La Izquierda tiembla ante la sólida perspectiva de que pierda estrepitosamente la batalla de la Historia, porque son tantos sus crímenes y latricinios en la Guerra Civil que son imposibles de ocultar, y es por ello que no cesa de inventarse nuevos “fakes” con los que proseguir su huida hacia adelante.

Entre las nuevas mentiras de los chiringuitos de la Memoria Histórica está la afirmación, absolutamente falsa, de que en España el régimen de Franco creó una red de 300 campos de concentración para un total de 1.000.000 de prisioneros republicanos, intentado siempre crear maliciosamente una asociación de realidades o confusión historiográfica con los que sí que fueron auténticos campos de concentración en Alemania durante la II Guerra Mundial.

Para ello disfrutan de una harka de arqueólogos todos ellos subvencionados de nuestros impuestos que se dedican a rebuscar entre los vertederos próximos a zonas de combate de dicha guerra toda suerte de objetos de lo más convencionales, como latas oxidadas y trozos de botellas, para así presentarlos como grandes hallazgos de la arqueología contemporánea y con los que justificar sus trolas y peregrinos estudios pseudo científicos.

El más escandaloso de estos “recientes” descubrimientos es el relativo a un presunto campo de concentración ubicado en el término alcarreño de Jadraque, del que nadie había oído antes hablar jamás, y en el que parece ser que más de 5.000 prisioneros republicanos fueron convertidos en esclavos por el régimen de Franco según el CSIC.

Sin ninguna fuente oral que lo confirme y con simplemente una resolución del BOE de poco despúes de acabada la Guerra Civil, que menciona el traslado de un medico militar a la zona para atender a un campo de prisioneros proveniente de la rendición del Ejército Rojo el 1 de Abril de 1939, les basta para soltar la bola.

Sin embargo, esa historieta que pronto veremos por la vía de la subvención millonaria convertida en película de Amenábar para incautos e ignorantes de nuestro pasado, no tiene cómo sostenerse, más allá de unas viejas latas oxidadas.

Efectivamente, en la zona hubo una instalación militar próxima al frente de Guadalajara, consistente en varios barracones militares de piedra con amplios ventanales, que según estudios previos mucho más serios no está claro qué Ejército fue el que los construyó, pues ese territorio era bastante inestable y cambió de manos varias veces durante la Guerra Civil Española.

En este sentido es recomendable la lectura del libro cuya imagen de portada viene a continuación titulado “Guadalajara Guerra Civil, Frente a Frente” (Editorial: AUTOR EDITOR, ISBN: 978-84-617-0285-5, EAN: 9788461702855, Año: 2014, España, Nº páginas: 248).

La realidad es que en esa zona quien ya tenía fortificaciones militares en Febrero de 1937 era el Ejército de la II República, tal y como se puede observar en la siguiente imagen:

 

Lo que sí parece seguro es que justo acabada la Guerra y ya antes en la fase avanzada de la Guerra, esa zona militar pertenecía al Ejército Nacional, y allí fue donde se fueron a rendir como marcan las leyes de la Guerra los soldados republicanos derrotados el día 1 de Abril de 1939, convirtiéndose en un campo de prisioneros pero por un periodo no superior a dos semanas, según reconocen los arqueólogos de las latas.

De ahí (dos semanas de internamiento temporal en una zona militar) a decir que estamos ante un campo de concentración, al estilo nazi como pretenden sugerir esos subvencionados del CSIC dista un abismo, algo falso que sólo busca envenenar a la gente con mentiras y ficciones. También se afirma que los prisioneros republicanos tuvieron muchas calamidades y precariedades, como por ejemplo, que durmieron al raso. El que ha señalado esta situación debe saber muy poco de la vida militar, pues en los conflictos de aquella época, como en la actualidad, hay periodos donde los soldados duermen al aire libre, pues forma parte de cualquier contexto bélico el pasar frío y necesidades, y más en las fuerzas frentepopulistas tan mal suministradas y nutridas por sus dirigentes en el momento de la derrota, cuando se vieron necesariamente concentrados en los puestos avanzados del Ejército Nacional.

A mi juicio, lo que realmente sucedió es que tras la derrota de la II República, y la rendición incondicional que se firmó, las fuerzas republicanas se desplazaron a los puntos de presencia del Ejército Nacional; por lo tanto es de lo más normal que allí se concentrara una sobrepoblación de prisioneros de guerra, pero sólo de forma temporal y por un periodo no superior a dos semanas para lo cual, y es ahí donde se evidencian ellos mismos, la España Nacional envió avituallamientos y atención sanitaria, mientras que en la retaguardia del Frente Popular había verdaderos campos de exterminio de prisioneros, como el campo de Turón, en la provincia de Granada.

En cuanto a la polémica sobre si esas instalaciones, analizadas por los arqueólogos subvencionados del CSIC, que quedan en pie en un estado ruinoso en el término municipal de Jadraque sirvió para la acogida de soldados nacionales o para prisioneros republicanos durante la Guerra, es obvio que por el tamaño de las ventanas, muy amplias, no se ajusta a los cánones de un recinto penitenciario, donde o no hay ventanas o las existentes son muy pequeñas, para así evitar fugas.

Los arqueólogos del CSIC que con dinero de nuestros impuestos se han dedicado a airear lo del falso campo de concentración en Jadraque se han molestado muchísimo por una noticia en un medio de comunicación en donde se explicaba la denunciaba de la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica a la que pertenezco sobre esta nueva farsa de la Memoria Histórica pagada vía dinero público, alegando los arqueólogos como garantía de un trabajo riguroso, su prestigio y profesionalidad, algo que evidentemente en el caso de Jadraque no se ajusta a los cánones de la arqueología profesional y seria.

Ha sido verdaderamente patética la presencia en esa zona de la Subdelegada del Gobierno en Guadalajara, observando con absombro e incredulidad, las latas oxidadas encontradas en la zona, como se puede observar en la imagen obtenida del siguiente twit (la lata oxidada está resaltada en color rojo):

Entiendo que dicha Subdelegada del Gobierno debería tener cosas mucho más importantes que hacer en favor de los ciudadanos que observar unas latas oxidadas.

 

Para finalizar, remiendo a los lectores que escuchen la entrevista que ha hecho Radio Nacional a uno de los arqueólogos que ha trabajado en esa zona.

Dura unos 30 minutos y evidencia la ridiculez e incongruencia de este nuevo fraude de la Memoria Histórica.

https://www.rtve.es/play/audios/a-golpe-de-bit/golpe-bit-csic-halla-nuevo-campo-concentracion-franquista-04-05-22/6527343/#:~:text=Un%20equipo%20de%20ocho%20arque%C3%B3logos,conservan%20desde%20abril%20de%201.939

CSIC y Radio Nacional, recordemos, organizaciones fundadas por el Franquismo, y que son hoy usadas descaradamente por los jetas de la Memoria Histórica para mentir sobre el Franquismo con el objeto de crear un relato completamente alejado de los dramáticos sucesos de la Guerra Civil Española.

 

Guillermo Rocafort

Historiador e Investigador en Humanidades acreditado por la ANECA