de aquella época como atrasada tecnológicamente y siempre aislada en la escena internacional. La realidad es muy diferente. Se podrían citar muchos ejemplos. Desde la fundación por el Estado en 1939 del Consejo Superior de Investigaciones Científicas hasta el programa de construcción de embalses. O la creación del TALGO. Desde el liderazgo en tecnologías de construcción de construcción de barcos hasta la condición puntera de los científicos españoles en los organismos internacionales de energía atómica en los 60 y 70, como ha recordado Stanley G Payne, y muchos otros ejemplos. De hecho, la era de Franco probablemente haya sido una de las épocas doradas de la promoción de la ciencia en España.

Uno de los campos donde la ciencia española tuvo un considerable desarrollo fue la tecnología aeroespacial, por más que esto pueda sorprender a algunos.  El 15 de noviembre de 1974 fue puesto en órbita el INTASAT, el primer satélite español, desde la base aérea de Vandenberg, en California. Se trataba de un satélite de pequeñas dimensiones, de 24 Kgs de peso que se lanzó insertado en un cohete norteamericano DELTA, que funcionaba como vehículo portador. El INTASAT, durante sus dos años de vida, se encargó del estudio de los electrones en la ionosfera mediante el llamado efecto FARADAY (fenómeno de perturbación que sufren las ondas de radio al penetrar en esa capa de la atmósfera)

Era un satélite con forma de poliedro de doce caras. Estaba compuesto por un tronco de cono, una plataforma de instrumentos, a cuyas dos caras iban sujetas las unidades electrónicas y un conjunto de paneles solares. Contaba con un transmisor para enviar señales a la Tierra, llamado “faro ionosférico” y un sistema de antenas que se desplegó cuando estuvo en órbita. Durante dos años el INTASAT envió datos a Tierra tal como estaba previsto. Su última transmisión a la estación receptora del Centro de Experimentación de El Arenosillo, en Huelva fue el 5 de octubre de 1976. España fue el décimo país en construir satélites artificiales.

En mayo de 1942 el Estado había creado el INTA, Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica como una institución dedicada a la investigación aeronáutica. Como ha señalado José María Sánchez Ron, a pesar de las difíciles condiciones de la post guerra se trataba de un centro de investigación notablemente moderno para la época. El INTA todavía existe (hoy se llama Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial “Esteban Terradas”), como organismo público dependiente del ministerio de Defensa. Su primer director fue el ingeniero y científico catalán Esteban Terradas Illa. El INTA lanzó tres cohetes sonda (INTA 255) en 1969 y 1970 desde el Centro de Experimentación de El Arenosillo.

En 1963 el Estado había creado una Agencia espacial, el CONIE, Comisión Nacional de Investigación del Espacio. Es decir, que la España de Franco creó lo que el otro día, Iván Redondo, principal asesor de Pedro Sánchez, presentó como una absoluta novedad en fase de proyecto. De hecho, en aquel momento,1963, solo Francia, en Europa, tenía una agencia espacial. El CONIE se integró en la Agencia Espacial Europea, cuando ésta se fundó, en 1975. El CONIE fue abolido en 1986.

Los científicos del CONIE que fueron los mayores responsables del proyecto INTASAT fueron el joven ingeniero aeronáutico José María Dorado y el comandante del Ejército del Aire, también ingeniero aeronáutico José María Goya, si bien también otros ingenieros formaron parte del equipo como José María Carmona y Pedro Pintó. En realidad, más de 100 mecánicos y técnicos españoles participaron en el proyecto. El INTASAT fue un desarrollo científico 100% español excepto los paneles solares y parte de las antenas que eran de fabricación británica y canadiense, respectivamente. La última fase de construcción del satélite la realizaron los científicos españoles en Estados Unidos, en instalaciones de la NASA.

Posteriormente el INTA ha seguido trabajando en el campo de los satélites artificiales y cohetes sonda, principalmente.  En 1997 otro mini satélite del INTA, el MINISAT 1 fue lanzado al espacio desde las Islas Canarias En cualquier caso. El INTASAT dejó claro que la España de Franco sin ser naturalmente ninguna superpotencia científica, sí mantenía un nivel internacional más que digno.