1957. l Generalísimo Franco presidió en el estadio de Riazor el encuentro conmemorativo de las bodas de oro de Real club Deportivo de La Coruña.

Sin lugar a dudas, aquellas temporadas de 1956-57 y 57-58, fueron muy complicadas para la vida asociativa y deportiva de nuestro querido Real club Deportivo, que  le llevarían a estar a un paso de descender de primera a tercera división.

 

En diciembre de 1956, se cumplía el cincuenta aniversario de la fundación del club. Un mes antes dimitía de su puesto el presidente José Iglesias Varela, que venía ejerciendo de primer mandatario desde agosto de 1954. Aquella campaña 54-55, el Deportivo finalizaría en séptima posición de la clasificación de primera división.

En la temporada  siguiente, el club blanquiazul terminó en décimo segunda posición, manteniéndose, un año más, en la división de honor del futbol español, logrando  también su primer trofeo Teresa Herrera. Sin embargo todo se torcería en  la campaña 56-57, que acabaría con  el Deportivo en segunda división, tras un  lamentable campeonato, donde logró 22 puntos, pero manteniendo sin embargo sus opciones hasta la última jornada, donde el Deportivo venció en Riazor al Valladolid, con goles de Irusquieta, Arsenio y Tino,  haciéndolo también el Real Jaén, en su campo de la Victoria, ante el Atlético de Madrid, condenando de esa forma al Deportivo y al Condal de Barcelona, a descender la división de plata de nuestro futbol.

A finales del mes de noviembre de ese año 56, con el Deportivo en el penúltimo lugar de la clasificación, José Iglesias Varela dimite como presidente. El día de la Inmaculada Concepción, la prensa anuncia que el nuevo presidente del Deportivo será Carlos Zapata. Sin embargo, una semana después, Carlos Zapata se echa atrás, teniendo Iglesias Varela que continuar en su puesto. Suena entonces el nombre del abogado del estado, José Luis Pérez Cepeda, que ante la situación económica de la entidad, -el Deportivo debe alrededor de cinco millones de pesetas-, decide no dar el paso adelante. Ante situación tan inestable se decide posponer los actos de las Bodas de Oro del club  para el próximo verano.

A finales del mes de diciembre, con el Deportivo en último lugar de la clasificación, la asamblea general de socios aprueba que Ángel Fernández Murga sea el nuevo presidente de la entidad. La temporada continuaría de mal en peor, incluso con un escandaloso resultado que se da, en un partido, que a todas luces huele a amaño. El Valladolid, que no se jugaba absolutamente nada,  pierde en casa con el Real Jaén por 1-2, en la penúltima jornada de liga, condenando al Deportivo al descenso. La clasificación, esa noche del 14 de abril, es Jaén 21 puntos, Deportivo y Condal 20. La última jornada, como apuntamos con anterioridad, Jaén y Deportivo ganarían sus encuentros, pero se salvaría el club andaluz al derrotar al equipo rojiblanco de la capital de España. El Deportivo repudiaría públicamente la conducta del Real Valladolid y del Atlético de Madrid, acusándoles de adulterar la competición.

Una vez finalizada la temporada, consumado el descenso, el presidente Fernández Murga, anuncia una reunión con el alcalde de la ciudad, para tratar el problema económico del club. El club anuncia también, que iniciará una campaña de socios protectores. Sin embargo, el día 29 de mayo, Fernández Murga presenta su dimisión, haciéndose cargo del Deportivo una comisión gestora donde destaca la presencia del antiguo jugador, Feliciano Gómez Pedreira. 

En julio, se conoce la noticia de que  el abogado del Estado, José Luis Pérez Cepeda, es el nuevo presidente del Real club Deportivo. En declaraciones a la prensa manifiesta que el Deportivo tiene que vivir de sus recursos, pero que de todas formas se reforzará la plantilla para retornar a primera división. La nueva directiva, con su trabajo, contagia a socios, aficionados, amigos y colaboradores, que retiran de forma rápida las tarjetas anuales, como se les ha solicitado, para poder pagar las deudas inaplazables,  así como se suceden numerosos e importantes donativos que alivian, de forma considerable,  la complicada situación económica del Deportivo. Numerosos de esos donativos se destinarán a los actos del cincuenta aniversario de la fundación del club, que quedan afijados para los días 1,2 y 3 de septiembre.  

Para esas fechas el Deportivo programó un sugestivo programa para conmemorar las bodas de oro de la entidad, invitando para la ocasión a los equipos de C.F Barcelona y Sporting de Gijón, para participar en un trofeo triangular. Ambos equipos contestaron de forma afirmativa, sumándose de forma totalmente altruista el Barcelona y  por los gastos de desplazamiento el club asturiano.

