Olvidan el pasado y el futuro, olvidan las preguntas y los deseos. Oh, sí, están tranquilos y contentos con lo que tienen, pues carecen de memoria y de la posibilidad de comparar. Sólo poseen el momento. Los esclavos que no conocen más que la esclavitud son esclavos dóciles. Los prisioneros que únicamente conocen la existencia de la cárcel no sufren por su falta de libertad. (…) Renuncio para siempre a la falsedad del libre albedrío, pues es una serpiente que se devora a sí misma. La libertad total es la falta total de libertad”.

Estas palabras pertenecen a Michael Ende, escritor y novelista alemán, extraídas de su obra “La prisión de la libertad”. Ende, conocido mundialmente por su obra “La historia interminable” publicada en 1979 y traducida a más de 40 idiomas, fue llevada al cine en 1984 con un éxito arrollador. Tanto la novela como el film marcaron a toda una generación de jóvenes que hoy ya son adultos y seguramente buenos padres de familia.

La novela de Michael Ende está protagonizada por Bastián, un niño atrapado por un enigmático libro, titulado “La historia interminable", que cuenta la paulatina, progresiva e inexorable destrucción del Reino de Fantasía frente al avance de la devastadora Nada. Quien puede impedir la tragedia y salvar a la Emperatriz infantil es Atreyu, un joven guerrero, audaz y valiente. A lomos de su dragón blanco luchará incansablemente para salvar a su país de la Nada y la oscuridad que se cierne sobre él.

Atreyu es un arquetipo, un modelo del héroe, y su camino está plagado de dificultades, pero finalmente cumple con su misión y su destino salvífico. El joven guerrero posee una naturaleza orgullosa, pero carece de soberbia; es tenaz, magnánimo y tiene coraje a toda prueba. Atreyu es todo un símbolo empleado por Ende, que despertó la esperanza en millones de jóvenes y adolescentes que buscaban algo más que entretenimiento en una novela de fantasía.

Atreyu, ese joven heroico que se entrega por su país y su comunidad, tiene como guía la libertad, pero guiada y limitada por el bien y empleada como espada para acabar con la Nada y la oscuridad. El héroe de “la historia interminable” acabó convirtiéndose en un modelo de vida para muchos, en un mundo cada vez más alejado de la tradición y los valores perennes.

Ende, tanto en “la historia interminable”, como en “La prisión de la libertad”, demostró un interés especial en los valores esenciales del ser humano y nos recordó que los dóciles esclavos que solo conocen la prisión no sufren por la falta de libertad, ya que la desconocen. También nos advierte que cuando la libertad no tiene límite, en realidad termina acabando consigo misma.

Seamos como Michael Ende, seamos como Atreyu, orgullosos de lo nuestro, pero no soberbios. Seamos atrevidos, valientes y entregados a los nuestros. Seamos como ellos, seamos libres, pero de verdad.