Don Juan Sebastián Elcano, fue: Marinero, navegante, explorador, capitán de la nao Victoria, primer navegante en dar la vuelta al mundo …..

Juan Sebastián Elcanon 1​ (Guetaria30 de noviembre de 1476-Océano Pacífico4 de agosto de 1526) fue un marino español que completó la primera vuelta al mundo en la expedición de Magallanes-Elcano, al quedar al frente de la expedición tras la muerte de Fernando de Magallanes, a manos de los indígenas en Filipinas

Juan Sebastián Elcano nació en una fecha desconocida, probablemente hacia 1486, en la villa de Guetaria, provincia de Guipúzcoa (en aquella época territorio de la Corona de Castilla). No hay grandes dudas sobre la localidad de nacimiento del famoso marino, ya que el propio Juan Sebastián Elcano hizo mención en su testamento a su localidad natal. La tradición local dice que nació en una casa-torre ya desaparecida que se ubicaba en un solar de la calle de San Roque del Casco Viejo de esta localidad. Una placa cerca del lugar conmemora este supuesto hecho.

Tuvo una primera hija en Guetaria siendo joven y una segunda en Valladolid con su esposa María de Vidaurreta, cuando fue a rendir cuentas del viaje al emperador Carlos I. Tuvo también un hijo, Domingo del Cano, con Mari Hernández de Hernialde, al que nombra heredero en su testamento.

Hacia 1518 o 1519, se estableció en Sevilla, donde tuvo conocimiento del proyecto que estaba preparando el marino portugués Fernando de Magallanes, para descubrir una ruta a las Indias Orientales por occidente, a través de un paso o estrecho por el sur de América, que llevara a las islas de las especias (las Molucas) sin necesidad de bordear el continente africano ni atravesar dominios portugueses. ​ La expedición de Magallanes tenía gran dificultad para reclutar tripulación por lo incierto del viaje, por lo que esta se formó en buena medida con desesperados, deudores y forajidos de la justicia, como el propio Elcano.

Fue así como en 1519 Elcano se alistó en la expedición de Magallanes. Su experiencia de hombre de mar le valió un cargo relativamente importante en la expedición: fue nombrado maestre (segundo de a bordo) de la nao Concepción, una de las cinco que componían la escuadra. Su capitán era Gaspar de Quesada y el piloto, el portugués Juan López de Carvalho.

Inicio del viaje

La expedición había comenzado en Sevilla el 10 de agosto de 1519, fecha en que fue anunciada la partida de la escuadra de cinco naves, capitaneada por Fernando de Magallanes, descendiendo por el Guadalquivir hasta llegar a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), puerto que da al océano Atlántico.​ Durante las siguientes semanas, se acabó de avituallar la escuadra y se resolvieron otros asuntos, mientras el propio Magallanes otorgó testamento en Sevilla el 24 de agosto

El 20 de septiembre la expedición dejó Sanlúcar de Barrameda, y prosiguió el viaje para encontrar el paso marítimo hacia los territorios de las Indias Orientales y buscar el camino que, recorriendo siempre mares castellanos (según el Tratado de Tordesillas), llegase a las islas de las Especias, lo que era la llamada ruta hacia el oeste, que ya había buscado Cristóbal Colón.

La expedición estuvo plagada de contratiempos y dificultades. Entre ellas destaca la sublevación de parte de la tripulación, liderada por los capitanes Gaspar de Quesada, Juan de Cartagena y Luis Mendoza durante el primer invierno en Puerto San Julián. Es muy probable que Elcano se encontrara entre los simpatizantes del fracasado motín contra Magallanes.

Tras la muerte de Magallanes en Filipinas, en 1521, durante una escaramuza con los indígenas, fue elegido jefe de la expedición Gonzalo Gómez de Espinosa y al frente de la nao Victoria se puso de capitán Juan Sebastián Elcano. Tras arribar a las islas Molucas, objetivo del viaje, se emprendió el regreso a España.

La Trinidad navegaba mal y se quedó en el puerto de Tidore para ser reparada y volver por el Pacífico hasta Panamá. Elcano toma finalmente el mando de la expedición de regreso. Tenía el problema de volver a España con lo que quedaba de la expedición, sin conocer el camino de vuelta por el Pacífico, y parecía una locura intentarlo, por lo que eligió navegar por los mares portugueses hacia el oeste, bordeando África por rutas conocidas y con posibilidades de hacer aguadas. Enrique de Malaca (un esclavo que Magallanes había adquirido en un viaje anterior) continuaba formando parte de la expedición y posiblemente haya sido la primera persona en circunnavegar el globo cuando la expedición llegó a Malaca.