El domingo uno de septiembre, a las doce menos cuarto de la mañana, hacía su entrada en el Estadio de Riazor, una procesión motorizada, de miembros del Moto Club Coruña,  que escoltó al camión, que desde la Iglesia de los Capuchinos, traía la imagen de la Divina Pastora, Patrona de los deportistas españoles. Varios atletas del Real club Deportivo, llevaron, sobre unas andas, la imagen de la Divina Pastora hasta la zona de la Torre de Maratón, donde a su  pie,  estaba situado un altar portátil, donde se alzaba la imagen de Cristo Crucificado y donde sería colocada la imagen de la Virgen. La portada principal, grada elevada y torre de maratón, se hallaban engalanadas con las banderas de los principales clubes españoles de fútbol, así como banderas de España y del Movimiento Nacional.

Más de un millar de deportistas, pertenecientes a los clubes aficionados de la ciudad de fútbol y otras disciplinas como baloncesto, hockey sobre patines, balonmano, atletismo, natación y educación Física; secciones deportivas del propio Real club Deportivo, con los jugadores del Deportivo Juvenil y Fabril,  llenaban con su presencia el terreno de juego. A un lado del altar  se situaron la banda Municipal de música de La Coruña y la Unidad de música del Regimiento de Infantería Isabel La Católica y a otro la Agrupación folclórica Aturuxo, así como el cuerpo técnico y jugadores del Real club Deportivo. La tribuna principal y las gradas de preferencia inferior y superior, se hallaban llenas de público.

La Santa Misa sería oficiada por el Cardenal Arzobispo de Santiago de Compostela, doctor Fernando María Quiroga y Palacios, que sería cumplimentado a su llegada al estadio, por el capitán general de Galicia, Teniente General Rubio López-Guijarro, Gobernador Civil Graciá Martínez; Gobernador Militar General Pérez Salas, Presidente y Fiscal  de la Audiencia Territorial, señores Rodríguez Suárez y González Villamil; alcalde de La Coruña, Alfonso Molina; presidente de la Federación Gallega de fútbol, Federico Fernández Sar; presidente del Real club Deportivo, José Luis Pérez Cepeda y otras autoridades, que con posterioridad se situaron en unos sillones dispuestos ante el altar.

Estadio Municipal de Riazor. Actos de las Bodas de oro del Real club Deportivo. 1 de septiembre de 1957. Santa Misa.

EL Cardenal Quiroga, celebró la Santa Misa, ayudado por los canónigos de la Real e Insigne Colegiata, José Sardina y Baltasar Pardal. En el momento de la Consagración, la banda municipal  de música interpretó el Himno Nacional, mientras se producía una gran suelta de palomas. Concluida la Santa Misa, el cardenal Quiroga dirigió la palabra a los presentes, exhortándoles a superarse y lograr con ello un nuevo ascenso del club blanquiazul a  primera división. Posteriormente la plantilla del Deportivo saludó al Cardenal Quiroga, que abandonó el estadio entre grandes muestras de cariño de público y deportistas y después de impartir la bendición apostólica.

Tras la Misa,  y con la presencia de las primeras autoridades, en el edificio de La Terraza, en los jardines del Relleno, en los locales del club Imperio del Frente de Juventudes, se inauguró una gran exposición de Trofeos, fotografías y otros recuerdos del club coruñés, que condensaban su historia, y a cuyo acto acudieron también, en gran número,  antiguos presidentes, directivos, jugadores y antiguos jugadores.

La inauguración de la exposición sirvió para homenajear  al  antiguo secretario de la entidad, Ramón De Llano, a quien el presidente del Deportivo, José Luis Pérez Cepeda, entregó un pergamino y una placa de plata con el nombramiento de secretario perpetuo de honor del club y como recuerdo del cincuenta aniversario del Real club Deportivo. Tras el agradecimiento de un Ramón de Llano muy emocionado y las palabras del presidente Pérez Cepeda, se sirvió un vino español a todos los presentes.

A escasos metros de la Terraza, ese domingo día 1 y mientras autoridades, socios y jugadores recorrían la exposición, que fue muy alabada por su gran interés,  se abría al público la Tómbola del Deportivo, que constituyó un rotundo éxito económico para las arcas del club blanquiazul. A la tarde  tuvo lugar también  un festival taurino a beneficio del Real club Deportivo,  en el que actuaron ante reses salmantinas de Manuel Cerezo,  los novilleros Eliseo Moro, “Giraldes”,  José Luis Barrero y Francisco Garrido.  

