Carlos Jack, Teniente de Ingenieros, de origen gallego, fue de los primeros militares en activo que prestó todo su apoyo a la Falange sevillana, militando clandestinamente en la misma desde el año 1935.
A la salida de un bar, Carlos junto con sus camaradas sevillanos, tuvieron una trifulca con elementos izquierdistas en la que también intervino un sereno. Por esos hechos fue juzgado defendiéndoles a todos como Abogado José Antonio Primo de Rivera, esta defensa legal a la postre le costaría la vida a Carlos Jack.
Junto con los Comandantes Eduardo Álvarez-Rementería y José Cuesta Monereo, Carlos estaba integrado en la dirección militar secreta de la Falange en Sevilla que fue preparando el alzamiento del 18 de julio.
Cuando recibieron la consigna de alzarse al mando del General Queipo de Llano, el Teniente Jack Caruncho, al frente de una Compañía, tomó y guardó los depósitos de armas del Parque de Artillería, para evitar que pudieran caer en manos de los milicianos el arsenal que allí se custodiaba.
Al propio tiempo, Eugenio, un hermano de Carlos, Capitán Aviador, también se alzaba en La Coruña y gracias a un puñetazo que dio al indeciso General Salcedo, logró que la mayoría de sus compañeros se rebelaran contra el Gobierno del Frente Popular Republicano, Eugenio combatió en días posteriores en el Alto de los Leones.
Neutralizada la feroz oposición izquierdista y controlada totalmente Sevilla, Carlos partió en una de las columnas en dirección hacia Madrid, la sección de zapadores que mandaba se cubrió de gloria en multitud de combates.
Al llegar a las estribaciones de Talavera la columna mandada por el Coronel Yagüe, se le ordenó a Carlos que realizara una avanzadilla para inspeccionar las líneas enemigas.
El Teniente Jack Caruncho no quiso poner en peligro a ninguno de sus subordinados y realizó la misión ordenada en solitario, decisión que le costaría la vida.
Cuando Carlos, oculto bajo el negro de la noche, entró en las líneas enemigas para controlar sus defensas desgraciadamente fue hecho prisionero.
Después de pasar por varias prisiones, el 30 de octubre de 1936, fue juzgado ante un Tribunal Popular, y para conseguir la pena de muerte, por el Fiscal se puso de manifiesto que: "Carlos Jack Caruncho, antes de la Guerra tuvo una reyerta con un sereno, que en el citado Juicio, el Sr. Caruncho cambió de Abogado designando a D. José Antonio Primo de Rivera, Jefe de Falange Española."
Siguió manifestando el Fiscal que el hecho de que le defendiera en ese Juicio el Sr. Primo de Rivera, claramente identificaba al Teniente Caruncho como un rebelde fascista y no como un simple militar preso.
Carlos, para intentar salvar la vida, declara ante el Tribunal Popular que efectivamente cambió de Abogado designando a "José Antonio", porque éste era amigo de otros de los encausados, y además no les cobraba honorarios profesionales por la defensa.
Mientras tanto, a Carlos Jack se le asciende a Capitán por méritos de guerra, ascenso que nunca conoció al estar prisionero en Madrid.
El Tribunal Popular condenó a la pena de muerte al ya Capitán Jack Caruncho, por el mero hecho de haber sido defendido antes de la Guerra en un Juicio por José Antonio, esto era más que suficiente para los jurados del Tribunal para segar la vida del Capitán Caruncho, y así en la madrugada del domingo 1 de noviembre de 1936, Carlos Jack fue fusilado al amanecer cuando por última vez gritaba "Arriba España".
Antes de morir, Carlos envió una carta a su familia que trascribimos a continuación:
"Querida mamá y hermanas:
Me han condenado a muerte me van a fusilar. Es para mí una muerte magnífica morir por la patria, después de servirla con todo entusiasmo.
Es un honor muy grande para un oficial español morir por España. No apurarse por mí. Muero tranquilo y contento.
El triunfo es seguro y ya oigo desde mi prisión los cañonazos de nuestras tropas que avanzan vencedoras. ¡Viva España! ¡Arriba España!
Deseo me entierren en Santiago, así podréis llevar con los míos los restos de mi padre.
Os mando todo mi cariño"
Siempre en los últimos momentos antes de morir se vislumbra la nobleza de los hombres, y en este caso, el camarada Capitán Jack Caruncho dejó muy claro de qué pasta estaba hecho.
No permitiremos que sigan ocultos en esquinazos sombríos de la historia falangistas de la talla de Carlos Jack Caruncho.
(Foto inédita de Carlos Jack Caruncho del archivo de los Guardianes de la Memoria Azul)
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