Como narra Pigafetta, tras atravesar el océano Índico y dar la vuelta a África, Elcano fue la primera persona en completar la circunnavegación del globo, ya que consiguió llevar a término la expedición y llegar al puerto de partida, Sanlúcar de Barrameda, el 6 de septiembre de 1522 en la nao Victoria, junto con otros 17 supervivientes, lo que suponía el logro de una imponente hazaña para la época.

Elcano, deseoso de llegar a Sevilla, apenas se detuvo en Sanlúcar de Barrameda. El mismo día de la llegada tomó a su servicio un barco para remolcar la Victoria por el Guadalquivir hasta Sevilla, por el mal estado en que se encontraba la nave. Los oficiales de la Casa de la Contratación de Indias de Sevilla prepararon una lancha con 12 remos, cargada de provisiones frescas. En el muelle esperaban las autoridades de la ciudad y los miembros de la Casa de la Contratación en pleno, junto a un numeroso público que contemplaba la llegada de la desvencijada nave.

De los 237 marineros que partieron hacia las Molucas, con sus 5 naos, solo regresaron 18 supervivientes, enfermos y exhaustos, en la nao Victoria

La primera vuelta al mundo Elcano-Magallanes, documental

Supervivientes de la expedición

Nombre

Puesto

Juan Sebastián Elcano, de Guetaria

Capitán

Francisco Albo, de Axio

Piloto

Miguel de Rodas, de Rodas

Piloto

Juan de Acurio, de Bermeo

Piloto

Antonio Lombardo (Pigafetta), de Vicenza

Sobresaliente

Martín de Yudícibus, de Savona

Marino  

Hernando de Bustamante, de Mérida

Marinero y barbero  

Nicolás el Griego, de Nauplia

Marinero

Miguel Sánchez de Rodas, de Rodas

Marinero

Antonio Hernández Colmenero, de Ayamonte

Marinero

Francisco Rodríguez, portugués de Sevilla

Marinero

Juan Rodríguez, de Huelva

Marinero

Diego Carmena Gallego, de Bayona

Marinero

Hans, de Aquisgrán

Artillero

Juan de Arratia, de Bilbao

Grumete

Vasco Gómez Gallego el Portugués, de Bayona

Grumete

Juan de Santander, de Cueto

Grumete  

Juan de Zubileta, de Baracaldo

Paje  

 

NOTA:  Nada sabía que uno de los supervivientes que regresaron de tal  impresionante proeza, se llamara como yo: Miguel Sánchez, aunque éste era oriundo de Rodas, yo de Madrid.

Costes de la expedición

 El total de los costes de la expedición del más largo viaje se calcularon por la suma de los siguientes importes:

 

  • Cinco naos con sus aparejos, pertrechos, artillería, pólvora y armamento ligero (ballestas, espingardas lanzas, etc.): 3.912.241 maravedíes.
  • Víveres, despensa, enseres, cartas e instrumentos náuticos, regalos, etc.: 415.060 maravedíes.
  • Bizcocho, vino, aceite, conservas, toneles, botas, pescado, carne y legumbres: 1.589.551 maravedíes.
  • Sueldo de cuatro meses para 237 personas: 1.154.504 maravedíes.
  • Mercaderías, ropas de seda y paño y regalos: 1.679.769 maravedíes.

 

El total del coste inicial de la expedición ascendió a 8.751.125 maravedíes, de los que hubo que descontar algunas cantidades de artículos que a la postre no se necesitaron. Por lo que el coste final de la armada fue de 8.334.335 maravedíes, de los que la corona asumió 6.454.209 (79,2 por 100) y Cristóbal de Haro 1.880.126 (20,8).

