Tras el desguace nacional de 1978, perpetrado por los demócratas de toda la vida, perjuros y traidores que, caso único en la historia del mundo de entregar la VICTORIA NACIONAL a los vencidos, amén de permitir que se silencie y tergiverse nuestra Historia reciente y sobre todo por la mendaz ley de Memoria Histórica, el pueblo español y sobre todo su juventud, al carecer de información objetiva y fiable, tiene cada vez menos claro, lo que fue y representa la Cruzada de Liberación Nacional, al haber también  permitido sustituir la verdad por la versión del Discurso Oficial de “que había una República democrática y preocupada por el pueblo en la que gobernaban las izquierdas tras unas “elecciones limpias” y de repente sin venir a cuento unos cuantos militares trasnochados, malos malísimos, apoyados por el Mal Absoluto en persona dieron un golpe de Estado que fracasó, degenerando en una guerra civil en la que, a pesar de ser más, más listos, mejores y estar en el Lado Correcto de la Historia, pierden los buenos”.

     Amén de que el régimen surgido del 18 de julio fue una completa represión física, económica, política y cultural dentro del trauma vivido durante 40 años es escasez, racionamientos, estraperlos, penurias, abatimientos… fosas comunes en cunetas y barrancos, rodeados de estatuas y calles de asesinos y políticos que defendían públicamente a un maldito dictador. Pero gracias a la Transición, entre consensos, el poder volvió a emanar del pueblo y éste a un bienestar democrático ejemplo para el mundo entero”.

     Para rebatir tales mentiras y aleccionar a cuantos desconocen la realidad de lo que fue y represento la Cruzada, ¿qué mejor que mostrar las imágenes de aquellos hechos históricos, que no se pueden cambiar, y si dar un testimonio visual irrefutable? Y así, para que se conozcan, entiendan y se sea consciente de lo que ocurrió en España, por una parte, entre 1936 y 1939, bajo el lema “Hechos de la Cruzada”, y por otra, desde 1939 a 1975 con el Título de “Cuéntame cómo pasó: La verdad”, he realizado dos series de películas, que con cometario se irán publicando en los días de su aniversario.

     Hoy, como muestra de introducción a las dos series os presento: “ANTECEDENTES AL 18 DE JULIO”, que pueden ver en pulsando el enlace: 

 

 

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    Tras la dimisión de Primo de Rivera, en enero de 1930, el general Berenguer será llamado por Alfonso XIII para presidir el nuevo gobierno.

    En agosto de 1930 las fuerzas republicanas acuerdan la sustitución de la monarquía y las principales reformas que, una vez derribada, deberían llevarse a cabo. El general Berenguer abandona el poder. El almirante Aznar toma el poder del Gobierno en febrero de 1931 y convoca a elecciones el cual se convierte en un plebiscito sobre la permanencia o no de la monarquía. En las principales ciudades españolas se impuso la candidatura republicana- socialista, aunque no ganaron las elecciones.

    Alfonso XIII, temblándole las piernas, emprendió el camino del exilio a Francia, lo que consecuentemente legitimo la Republica, porque quien la trajo, no fueron las urnas, sino que fue la legitimidad monárquica, que renunció a sí misma (unos dicen que, por no derramar sangre, otros por pura cobardía) y, con mínimas presiones, entregó el poder a los republicanos.

    La República fue celebrada por la multitud en las principales ciudades españolas. Se conformó una comisión para la redacción de un borrador de la nueva Constitución, acordando la supremacía legislativa, el cual fue aprobado el 9 de diciembre de 1931, y en donde Alcalá-Zamora fue elegido presidente de la República Española (1931 – 1936), en tanto que Azaña fue designado presidente del Gobierno.

    No hemos de confundir Republica con Democracia, aunque ambos conceptos se refieren a la participación popular, se pueden diferenciar de acuerdo a su significado literal, de este modo Democracia significa gobierno del pueblo, y República es la cosa del pueblo o cosa pública, esto es, tiene sus bases en el imperio de la ley y en la equidad de todos los ciudadanos.

    La II Republica quiso ser Democracia, y lo fue parcialmente, es decir, en parte lo fue, porque trajo numerosas libertades políticas, la limitación, en principio, del poder, y la posibilidad de su alternancia. Y en parte no, por sus tres grandes defectos:  el ataque a la Iglesia, a la cultura a las tradiciones españolas y la reforma del ejército. Estas fallas, sería la gota que colmara el vaso de la inquietud nacional.

