Entrevistamos al coronel Manuel Casas Santero que nos habla del libro La Legión española, su historia, escrito por su padre, el general Rafael Casas de la Vega, militar de honor y uno de los mejores intelectuales de las Fuerzas Armadas.

¿Hasta que punto usted y sus hermanos están orgullosos de la figura militar de su padre?

Nosotros estamos muy orgullosos de la figura de nuestro padre en cualquiera de sus aspectos y, por supuesto, del militar. Su carrera estuvo sembrada de destinos importantes en momentos críticos como, por ejemplo el mando como coronel del estado mayor de la División Acorazada inmediatamente después del pronunciamiento del 23 de febrero, siguiendo a su admirado y gran amigo, el General Lago Román, asesinado por ETA. Ambos demostraron gran valor asumiendo una responsabilidad tan importante en momentos tan complejos.

Y no solo ese destino, el mando del Grupo de Caballería de la Legión, en Fuerteventura, poco después de su traslado desde el Sáhara, cuando los ánimos no habían terminado de calmarse por la manera en que se retiraron las unidades militares de allí.

Fue un militar especialmente querido y admirado por sus subordinados y deseado por sus superiores. Su paso por la Academia de Caballería como General Director dejó profunda huella entre sus alumnos, que hoy son coroneles y generales de su Arma.

No en vano está considerado uno de los mejores intelectuales de las Fuerzas Armadas.

Efectivamente. Él es autor de diferentes monografías de batallas de la la Guerra Civil Española muy valoradas como documentos históricos. Su profunda investigación sobre las milicias Nacionales en nuestra guerra es un libro de cita obligada para cualquier estudio sobre actuaciones de unidades militares en ese conflicto, como lo es también “la última guerra de África” para los estudiosos de la campaña de Ifni-Sáhara. Y por supuesto su gran obra, “El terror: Madrid 1936” con la recopilación exhaustiva de los nombres de los asesinados por los rojos en la segunda mitad de ese año, con expresión de nombre, edad, profesión y lugar de la muerte.

Además, tenía una especial sensibilidad poética que dejó plasmada en sus libros “Dejadles descansar en el silencio” y “En el aire de la niebla”. El primero dedicado a los caídos y combatientes de ambos bandos de la guerra; el segundo dedicado al amor que sentía por Gela, su mujer.

Su círculo de amigos intelectuales militares lo componían los hermanos Salas Larrazábal; los coroneles Martínez Bande y Gárate Córdoba; el poeta, y también coronel, López Anglada; el pintor y escultor Antonio Colmeiro…. Quizás me falte alguno, pero éste era el núcleo de la intelectualidad militar de su época, donde él era especialmente querido y admirado.

Quizá injustamente ninguneado por su ideología falangista, especialmente después de la transición.

Mi padre lo decía siempre y nunca lo ocultó. Vivió en una época en la que esa ideología no estaba demonizada. Luego la moda fue cambiando, pero mi padre no, no se lo permitía su creencia. Respecto a que si fue ninguneado… puede ser. Lo hemos comentado varias veces entre mis hermanos y alguna persona allegada más, no es muy lógico que una persona con esa hoja de servicios y ese currículo no tuviera mayor proyección en la carrera militar. Con toda la objetividad que me permite ser su hijo, no creo que fuera ninguneado, pero sí infravalorado. Él lo sintió, y mucho.

¿Qué sintieron al encontrar escritos inéditos de su padre?

Nosotros sabíamos que tenía escrito unos apuntes sobre la historia de la Legión, pero él no quiso seguir escribiendo sobre ellos, quizá salieran otros proyectos o le faltaba información para terminarlos. Nosotros no sabíamos cómo estaban esos apuntes, pero, una vez muerto mi padre y comentándolo entre nosotros, una de mis hermanas dijo que tenía una copia de los ficheros de “La Legión”. Cuando los revisamos, comprobamos que tenían mucha más entidad que cuatro papeles escritos de cualquier manera y, sobre todo, vimos que estaban escritos con todo el cariño y el orgullo que él sentía por este Cuerpo. Eso es principalmente lo que hizo que nosotros nos sintiéramos emocionados por el descubrimiento real de los escritos.

