La verdad en construcción despierta. La alegría está triste, el silencio mudo grita.
La conciencia cancelada. La valentía semidesnuda. la irrebatible verdad miente.
 
La compasión libró una dura batalla, monopolizó su vida, mente y espíritu en perfecto equilibrio.
El tiempo desnudo de envolturas me abandona, deteniéndose en los espejos de sal.
Esta podría ser la relectura de la obra de Vincent Van Gogh, que falleció el día 29 de julio del año 1890.
 
Siempre, pero más aún tras la nueva normalidad hay que trabajar y luchar por algo tan necesario como la cultura. También los museos se adaptan a las nuevas circunstancias.
 
Su obra transita entre la lucidez y la locura.
El autodescubrimiento es su viaje más importante. Fue muy creativo. No temía a los contrastes cromáticos. Para él las mezclas imposibles no existían.
Experimentó, arriesgó y analizó el impacto visual.
 
La verdadera y gran protagonista es la luminosidad filtrada a través de su paleta amplia y vivaz, que trabajaba cuidadosamente, creando una conexión íntima entre la obra y el espectador.
Sus cuadros están dotados de un carácter singular, en ellos se percibe la necesidad de evasión.
Priman el sentimiento, el alma y la búsqueda de la libertad.
Combinaciones de colores llamativos que forman parte de su universo creativo, que refleja su forma de vivir, con naturalidad, sencillez y efervescencia.
 
Infinito abanico policromo que se refugiaba en la solidez del rrecorrido, que le permitía crecer cada día y que perdurará para siempre.
Apostó por la creatividad con sencillez y armonía, en ocasiones incluso minimalismo, a su manera. Buena conjunción de factores para alcanzar la perfección. Fluye la esencia sin límites, que se viste de novedad, rebeldía, inconformismo, que hacen su obra única.
Era el primordial emblema de expresión.
 
Desde simpre la vida de Vincent estuvo ligada a la cultura, ya que entre otras profesiones fue vendedor de arte y trabajó en una librería.
 
Era inseguro y muy emocional, temperamental, de caracter indomable. Hubo épocas en que se pasaba todo el día pintando, dormía muy poco, lo que hacía que estuviese muy nervioso e irrascible.
 
París aportó fulgor a su vida y a su gama de colores. Allí conoció a Gauguin, Monet, etc, estudió con Cormon, en esa época 1886, su hermano Theo era el director de la Galeria de Goupil.
 
En la mirada de sus cuadros se descifra la vida y los fracasos, algunos parecen epitafios que bombean la sangre que los alimenta.
Indagar mediante la generosidad del pigmento que ayuda a entender la crudeza de la existencia. Inquietante universo.    
 
Personalmente soy incapaz de definir su obra , ya que es heterogénea, el tiempo le ha colocado los adjetivos.
 
Luchó hasta el final por encontrar las certezas, simbolizando el infinito, como si retirará las capas de un disfraz, una tras otra, ante la sorppresa del visitante que observa.
Vivifica la estética del lienzo, donde demuestra que la simetría y la disimetría no tienen porqué representar la perfección del colorido, el mensaje es contundente: la belleza no está adherida a la supuesta perfección.
 
Sus cuadros son distintos, en ellos nace la luz y envuelve todo lo demás, en algunos se aprecia como siguen una evolución que nos envía mensajes.
Gran dimensión existencial, en cada uno late un alma, hermanos desde la creación.
La virginidad del color que se mantiene vivo.
 
De algunas de sus composiciones pictóricas, muy trabajadas, parecen resurgir los inquietantes fantasmas del pasado, que permiten atravesar las fronteras del idioma de las cenizas. Son un gran contenedor de memoria.
Adapta la luminiscencia que comunica con el imaginario popular.
 
Desde siempre el creador sintió pasión por el arte de pintar.
Entre sus primeras inquietudes estuvo la experimentación radical, y la búsqueda de nuevas técnicas expresivas.
La voz tan guardada de los colores ilumina su origen y establece su propio vocabulario, perfectamente ensamblado, forma la identidad  del dédalo de la desmemoria. Proceso de adaptación a su propia vida.
 
Su paleta crea un flujo reconocible, un leitmotiv que nace para sobrevivir a la posteridad.
Con anunciada eficacia, talento, envolvente ingenio y sensibilidad, potencia la capacidad de conectar con el imaginario colectivo del espectador.
 
Su hermano Theo fue uno de los ejes vertebradores de su vida.
 
