Camaradas del Frente de Juventudes y juventudes de Barcelona:

Este acto sencillo, en que renováis vuestro juramento de lealtad y en que os entregamos los banderines que llevan nombres gloriosos de nuestra historia o de nuestros camaradas muertos, constituye un acto de afirmación de la juventud española, de esta juventud que nació a la vida en el albor de nuestra cruzada, al eco de nuestros campamentos entre cantos y gestos de heroísmo.

Es fácil para una juventud así el creer que España siempre fue grande, que siempre fue gloriosa y que siempre vivió los momentos grandes y solemnes en que vosotros llegáis al mundo. Pero es preciso analizar la historia. Es necesario pensar sobre ella y recibir sus lecciones. Si desde los albores de la historia el pueblo español ha escrito páginas de gloria, e iguales que vosotros fueron los muchachos que en España vivieron a través de los siglos. No fue la misma la historia, aunque los hombres fueron los mismos, y hubo una época de España en que llegó a dudarse de esos hechos gloriosos. Se desconfiaba de la historia porque se vivía en la pendiente de la decadencia española.

Y esto es lo que hay que tener siempre presente; que España, siendo la misma, teniendo los mejores hombres, poseyendo los más recios caracteres, tuvo su periodo de decadencia. Y lo tuvo por dejación de España entera, por falta de fe y de unidad, por dejación de la política española. La razón de la Falange Nacional Tradicionalista y de las J.O.N.S no es un capricho, viene a llenar un importante lugar. Sin ella se repetirían los hechos vergonzosos de nuestra historia (grandes aplausos y vítores a Franco).

Y esta afirmación es la que tenéis que llevar con vuestras canciones a todos los lugares y a todos los rincones. Nosotros no aspiramos a que en nuestras filas estén todos los españoles, no. Sería una quimera pretenderlo, pero aspiramos a que estén los mejores, queremos constituir ese sector de España inaccesible al desaliento, los hombres que monten la guardia, los que amen las dificultades, los fieles, los leales, los insobornables, los que en todos los momentos de la vida estén dispuestos a sacrificar ésta por un ideal, que es el de España Grande, el de España Una y el de España Libre (se reproducen los entusiásticos aplausos y gritos de ¡Franco, Franco, Franco!).

Hemos puesto una corbata al banderín de la centuria que más proselitismo hizo en orden a los ideales de la Falange Española. A nosotros nos importa todavía más que el número la calidad. A nosotros nos interesa el que la Falange sea en todas partes ejemplar espejo en que los demás se miren, el que sean los mejores jóvenes de los pueblos, los mejores estudiantes, los más formales, los más viriles, los más valientes, los que siempre destaquen, como destaca el soldado y como destaca el fraile; uno en su disciplina y otro en su fe. Éste es el ideal nuestro. El encuadrar una nación, el montar la guardia de esta nación y tener la interior satisfacción de que no podrá ocurrir nunca en España lo que tristemente en otras épocas ha sucedido, porque tenemos un Movimiento Nacional que no es un particularismo, ni un partido; es la unidad entre los hombres y las tierras de España de la que vosotros constituís la mejor guardia ¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!.

(La Vanguardia Española, 8-Vl-1949)