A la tarde del lunes día dos, se disputó, en el estadio de Riazor, el primer encuentro del Torneo Triangular Bodas de Oro del Deportivo. El equipo coruñés se enfrentó al Sporting de Gijón. Riazor presentó una magnifica entrada y antes de dar comienzo al encuentro, el socio número 1 y fundador del club, Virgilio Rodríguez Rincón, entre grandes aplausos,  efectuó el saque de honor. En el palco de honor de Riazor, se hallaban presentes el alcalde de la ciudad, Alfonso Molina; el Gobernador Militar, General Pérez Salas, el escritor Wenceslao Fernández Flores, otras autoridades civiles y militares, así como la corporación municipal casi al completo y la directiva del Real club Deportivo con su presidente José Luis Pérez Cepeda. 

El partido, ante la gran actuación del Deportivo, no tuvo color. Los coruñeses arrollaron al Sporting de Gijón, al que derrotaron por 4-1, con un fútbol rapidísimo de excelentes combinaciones, donde sobresalieron los extremos Polo y Alcalde y el medio Carlos Ruiz. El delantero deportivista Amoedo abrió el marcador, al recoger un rechace del guardameta asturiano Sión, a disparo de Mourelo, cuando el reloj marcaba el minuto 33 de la primera parte. Empataría, cinco minutos después, Ortiz de disparo cruzado, al que no pudo llegar Otero. En la segunda parte, el Deportivo fue un vendaval, haciendo tres goles en media hora por medio de Alcalde, Amador y Amoedo, este último de bellísimo cabezazo. Al finalizar el encuentro, el alcalde de la Coruña, Alfonso Molina, entrego al capitán del Deportivo la copa donada para el vencedor del encuentro.

Al día siguiente, martes día 3  el Deportivo se mediría en el encuentro final al campeón de la Copa de España, el Club de fútbol Barcelona, que llegó a  La Coruña con la sensibles bajas  de Ladislao Kubala, operado  por el doctor Cabot, ese mismo día en la ciudad Condal, de un arrancamiento del tendón del aductor mediano de su pierna derecha y del brasileño Evaristo de Macedo, que se quedó en Barcelona. Sin embargo en su expedición, a cuyo frente venía el presidente de la entidad, Francisco Miró Sans y el entrenador Domingo Balmanya,  llegaron a  La Coruña los jugadores Ramallets, Olivella, Brugué, Segarra, Vergés, Ribelles, el coruñés Luis Suárez, Basora, Villaverde. Eulogio Martínez, Tejada, Gracia, Hermes González, Bosch, Sampedro y el guardameta suplente Estrems.

La junta directiva del Real club Deportivo, emitió una nota en radio y prensa, rogando encarecidamente a todo el comercio e industria de la ciudad, para que cerrase sus establecimientos a las cinco de la tarde,  con objeto, de facilitar la asistencia al encuentro final que se celebraría con motivo de las bodas de oro del club.

En la recepción del mediodía, efectuada en el palacio Municipal, con la asistencia de las directivas de los tres equipos Barcelona, Sporting de Gijón y Deportivo, participantes en la conmemoración de  las bodas de oro de la fundación del Real club Deportivo, primeras autoridades y medios de información, el alcalde de la ciudad, Alfonso Molina  manifestaba que “pobre ciudad, villa o pueblo que no vibre con el fútbol, pues será una ciudad, villa o pueblo condenado al ostracismo, sujetos a estrechos horizontes”. ”El fútbol sirve para unir, para estrechar lazos de amistad, conocer unos a otros y fijar amistades y agradecimientos eternos como los que nos han unido ya  al Barcelona y al Sporting de Gijón, por venir a participar en esta fecha tan cargada de simbolismo como las bodas de oro, cincuenta años en que se fundó nuestro querido Deportivo de La Coruña”.

El presidente del Barcelona Francisco Miró Sans y el del Deportivo José Luis Pérez Cepeda, agradecieron al alcalde Molina su máxima implicación en los actos del cincuentenario del nacimiento del Deportivo. El azulgrana repartió entre los presentes unas insignias conmemorativas de la próxima inauguración en Barcelona del nuevo campo, que tendría lugar el día 24 de septiembre, día de la Merced. Una de ellas, aun hoy en día obra en mi poder, regalada por el directivo barcelonista,  Antonio Tamburini, a mi querido padre Marcelino,  con el que mantuvo gran amistad.  Tras el intercambio de regalos, el alcalde ofreció un vino español a todos los presentes.