El amarillo era su color preferido. Evidente es que su óleo más conocido es: Los girasoles.
Otros distinguidos son: Dormitorio en Arles. Lirios. Campo de trigo con cipreses. La iglesia de Auvers.
 
Desde joven sintió un amor apasionado por la profesión, fue uno de los artistas con mayúsculas, más significativos del momento, aunque hubo que esperar tiempo para devolverlo al lugar que le correspondía dentro del noble arte de pintar.
Constantemente estuvo rodeado de una atmósfera artística.
 
Arte poderoso en la destreza del trazo que permite buscar sin filtros. Riqueza en la textura, las formas y las diferentes curvaturas, donde predominan los contrastes que crean dinamismo. Pinceladas que resaltan el irisado.
 
En ocasiones sufrió incomprensión en su país. Maltratado por la vida.
Con claridad espiritual y mucho esfuerzo luchó permanentemente contra su locura. En el año 1888 estuvo recibiendo tratamiento en una institución de salud mental en Saint-Rémy.
 
Persistentemente renunció a ser inmortal, sin conseguirlo. A esto contribuyeron otros trabajos suyos como: La morera. Trigal con cuervos. Etc.
 
"Raices de árbol", es el título del último cuadro que realizó, (en 1990, inauditamente alcanzó el precio de 82,5 millones de dólares).
Muchas hipótesis se conocen a cerca de la ubicación representada en el mismo.
Parece muy posible que sea un camino conlindante a Auvers-sur-Oise, pueblo francés, en 1890, algo más de dos meses antes de acabar con su vida el neerlandés vivió en la posada de este lugar. Habitó desde el día 20 de mayo al 29 de julio de 1890, en la habitación 5 del ático, (que actualmente está expuesta y puede visitarse).
En este periodo temporal creó 64 bocetos y más de 80 cuadros.
 
En vida sólo vendió una obra.
 
En esta pensión vivía el Doctor Gachet que cuidaba del virtuoso ejecutante, al que en junio de 1890 le hizo un retrato.
En este mes también concibió: Retrato de Adeline Ravoux.
 
Otra pintura preponderante es: Niño con naranjas. El protagonista es Raoul Levert, hijo de Vincent Levert, el señor que construyó el ataud de Van Gogh.
 
El día 27 de julio se pegó un tiro en el pecho, al ser socorrido fue determinante, lo he hecho "por el bien de todo".
 
Al ser interrogado por el gendarme Van Goh contestó: "Gendarme, mi cuerpo es mío y soy libre de hacer lo que quiera con él. No acusen a nadie, soy quien desea el suicidio".
 
Como consecuencia del disparo falleció el día 29 de julio.
En el velatorio junto féretro se colocaron los pinceles, paleta y caballete del difunto, y la habitación se decoró con dibujos y pinturas del finado.
Entre los asistentes estuvo Anton Hirschig.
 
En Ámsterdam está ubicado el Museo de Vincent Van Gogh.
 
La relación entre Van Gogh y Gauguin fue en esencia tortuosa, el recuerdo es testigo. Sobradamente conocida es la escena en que después de una discusión entre ambos, Vincent se cortó el lóbulo de la oreja y se lo entregó a Sien Hoornik, costurera y prostituta con la que él mantuvo una relación y también fue su modelo.
 
Los dos creadores a pesar de mantener este problemático vínculo, compartían muchas cosas, como que ambos eran clientes de numerosos prostíbulos.
 
El día 16 de junio de 2020 en París, en la sala Drouot se vendió por 210.600 euros una carta que ambos escribieron a su amigo Émili Bernard: "Durante mucho tiempo me pareció que en nuestra sucia profesión de pintor necesitamos a gente que tenga un temperamento diferente, que sea más cariñosa, no tan decadente como los bulevares parisinos" (...). -Después Van Gogh define a Gauguin como- "un ser virgen con instintos de animales salvajes. En él la sangre y el sexo prevalecen sobre la ambición. Hemos realizado algunas excursiones a los burdeles y es probable que a menudo terminemos yendo a trabajar allí. En este momento, Gauguin tiene un lienzo en proceso del mismo café nocturno que yo también pinté, pero con figuras en los burdeles. Promete convertirse en algo hermoso". (...). Vincent Van Gogh.
 
A veces, los girasoles al igual que la muerte tienen los labios fríos...
 
Pilar Redondo. Escritora. Córdoba