Tiene la Legión un halo especial. Nacida en el Norte de África, y con todos los acuartelamientos que ha tenido a lo largo de sus cien años de historia y los que aún guarnece Ciudades de Melilla y Ceuta, en Andalucía y Alicante, aun procediendo del sur de España vaya donde vaya es siempre recibida con cariño.  Y es que La Legión, se mire por donde se mire es pueblo, enraíza en él y se vitaliza con él.

Desde el punto de vista puramente militar y por mucho que hayan cambiado los tiempos o la propia sociedad, La Legión se ha mantenido porque ha sabido adaptarse en todo momento sin perder su signo de identidad: vocación de vanguardia. Tres son sus atributos en este sentido: Modernidad, eficacia y tradición. Modernidad porque siempre ha estado en la vanguardia del armamento, de las técnicas para empelarlo. Así se puede afirmar en el pasado y en el presente, al haber sido designada la BRIGADA DE LA LEGION (BRILEG) como unidad experimental, dotarla de los materiales más modernos y experimentar con ellos antes de implantarlos en el conjunto de la Fuerza del Ejercito. Eficacia, por su proverbial disciplina, por el adiestramiento de sus unidades (¡desde el hombre solo hasta La legión entera!) y por su disponibilidad (La Legión pedirá siempre combatir). Y por fin la tradición que La legión acrisola desde su propia fundación, siendo protagonista y poseedora de un patrimonio ornamental, simbólico, de cohesión y hermandad por los que se le reconoce en cualquier ámbito. Su uniformidad, sus canciones, su banda de guerra, su heráldica, formaciones y desfiles, la identifican. No en vano una parte muy importante de esas tradiciones las ha adoptado el Ejercito y aún el conjunto de las Fuerzas Armadas, e incorporado a sus actos castrenses. Buen ejemplo de ello, es el acto de honor a los muertos, que tiene su origen en la década de los cuarenta del siglo pasado, en el modélico cuartel de Tauima, donde se asentaba por entonces la I Bandera de La Legión. Esos tres atributos, Modernidad, eficacia y tradición, constituyen una tríada inseparable en la que La Legión basa su reconocida operatividad. El conjunto de de lo moral con lo material para que, desde el simple legionario hasta la Legión entera, respondan como un resorte cuando se precisa de ella. Y así lo ha demostrado a lo largo de su historia.

Una de esas tradiciones gran raigambre en La Legión es la de que sus guiones (que vienen a simbolizar la posición del jefe de la bandera), han sido diseñados por el primer jefe de cada una de ellas. Así ha sido desde la creación de la I Bandera, el 7 de octubre de 1920 en el Acuartelamiento de García Aldave, por el comandante Franco, hasta la última, la XIX Bandera de Operaciones Especiales creada mucho tiempo después el 19 de mayo de 1985. El comandante de Infantería Francisco Franco Bahamonde, además de ser el Lugarteniente del Fundador (teniente coronel José Millán Astray), y artífice de su organización y operatividad de La Legión, fue designado al frente de la Primera Bandera, es decir, la organización y encuadramiento de los primeros legionarios en una unidad tipo Batallón. Y fue él quien escogió para su guion los dos jabalíes en ángulo que se disputan un leño de roble que evoca las Armas de la Casa de Borgoña, sobre fondo negro. Así se ha mantenido hasta la actualidad.

No es de extrañar que La Primera Bandera de La legión ostente el nombre de su fundador “Comandante Franco” ya que tiene sobrados méritos para ello. El Comandante Franco no solo fue su primer Jefe y como apuntábamos, mano derecha del fundador de La Legión. Fue quien comenzó a operar con ella apenas siete meses después. Y aún sin haber completado el primer año desde su fundación, cuando en plena noche se requirió con la máxima urgencia la presencia de La Legión en Melilla, ante angustiosa situación de la ciudad tras los catastróficos sucesos de Anual; Franco acudió de inmediato al mando de su bandera, tras una épica marcha de 101 kilómetros. Embarcó en el puerto de Ceuta y a la mañana siguiente desfilaba con sus legionarios por las calles de Melilla levantando el ánimo de la población. Con ellos combatió con denuedo en Casabona, protagonizando un hecho de armas merecedor de una laureada colectiva que todavía se encuentra en trámites perdido en algún cajón del Ministerio de Defensa. A las órdenes del Comandante Franco estaban el cabo Suceso Terrero López que con otros 15 legionarios defendieron el blocao Dar Hamed “el blocao de la Muerte” a costa de las vidas de todos ellos iniciando con su desempeño, la historia de heroísmo y disciplina de La Legión. Con los legionarios de su bandera, combatió durante toda la campaña de Marruecos hasta que en 1922 pidió destino a Oviedo para preparar su boda. Sin embargo, tuvo que renunciar a contraer matrimonio en esta ocasión porque la muerte en combate del nuevo jefe de la Legión, el Teniente coronel Valenzuela, le hizo regresar, esta vez al mando de toda la Legión (que ya estaba integrada por seis banderas) con el empleo de teniente coronel. Tenía entonces 30 años.