CARTA DE JUAN SEBASTIAN ELCANO AL REY CARLOS Iº (06-09-1522)

Muy alta e yllustre magestad Saberá tu alta magestad como somos llegado diez e ocho onbres solamente con una de las çinco naos que tu alta magestad enbió en descubrimiento de la Espeçiaría con el capitánFernando de Magalasque santa gloria aya, e porque tu alta magestad sea servide[¿servida o sabedora?] de las cosas prinçipalque avemos pasado brevemente escrivo aquellas e digo: Primeramente llegamos en cincoenta e quatro grados a la parte del sur de la líneaequinoçial donde fallamos estrecho que pasan al Mar del Sur de las Yndias e Tierra Firme de tu Magestad, el qual estrecho es de çien leguas por donde desbocamos y entienpo de tres meses e veynte dias llevando próspero viento no fallamos tierra ningunasino dos yslas despobladas e pequeñas. E después dimos en un arçipiélagode muchas yslas muy ricas de oro e falleçiéndonos el capitán Fernandode Malagascon otros muchos, por no poder navegar con las tres naves por la pocagente que quedamos, desfesimosuna nao e con las dos navegamos de ysla en ysladescobrien[do]fasta llegar con la ayuda de Dios a la ysla de Malaco. Y esto fue después de la muerte de Fernando deMalaco[¿sic por Magalas?]ocho meses donde cargamos las dos naos de clavo.

Elcano pidió en el memorial diversos favores de los cuales solo algunos le fueron concedidos por el monarca. Las recompensas que pidió fueron su nombramiento como caballero de la Orden de Santiago, la capitanía de las futuras armadas que se enviasen a las Molucas, así como una fortaleza de su propiedad en las propias islas, y un permiso para poder llevar armas. También implora al rey para que emprenda las acciones necesarias para liberar a los 13 marineros capturados en Cabo Verde por los portugueses (entre ellos un niño), y pide ayuda económica para varios amigos y familiares.

El rey le denegó estos favores, pero como pago por sus servicios le concedió un escudo de armas cuyos cuarteles aludían a varias circunstancias del viaje (dos ramas de canela cruzadas tres nueces moscadas y doce clavos de especias), y cuya cimera era un globo terráqueo con la inscripción Primus circumdedisti me; y una pensión de 500 ducados de oro anuales, que nunca llegaría a percibir debido a su muerte durante la expedición Loaísa.​ Por otro lado le concedió también un perdón real por la venta ilegal de una de las naves de la expedición.

La carta también incluye, al margen, la contestación manuscrita del secretario real Francisco de los Cobos con fecha del 5 de noviembre de 1522, por lo que Elcano escribió la carta entre septiembre y octubre de 1522

Réplica de la nao Victoria, que se encuentra en el Museo Nao Victoria, en Punta Arenas (Chile)

TESTAMENTO DE JUAN SEBASTIÁN ELCANO:

TESTAMENTO »In Dei nomine Amen. Sepan cuantos esta carta de testamento vieren, como yo el capitan Juan Sebastian del Cano vecino de la villa de Guetaria, estando enfermo de mi persona, é sano de mi entendimiento é juicio natural, tal cual Dios nuestro Señor me quiso dar, é sabiendo que la vida del hombre es mortal, é la muerte muy cierta, é la hora muy incierta, é para ello cualquier católico cristano ha de estar aparejado como fiel cristiano para cuando fuese la voluntad de Dios; por ende yo creyendo firmemente todo lo que la santa iglesia cree fué (fiel) é verdaderamente, ordeno é fago mi testamento é postrimera voluntad: en la forma siguiente: »Primeramente mando mi ánima á Dios, que me la crió é me redimió con su preciosa sangre en la santa cruz é ruego é suplico á su bendita madre, señora Santa María nuestra Señora, que ella sea mi abogada delante de su precioso hijo que me quiera alcanzar perdon de mis pecados é me lleve á su gloria santa. »Item mando que se me hagan mis aniversarios y exequias en la dicha villa de Guetaria en la iglesia de San Salvador, segund á persona de mi estado, en la huesa donde están enterrados mi señor padre, é mis antepasados. »Item mando á las órdenes de la redención para sacar cautivos, seis ducados, que son tres Órdenes, á cada orden dos ducados, é con tanto los aparto de todos mis bienes: los cuales mando que sean pagados después que S. M. é sus tesoreros hubieren pagado todo lo que me debe Su Magestad; é fasta tanto no sean obligados mis bienes, ni herederos á pagar los dichos seis ducados, ni otra pia ni manda segund (1), salvo despues con los dichos dineros que S. M. me diere. »Item, mando para la obra de la iglesia de Señor San Salvador de la dicha villa de Guetaria seis ducados de oro. »Item, mando á la iglesia del Sr. San Martin, ques en la jurisdic- (1) Así dice aunque no hace sentido. Todo el testamento está redactado con bastante incorrección. 162 EUSKAL-ERRIA ción de la dicha villa, doce ducados de oro para una cláusula (casulla) é diácono é sodiácono, é capa de muy buen paño colorado, que cueste cada vara un ducado de oro, é que si alguna otra faltare en los dichos doce ducados, que cumplan hasta el cumplimiento. »Item, mando á la iglesia de San Prudencio, ques en la jurisdicción de la dicha villa, un ducado de oro. »Item, mando á la iglesia de la Magdalena de la dicha villa un ducado. »Item, mando para los pobres del Señor San Lázaro un ducado. »Item, mando á la iglesia del Señor San Anton de la dicha villa un »Item, mando á la iglesia del Señor San Pedro de la dicha villa un »Item, mando á la ermita del Señor San Gregorio de la dicha villa »Item, mando al hospital de la dicha villa dos ducados. »Item, mando á Santa Cruz de dicha villa un ducado. »Item, mando á la iglesia de nuestra Señora de Heziar cuarenta ducados de oro, pard que hagan con ellos unos ornamentos, que á mis cabezaleros é testamentarios bien visto fuere, que cuesten los dichos cuarenta ducados. »Item, mando á Sanata maría de Guadalupe seis ducados de oro. »Item, mando á nuestra Señora de Aránzazu un ducado de oro. »Item, mando á nuestra Señora de Irunirdunzu un ducado de oro. »Item, mando al monasterio de Sasiola diez ducados de oro. »Item, mando á Santa Engracia de Ayazua un ducado de oro. »Item, mando por cuanto tengo prometido de ir en romería á la Santa Verónica de Alicante, é porque yo no puedo cumplir, que se haga un romero, é mando para el dicho romero seis ducados. »Allende de ello mando que le sean dados al dicho romero veinte é cuatro ducados para que los dé á la iglesia de la Santa Verón ………….”

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Nunca hay que olvidar, que el viaje, fue costeado por Castillas, junto a sus territorios, pertenecientes a la Corona de Castilla.

Tampoco se debe olvidar, que la proeza, fue llevada a cabo, por el encargado de la expedición Fernando de Magallanes, que no la pudo terminar, por ser muerto por los indígenas en las Islas Filipinas, en dónde hoy se le rinde culto.

Pero tampoco, debemos olvidar que no solo se realizó la primera vuelta al mundo, sino que se consiguieron nuevas rutas y por si fuera poco, se basó en las corrientes marítimas, que acortaban los viajes en muchos días, valiéndose de las mismas, formando un nuevo mapa marítimo mundial, hasta antes desconocido.

El sueño de la circunnavegación se cumplió por primera vez en la historia. Y por notable que fuera el papel de Magallanes entre Sevilla y Mactán, lo decisivo, finalmente, fue la opción Elcano: asumir la navegación de Timor a Sevilla, como nuevo Ulises, que demoró diez años para volver de Troya a Ítaca. El gran navegante español, en 193 días, casi siete meses, recorrió los dos grandes océanos, Índico y Atlántico, para al final llegar a su propia Ítaca, Sanlúcar-Sevilla.

Además de convertirse en el más largo viaje, resultó el nuevo mapamundi. Toscanelli fue definitivamente arrumbado, Colón quedó como víctima de una ilusión geográfica, y Magallanes guardó para sí su propio error, antes de perder su vida a mitad de la aventura: había un nuevo océano hasta entonces desconocido.

Es una ucronía plantearse si de sobrevivir, el gran navegante luso, podría haber decidido volver por la ruta índicoafricana. No tiene sentido plantearse tal cosa: la Odisea fue sólo de Elcano, suya y de sus hombres.

Un viaje a bordo del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano

¡HONOR Y GLORIA A: FERNANDO DE MAGALLANES, JUAN SEBASTIAN ELCANO Y TODO EL RESTO DE LOS 235 EXPEDICIONARIOS, QUE ENCONTRARON LA MUERTE, SALVO LOS 18 QUE PUDIERON VOLVER A PUERTO ESPAÑOL, ENFERMOS, PERO SALVOS!