A las seis y diez de la tarde, en el estadio de Riazor, a los acordes del Himno Nacional, interpretado por la banda municipal de música de La Coruña,  hacia su aparición el Jefe del Estado, Generalísimo Francisco Franco, que venía a sumarse,  presidiendo el partido final, a los actos organizados para conmemorar las bodas de oro del club blanquiazul, del que el estadista era un confeso seguidor y simpatizante. Su aparición en el palco  presidencial, engalanado para la ocasión con banderas, reposteros y el guion de la Casa Militar del Caudillo,  fue saludada con una larga ovación por parte de los espectadores, que llenaban por completo el recinto deportivo.

Encuentro Bodas de Oro del Real club Deportivo, 3 de septiembre de 1957. Los capitanes del

Deportivo, Otero y del Barcelona, Segarra, se saludan al inicio del encuentro.

El jefe del Estado venía acompañado por el ministro Secretario General del Movimiento, José Solís; capitán general de la Región Militar, teniente general Rubio López-Guijarro; gobernador civil señor Graciá; alcalde de La Coruña, Alfonso Molina y el jefe de la casa militar del Jefe del Estado, teniente general Esteban Infantes, así como otras autoridades militares, civiles y deportivas, entre ellas los presidentes del Deportivo y Barcelona y Federación Gallega de fútbol, señores Pérez Cepeda, Miró Sans y Fernández Sar, este último hijo del fundador del Real club Deportivo, Federico Fernández Calvet.

Al saltar al terreno de juego, el Barcelona fue recibido con una clamorosa ovación, pues no en vano, dando un testimonio de señorío, se había sumado, al igual que el Sporting de Gijón,  de forma desinteresada a los actos del cincuenta aniversario del Real club Deportivo, algo que los aficionados coruñeses no podrían olvidar jamás.

Los dos equipos, que formaron ante la tribuna, con el árbitro coruñés  señor Feal, fueron de nuevo largamente ovacionados. El Deportivo presentó la siguiente alineación: Otero, Germán, Anca, Irúsquieta, Carlos Ruiz, Juananco, Polo Amador, Amoedo, Mourelo  y Alcalde, jugando con posterioridad, Villarrubia, Morado y Juan.   El Barcelona, por su parte, presentó el siguiente once: Ramallets (Estrems), Olivella, Brugué, Segarra; Vergés, Ribelles; Basora, Villaverde, Eulogio Martínez, Luis Suarez y Tejada, jugando en  la segunda parte Hermes González, Bosch y Sampedro.

En la primera parte la superioridad del Barça se hizo patente, aunque jugando con una pasmosa lentitud, la innegable clase de los azulgranas se impuso a un entusiasta Deportivo. La delantera barcelonista, alternándose de posiciones  los extremos Basora y Villaverde, de forma repetida,  llegó varias veces con mucho peligro a la meta de Otero.

De este modo llegaron los goles: El primero, tras un excelente pase de Luis Suarez a  Eulogio Martínez, situado en fuera de juego, que no apreció el juez de línea,  centrando este  el balón en la cabeza de Villaverde que de forma impecable, lo colocó lejos del  alcance del portero coruñés Otero. A punto de finalizar el primer tiempo. Eulogio Martínez realiza un magnifica jugada, enviado el balón a los pies de Vergés que de duro disparo batía a Otero y  obtenía el segundo gol para su equipo. Ramallets lesionado en una mano y el delantero coruñés Amoedo, en un tobillo, tuvieron que retirarse del terreno de juego siendo sustituidos por Estrems y  Villarrubia respectivamente.

En la segunda parte, el Deportivo reaccionó de forma admirable, logrando arrinconar al Barcelona en su área, haciendo que la defensa barcelonista se multiplicase en alejar el constante peligro. Gracias a ello,  obtuvo el premio de un gol de bella ejecución, logrado por  Polo, que con gran rapidez y sobre la marcha fusiló el tanto, haciendo imposible la estirada de Estrems. El partido cobró entonces otra dinámica, y ambos equipos se emplearon con mayor codicia; uno, buscando el empate y otro, tratando de aumentar su ventaja. Ahí se impuso la gran clase del Barcelona, sobre todo en medio campo, donde Luis Suarez se hizo el dueño, comenzado a enviar medidos pases a sus delanteros, sobre todo a Eulogio  Martínez, el escurridizo delantero azulgrana, que culminaría  una de sus brillantes jugadas, llevando el balón hasta un lateral del área coruñesa, y cuando todos los defensores del Deportivo esperaban un pase atrás, desde muy cerca,  con una  clase y habilidad magistrales, lo cruzó de forma imparable por el ángulo superior izquierdo de la portería coruñesa. Fue la mejor jugada de la tarde, y prácticamente el punto final del partido. Hasta el pitido final el Deportivo volvió a llevar la iniciativa, sucediéndose las jugadas de peligro ante la meta del Barcelona y dos faltas clarísimas en su área, que no fueron señaladas como penaltis, ante el gran enfado de los aficionados.

