Los nacionalistas vascos, para establecer su doctrina política, analizan estos conceptos que hoy les aportamos, entresacados de sus propios escritos: nacionalismo, regionalismo, fuerismo y separatismo. No se pierdan sus perlas argumentales.

El regionalismo lo entienden como resultado de la confederación de los Estados de Euskeria, ya independientes de España y que, según ellos, sería más autonómo que el que se aplica en las comunidades españolas. Y los explican: “Euskadi no sería arco de la circunferencia española o segmento de su círculo, sino un círculo aparte de su correspondiente centro y circunferencia. En todo caso consecuente con el lema Jaun-Goikua eta Lagi-Zará (Dios y Ley Vieja)”.

Por eso, afirman ellos, el nacionalismo no puede llamarse propiamente separatismo, sino impropiamente, y sólo por el hecho de estar unido a España.

Así lo explican en sus escritos: “Jamás confundiremos nuestro derecho con derechos de nación alguna extranjera, jamás equipararemos nuestras viejas leyes nacionales, mal llamadas Fueros, con los fueros de las regiones españolas, jamás haremos causa común con los regionalistas españoles”.

Los Fueros  no son privilrgios, son leyes de pueblos libres

Y por si no quedara suficientemente claro este concepto, añaden lo que sigue: “Las instituciones que se llaman Fueros Vasco-Navarros no son privilegios, son leyes propias de pueblos libres con libertad originaria, creadas libremente y con soberana potestad por ellos mismos para sí mismos, sin ingerencia de ningún poder extraño”.

Este pensamiento lo refuerzan con el argumento de que los fueros regionales de España y catalanes, aragoneses, etc, fueron leyes independientes y soberanas, sólo cuando estas regiones formaron estados separados: desde la destrucción de España por los invasores musulmanes hasta la restauración y unificación completa.  Desde esta refundación en un Estado único sus leyes propias pasaron a ser privilegios, es decir, fueros.

Preferimos explicar el pensamiento político nacionalista vasco desde sus propios escritos: “Cuando decimos fueros catalanes, fueros aragonese, etc., no entendemos con esta palabra Fueros Vasco-Navarros. Aquellos son leyes obtenidas o conservadas por concesión; éstos son leyes creadas, legitimadas y mantenidas por el que las goza, con facultad libre y soberana. Aquellos contituyen legislaciones especiales; éstos legislaciones generales. Aquellos son códigos generales, éstos son códigos nacionales. Libre es el legítimo poder español de abolirlos, reducirlos, modernizarlos o ampliarlos; éstos no pueden justamente tocarlos, a no ser por motivos de carácter internacional”.

Según lo cual, para que podamos entender el pensamiento nacionalista vasco, debemos seguir el hilo argumental de sus propios postulados: “El regionalismo español tradicional  es perfectamente compatible con la unidad de la nación española, el fuerismo vasco-navarro, por el contrario, es verdadero separatismo si se parte del supuesto de que España tiene derecho a la posesión y dominio de este país, y verdadero nacionalismo en caso contrario: porque volver el pueblo vasco a regirse según sus fueros significa volver a ser absolutamente libre e independiente de España, con gobierno propio, poder legislativo propio y fronteras internacionales”.

Entonces, el fuerista, para serlo en realidad de verdad, ha de ser necesariamente separatista. Fuerismo es separatismo y autonomía significa independencia. Por eso propagan con tanta frecuencia que el enemigo del catalán, gallego, etc, es el castellano, porque ha sido la región castellana, según ellos, la que ha resultado dominante sobre las demás regiones españolas.

No deja de ser curiosa la opinión de los nacionalistas históricos vascos sobre la posición política de los catalanes: “Consiste en atraer a sí a los demás españoles; la bizkaína, en rechazar de sí a los españoles, como extranjeros”. Aunque los hechos en el tiempo demuestren algo distinto. Históricamente no han rechazado con tanta ligereza las inversiones del resto de España, sino todo lo contrario, en especial en tiempos de Franco y con los gobiernos conservadores y socialistas en épocas más recientes.

“Cataluña tiene derecho a ser libre porque quiere serlo”.

Vamos a reseñar algunos comentarios más de los nacionalistas vascos sobre los catalanes, desde Sabino Arana: “Los catalanes quisieron que no sólo ellos, sino también todos los españoles establecidos en su región, hablasen catalán; para nosotros sería la ruina el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen euskera”.

Y esta última referencia no fue la última que hicieron los aquellos sobre los catalanes: “La causa de Catalunya  no es la causa de nuestra Patria, ni hay siquiera semejanza entre ambas ni por el testimonio histórico que consignan, ni por los fundamentos de derecho que alegan, ni por el sujeto a quien se aplica, ni por los motivos que han concurrido, ni aún por el fin al que se dirigen”.

Concluimos con una frase lapidaria de los vascos: “Cataluña tiene derecho a ser libre porque quiere serlo”. Claro que Tarragona tendría el mismo derecho, respecto a Cataluña, como Torredembarra respecto a Tarragona. Pero la Historia ya ha acreditado sobradamente situaciones semejantes, por ridículas y absurdas, precisamente en el Levante español.

Y cerramos este comentario de hoy con una perla más: “Queremos los vascos mandar en nuestra vieja casa; lo queremos porque el pueblo español y las leyes españolas, cuya inmunda planta nos aplasta, nos corrompe y envilece, y Dios nos manda ser dignos y honrados, y apartarnos de quien nuestro daño intenta”.