Entre la lista interminable de agentes policiales y de militares que dieron su vida por España, asesinados por la banda terrorista ETA y cuyo recuerdo es hoy pisoteado por el Frente Popular y todos los separatistas y a quienes ya ni siquiera recuerda el PP, están los agentes de la Guardia Civil, Juan Merino Antúnez, y Antonio Jesús Trujillo, naturales de Córdoba y de Asturias, respectivamente, asesinados por ETA en San Sebastián, el 9 de julio de 1985.

Estos jóvenes héroes, de 20 y 21 años, eran agentes de la Guardia Civil, del Servicio de Información, que iban de paisano, formando parte de un servicio de vigilancia de la Delegación de Hacienda de San Sebastián, que había sufrido múltiples atentados anteriormente.

Estaban dentro de un coche Seat 131 Supermirafiori y fueron ametrallados por dos terroristas etarras, que les habían localizado. Por desgracia, estos asesinos lograron escapar y este crimen forma parte de los casi 300 asesinatos etarras impunes, cuyos autores no se conocen. Bildu lo sabe pero calla y el PSOE y el PNV, no están interesados en aclarar nada. A ellos solo les interesan los muertos de 1936.

Eran años muy duros de una época que ahora se intenta olvidar porque hay que pactar con el separatismo radical con quién el PSOE tiene mucho en común, según dicen ahora sus propios dirigentes. ETA odiaba a la Guardia Civil con todas sus fuerzas porque era el enemigo que con mayor eficacia les combatía, en defensa de España.

En 1985 murieron asesinados 10 guardias civiles por ETA, aunque el Instituto Armado, más concretamente la Comandancia de Guipúzcoa, al mando del eficaz Teniente Coronel Rodríguez Galindo, también les infligió considerables derrotas, como la desarticulación de entre otros, los peligrosos "comandos" Irrintzi, Axio Zorroza o la desarticulación definitiva de los Comandos Autónomos Anticapitalistas, una sangrienta organización terrorista, satélite de ETA. En estas operaciones antiterroristas se incautó gran cantidad de armamento y fueron detenidos numerosos terroristas.

La identidad de los asesinos de los agentes Merino y Trujillo, por desgracia sigue siendo desconocida, si bien es posible que fuesen los etarras Luis María Iriarte y Alejandro Auzmendi, quienes junto con Soledad Arzelus, morirían en un enfrentamiento con la Guardia Civil, entre Alza y Pasajes, cerca de San Sebastián, el 16 de enero de 1986, cuando estos terroristas intentaban ametrallar camiones franceses, desde una zona boscosa y fueron descubiertos por agentes de la Guardia Civil, que vigilaban la zona.

Sea como fuere, honor eterno a estos agentes y a todos los caídos por España en la lucha contra el terrorismo separatista.