Y esta es la semblanza del comandante Franco al frente de la Primera Bandera de La Legión. Momentos muy difíciles para España y en particular para el ejercito que operaba en el Protectorado de España en Marruecos.  Había allí más oportunidades para que un oficial pudiera demostrar su valor, talento y constancia; pero también las había de recibir una herida, una mutilación de guerra o perder la vida en el envite. En cualquier caso, todos estos hechos que recuerdan al comandante Franco al frente de su bandera se desarrollaron antes del inicio del alzamiento Nacional y por tanto no tendrían que afectarle para nada la fratricida e iconoclasta ley 52/2007, mal llamada “de la memoria histórica”, por más que la pregunta parlamentaria del diputado de EH Bildu, Jon  Iñarritu quiera envenenar a unos y a otros con ella.

Si la Ciudad de Melilla llamó desesperada a La Legión y al comandante Franco para salvarla, lo volvió a invocar mucho tiempo después de haber muerto para retirar una estatua que había erigido en su honor la propia ciudad que había sido salvada con el protagonismo destacado de Franco, cuya presencia e impronta defendieron la ciudad cuando estaba prácticamente desarmada y con los rebeldes rifeños a sus puertas. Por una resolución de la Asamblea de Melilla el 23 de febrero de 2021 se retiró entre la respiración contenida de muchos y el rechinar de dientes de los legionarios que se enorgullecen de servir a España en La legión, bajo el guion de Borgoña que recuerda a quien fue su primer comandante. Un jefe de unas virtudes militares reconocidas por propios y extraños. “La espada más limpia de Europa”, en palabras del General Pétain. Había ascendido a general con 33 años. Más de 10 años antes del inicio del alzamiento Nacional.

La Fundación Nacional Francisco Franco, que con orgullo defiende su obra y su memoria, sin insultar, sin ofender ni humillar a nadie, Junto con la Plataforma Patriótica Millán Astray Tienen recurrida ante la justicia la ingratitud que pone de manifiesto el gobierno de la Ciudad de Melilla. En la actualidad está en fase probatoria.

Si la pregunta parlamentaria del Sr Iñarritu, tuviera alguna consecuencia orgánica por parte del Ministerio de Defensa, por mor de una forzada oportunidad de intercambiar gestos por votos, habría que preguntarse a qué viene ahora tocarles las narices a todos los legionarios y en particular a los que sirven con orgullo en la I Bandera Comandante Franco. Argumentamos desde el principio que la tríada Modernidad, eficacia y tradición soportan la operatividad de la Legión, y sin duda a su punta de vanguardia en tierras africanas ¿A qué espurios intereses obedece tal medida?

No sería ni con mucho el primer ataque contra La Legión ni contra la Bandera comandante Franco. Ya se ordenó la retirada del monumento ecuestre que había en el acuartelamiento del Tercio Gran Capitán 1º de La legión hace ya algunos años, como en tantos otros cuarteles. El nombre de la Bandera unido al historial de la unidad recuerdan a todos los legionarios que forman junto a los pliegues de su guión a quien fue su primer Jefe

Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, cuya última actualización es del año 2009, en su artículo 21 nos recuerdan: “Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”.  Esta Norma moral de obligado cumplimiento para todo militar, ampara perfectamente la pervivencia del nombre de una unidad militar, con la que se homenajea a quien la fundó, combatió heroicamente con ella, contribuyendo de forma sobresaliente al resultado favorable de la campaña de Marruecos, que finalizó 9 años antes del Alzamiento Nacional con la pacificación del Protectorado de España en Marruecos.

No pueden ser ajenos a los perjuicios que podría causar la decisión de revertir el nombre de la Primera Bandera de La Legión las autoridades de la cadena de mando militar, echando una paletada más de arena en el recuerdo del soldado, del oficial del que tanto hemos aprendido. De su puño y letra han salido obras de un gran valor incluso hoy en día, como el  “Diario de una Bandera”, reditado recientemente en formato digital por la Fundación Nacional Francisco Franco, como homenaje a La Legión en su centenario. Tampoco las “Instrucciones Generales para el Régimen Interior de La Legión” Dictadas por el ya teniente coronel Franco, cuando se reincorporó en el verano de 1923 al frente de La legión en ellas realiza un recorrido por diversos aspectos esenciales para el funcionamiento de las unidades: el mando, la disciplina, las órdenes, la instrucción práctica, las teóricas, el servicio de campaña, el combate y un largo etc. En su lectura y meditación se han formado mandos y legionarios cuyo preparación, adaptación y eficacia se han puesto de manifiesto en cuantas misiones han participado unidades legionarias, por tres continentes.

Dejen a las Fuerzas Armadas al margen de estas veleidades políticas o ideológicas. No las ofrezcan al rival como moneda de cambio sacrificando sus valores en el altar de la disciplina, por el pingüe beneficio de ganar esta o aquella votación. No alimenten al pretendido aliado, con un pasado más que oscuro en el que ha jugado con la amenaza, la extorsión y hasta la sangre de tantos españoles. Si vds han sido los autores de la frase “No es no”, no pierdan la oportunidad de decir lo mismo en esta ocasión.