Al final,  con los dos equipos abrazados en el centro del campo y el público puesto en pie, ovacionándolos por el encuentro que habían presenciado, los capitanes del Deportivo, Juan Ignacio Otero y  Barcelona, Juan Segarra, subieron al palco presidencial donde el Caudillo de España. Generalísimo Franco, entregó a Segarra la copa Bodas de oro del Deportivo. Este, en un gesto de gran deportividad y sensibilidad, se la ofreció al capitán del Deportivo, quien a su vez se la entregó al Jefe del Estado, como recuerdo de la efeméride deportiva,  quien, ante la gran ovación y muestras de cariño por parte del público, la recibió con agrado. El Caudillo de España abandono Riazor, entre las notas del himno Nacional y el estruendo de numerosas bombas de palenque lanzadas al efecto. Por las calles de La Coruña, engalanadas con banderas Nacionales, Franco recibió fervorosos aplausos y aclamaciones de miles de coruñeses, que se habían estacionado en las diversas calles por donde circuló la comitiva del Jefe del Estado en su regreso al Pazo de Meirás.

El resultado del encuentro futbolístico, según toda la prensa de la época,  fue justo, pues los jugadores del Barcelona fueron superiores al Deportivo, en el manejo del balón y con gran peligro a la hora del disparo a puerta   Fueron sus mejores hombres Eulogio Martínez, Villaverde y Luis Suarez, por este orden, sin desmerecer el resto del conjunto. El Deportivo de La Coruña mostró un gran entusiasmo y muchos momentos de buen juego, donde arrinconó al Barcelona, pero mostrando poca efectividad en sus lanzamientos a puerta. Polo y Mourelo fueron en aquel encuentro, sus jugadores más destacados.

A la noche en el hotel Finisterre,  con una cena de gala, quedaban clausurados los actos de las Bodas de Oro del Real club Deportivo. Fueron numerosísimos los socios y simpatizantes del Deportivo  que acudieron a la cena, entre ellos el socio número uno del club, Virgilio Rodríguez Rincón, el doctor Víctor Fernández Alonso, todo un referente médico en la historia del club. Directivas de los tres equipos participantes, jugadores, presidente de las Federación Gallega, Federico Fernández Sar, miembros de su comité, árbitros, presidentes del Deportivo Juvenil y Fabril  y representaciones de la prensa y radio de la ciudad. En la mesa presidencial se hallaban el jefe de la casa civil del Jefe del Estado, General Fuertes de Villavicencio; José González Chas, Armando Casteleiro; el representante de la Federación Española de fútbol, Vicente Salgado, así como los presidentes de los clubes deportivos y de la Federación gallega de fútbol.  Antes de dar comienzo la cena, en la piscina de la Solana, tuvo lugar una demostración por parte del ballet acuático de Educación y Descanso de la Coruña, en honor a los clubes contendientes en el trofeo Bodas de Oro y cuya actuación fue muy aplaudida por los centenares de seguidores deportivistas que se dieron cita en el céntrico hotel coruñés. 

A los postres, el presidente del Real club Deportivo, José Luis Pérez Cepeda, hizo uso de la palabra, manifestando  su felicidad por la presencia en el encuentro final del Jefe del Estado. Animó a sus jugadores a superarse con el fin de lograr de nuevo el ascenso a  primera en la campaña que estaba  punto de iniciarse y tuvo frases de agradecimiento hacia el Barcelona, por su desinteresada participación en los actos del cincuenta aniversario del Deportivo. Tras ello, impuso la insignia de oro y brillantes del Deportivo al presidente del Barcelona, Francisco Miró Sans, junto a una medalla conmemorativa de las bodas de oro deportivistas. Por su parte el presidente del Barcelona, agradeció todas las muestras de enorme cariño que había encontrado en La Coruña, prometiendo ayudar al Deportivo para su próximo ascenso de nuevo a primera división.  Francisco Miró Sans, que fue largamente ovacionado, entregó al Deportivo, en nombre del club catalán, una placa de plata  con una afectuosa dedicatoria. De seguido todos los jugadores participantes recibieron una medalla conmemorativa de las bodas de oro del Real club Deportivo de La Coruña.