No obstante, nos encontramos con un grave problema, y es que el texto tenía importantes deficiencias a la hora de una lectura continua. Seguramente era un fichero que provenía de un texto en papel que posteriormente fue escaneado. El resultado era que había muchas palabras, sobre todo topónimos y nombre de personas que eran incomprensibles. Pedimos ayuda a diferentes personas especializadas en los hechos históricos que se describían y pudimos “interpretar” todo el texto con mucho esfuerzo. Además, la redacción no estaba bien definida en algunos pasajes o estaban otros repetidos. Lo corregimos todo pero siempre con el criterio de respetar el estilo y, sobre todo, la autoría del mismo.

¿Por qué decidieron publicarlos?

Por dos motivos. El primero y principal es que lo consideramos una especie de homenaje al autor; lo merece el cariño que tenía a la Legión y el esfuerzo que realizó para escribirlo. El segundo es el valor intrínseco que tiene este libro en sí; tiene un valor histórico refrendado por importantes historiadores de esa unidad militar.

Y lo legaron a una editorial solvente como SND.

Conocíamos la editorial porque había publicado un libro de uno de mis hermanos, José María (“El Capitán Moreno”), fue en los primeros que pensamos y por supuesto, no nos defraudaron. Asumieron el proyecto con tanta ilusión como teníamos nosotros.

¿Qué es lo que puede aportar este libro de nuevo?

Desde mi punto de vista, aporta dos cosas importantes, la primera es la profundización en la biografía del protagonista de esta historia: el Teniente Coronel Millán Astray, refiriéndose no solo a sus hechos de armas, sino estudiando lo más profundo de su espíritu plasmado en el Credo Legionario.

El segundo concepto importante que aporta es la explicación del motivo del éxito del reclutamiento de los legionarios de los primeros tiempos. El autor compara, en ese momento social y económico, los sueldos de obreros cualificados y la paga de enganche de los primeros legionarios. Es un dato que pasa desapercibido pero que es imprescindible para entender el proceso de formación de la Legión en sus primeros años.

Además, describe las diferentes situaciones, tanto bélicas como administrativas, con la claridad y exactitud propias del general Casas de la Vega, y con el entusiasmo y sensibilidad a que nos tiene acostumbrados.

¿Era necesaria una historia de la Legión, vista con ojos de su padre?

Sinceramente, creo que sí. Soy su hijo y no puedo dejar de serlo ni de sentir lo que siento por él. Se han escrito muchas historias de la Legión, y más ahora que conmemoramos su centenario. Muchas de ellas son muy buenas, desde luego, pero la Legión, desde su fundación, es un Cuerpo pensado, diseñado, creado y desarrollado con base en la espiritualidad de su fundador, y así sigue siendo. Era necesario que alguien que, conociendo este espíritu desde dentro, lo diera a conocer con la capacidad descriptiva y el rigor histórico que atesoraba mi padre. Estas tres cualidades: conocimiento, capacidad y rigor, hacen que se pase de una mera descripción de los hechos, a la comprensión de la necesidad de su existencia, qué hizo la Legión y por qué lo hizo.

Está obra póstuma, ¿puede ser la guinda de una gran trayectoria?

Con esa idea nos hemos empeñado en la publicación de este libro. Nosotros creemos en Dios. Creemos por tanto en la existencia de la vida más allá de la muerte. La publicación de este libro después de la muerte de su autor es una mínima prueba de esta realidad en la que creemos, sabiendo que este humilde homenaje le alegrará tanto como a nosotros nos enorgullece.

¿Por qué recomendaría comprar el libro?

Si conocen la obra del General Casas no tengo que recomendar nada porque sé que comprarán el libro en cuanto tengan noticia de su existencia. Si no es así y tienen interés en conocer la historia de la Legión, este libro les dará una perspectiva que les hará comprender su espíritu sin prescindir del rigor histórico. Si ni siquiera tiene interés en conocer su historia, encontrarán un relato ameno y en muchos pasajes emotivo. Es posible que pueda llegar a interesarles la realidad pretérita de este glorioso Cuerpo.