    Así, en 1932, una fracción del Ejército español, que no había dejado de conspirar desde el mismo 14 de abril de 1931, indujo al General José Sanjurjo para el primer intento fallido de golpe militar antirrepublicano, la Sanjurjada del 10 de agosto. Centralizada en Sevilla, la algarada no pasa de eso, de algarada que fue fácilmente superada por el gobierno, y su fracaso convenció erróneamente a muchos políticos y militares republicanos de que el peligro de las conspiraciones había pasado y la aceptación de la República fue definitiva.

    La masacre de Casas Viejas, tuvo lugar entre el 10 y el 12 de enero de 1933 en la pequeña localidad de Casas Viejas, en la provincia de Cádiz, y constituyeron uno de los hechos más trágicos de la II República Española. Lo que abrió una enorme crisis política en el primer bienio de la República y fue el inicio de la pérdida de apoyos políticos y sociales que conduciría meses después a la caída del gobierno republicano-socialista de Manuel Azaña en las elecciones del 19 de noviembre 1933, en las que  se impuso la CEDA de Gil Robles, y ante la pérdida del poder  los socialistas, comunistas y anarcosindicalistas dieron otro golpe de Estado en el levantamiento revolucionario en Octubre de 1934, el cual fue detenido en toda España excepto en Asturias donde duró unas semanas más. En las elecciones de febrero del 1936, el Frente Popular (socialistas, comunistas, anarcosindicalistas, independentistas de Ezquerra catalana y nacionalistas vascos, y el POUM) obtuvo la “victoria” o pucherazo, porque fueron cualquier cosa menos un ejemplo de limpieza democrática.

    A partir de ahí, la mecha prendida por los anarquistas años atrás, durante el primer mandato de Azaña, se sumaron los socialistas a la orgía de pistolas e incendios, y tras diferentes avatares quedaron subyugados a la envolvente vorágine comunista de un Frente Popular que adueñándose de las calles practicó la violencia desde el pucherazo o fraude electoral del 16 febrero de 1936 y el 13 de julio 1936 (cinco días antes del alzamiento nacional). La lista de los atentados cometidos no podía ser más desesperanzador: protagonizó 330 muertos; 1.511 heridos; 178 explosiones de bombas; 160 iglesias totalmente destruidas; 261 iglesias asaltadas, incendiadas o con destrozos; 155 atracos consumados; 79 centros políticos o privados asaltados; 128 huelgas generales; 357 huelgas parciales; y una multitud de agresiones, bombas recogidas sin estallar, tentativas de atraco, destrozos, incautaciones, detenciones ilegales, etc. En este clima político deteriorado de acontecimientos de terror e intimidación, el gobierno perdió el control de la situación.

     Y la España, otrora grande, descubridora, conquistadora, evangelizadora de medio mundo, desde el 14 de abril de 1931, fecha en que instauró la II República, todo aquello quedo al margen y pasó a ser una historia lejana de la que apenas quedaba la famosa frase escita en todas las enciclopedias escolares, esa de que “en los dominios de España no se ponía el sol”.

     Ahora bien, en la España republicana el sol mostró rápidamente su ocaso, dejando en tinieblas y enturbiado al pueblo español, pasando inexorablemente a la España dormida, la España sin pulso, la España enferma, al finis Hispania.

    Y así, se llegó al 13 de julio, cuando policías de obediencia socialista salieron del cuartel de Pontejos, en Madrid, para matar a los líderes de la oposición. A Gil Robles alguien le avisó antes y puedo poner pies en polvorosa, pero a Calvo Sotelo le localizaron en su casa, le hicieron subir a un furgón y allí le descerrajan dos tiros en la nuca. Acontecimiento final que hizo perder al gobierno el control de la situación, desencadenando la rebelión militar el 17 de Julio.

     Pero, hay que aclarar, que la rebelón fue unánime, porque ya estaban alzados revolucionariamente los partidos del Frente Popular, aquellos que habían desvirtuados las elecciones e inaugurado un proceso revolucionario amparado, como hemos expuesto anteriormente, por sucesivas y gravísimas irregularidades desde el propio gobierno, que acabaron de liquidar la Republica y su legalidad. En este lado de las izquierdas no luchaba ningún republicano, o por lo menos republicano-democrático, sino por una parte quienes destruyeron aquella legalidad, y que se solían llamar a sí mismos, orgullosamente, "rojos", quienes, con desvergonzado oportunismo la historiografía poco rigurosa los ha titulado también, impropiamente, “republicanos”.

     De modo que, al levantarse el resto civil de los españoles, incorporados a luchar por “Dios y por España”, es decir, por la religión y por la integridad nacional, no se hizo otra cosa sino completar el cuadro del Alzamiento, y, agotados todos los caminos no quedó más que seguir el sendero de la guerra.