César Alcalá Giménez da Costa es un prestigioso historiador, político y escritor español, especializado en la historia del carlismo y la guerra civil y otros muchos temas relacionados con la historia de España. Colabora en revistas como Actas, Revista del Vallès, e-noticies.com, La Razón, COPE, Economía Digital, El Catalán y El Correo de España. Ha colaborado en el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia. En esta ocasión nos habla de su último libro Ángel Pestaña. El caballero de la triste figura (SND Editores).

¿Por qué un libro sobre el sindicalista Ángel Pestaña?

Hace muchos años, para otro libro, entrevisté a Jacinto Vives que, durante la guerra, formó parte del Socorro Blanco. Habían sido vecinos de Ángel Pestaña, pues ambas familias vivían en la calle Santa Engracia del barrio de Gracia de Barcelona. Vives me comentó que la mujer de Pestaña le dijo a su madre “me lo han matado”. Ella consideraba, según Vives, que su muerte se debía a una traición, que querían deshacerse de él. Aquellas frases me dejaron impresionado. Quería saber lo que había ocurrido y si tenía razón. Por eso empecé a investigar sobre su vida y, de aquí, el libro.

Un personaje de izquierdas que no tuvo una conversión hacia posiciones conservadoras, pero sin embargo usted quiere resaltar su vida, ¿por qué?

Es una vida interesante. Pestaña fue relojero, como mi padre. Dentro del espectro histórico que le tocó vivir, es un personaje que vale la pena conocerlo. Es cierto, era anarcosindicalista, pero nunca llegó al extremismo de Joaquín Costa, Federica Montseny, Anselmo Lorenzo, Francisco Ascaso o Joan García Oliver. Es más, los suyos lo echaron de la CNT. Fue un personaje díscolo dentro de ese contexto donde se pasó del pistolerismo a una guerra civil.

Usted dice que dentro de los sindicalistas fue de lo más moderado.

Fue moderado, sí. Estuvo en contra del pistolerismo. Esto le costó que atentaran contra él en Manresa. Lloró la muerte de Salvador Seguí. Poco después de estallar la guerra civil declaró: venga a hablar de revolución a troche y moche, a hacer llamadas a la solidaridad internacional, como si la solución nos fuera a llegar del extranjero mientras nos dedicamos aquí a jugar a los soldados, distribuyéndonos las estrellas y los grados militares para lucirlos por los cafés. Se han montado miles de oficinas si otro fin que el de emboscarse para evitar el frente y justificar un sueldo, porque, claro, todo el mundo necesita figurar en alguna nómina para cobrar sin hacer nada. No hay control. Esto es el caos”. Estas opiniones eran contrarias a lo que había en ese momento, a lo que era la norma habitual, molestaba.

Y también de lo más honesto y decente.

Cuando murió dejó una deuda de 6.000 pesetas en médicos y medicinas. Venía de una familia muy humilde. Pasó hambre y sabía lo que era ganarse el pan con el sudor de la frente. A los 14 años se quedó sin familia y tuvo que ganarse la vida. Aquella austeridad la arrastró toda su vida. No se hizo rico, pero tampoco nunca quiso serlo. Se ganó siempre la vida trabajando. Como se ha podido leer antes, estaba en contra de cobrar sin hacer nada. Eso tampoco gustaba. Muchos de ellos se enrolaron en el anarcosindicalismo y en partidos de izquierdas para vivir de un sueldo sin pegar un palo al agua. Pestaña no era así. Su talento, perspicacia e intuición estaban por encima de prebendas y cargos. Por eso molestaba a sus amigos y enemigos. El Caballero de la Triste Figura, como le decía Salvador Seguí, fue eso a lo largo de toda su vida, un caballero.

De hecho la FAI quiso matarlo.

Realmente se creó para marginarlo. Dentro de su compromiso de ser moderado, hubo un sector del anarcosindicalismo que no lo entendió. Eran revolucionarios y sanguinarios. Ellos si que estaban a favor del pistolerismo. Al ver que el secretario interino de la CNT no pensaba como ellos, tenían que contraatacar. Ese es el motivo por el cual se creó la FAI. Dice mucho de él que se forme un sindicato paralelo para restarle poder y marginarlo.

¿Cuál es la importancia de este personaje en la historia de la CNT y el sindicalismo de izquierdas?

Fue un personaje clave junto con Salvador Seguí. La colaboración de ambos es cordial, sincera y con una identificación absoluta en lo que respecta a los objetivos. Uno de esos objetivos era la independencia del anarcosindicalismo de los sectores procomunistas que se habían hecho bajo su dirección. Desde mediados de 1921 su giro hacia posiciones sindicalistas es apreciable y se ve facilitado por la ausencia de Andrés Nin y Joaquín Maurín. En 1922 consigue realizarlo y separó la CNT del Komintern. La muerte de Seguí fue clave. A partir de ese momento Pestaña evolucionó políticamente. Aunque se sigue declarando anarquista, empieza a defender con mayor nitidez el principio de independencia y la neutralidad sindical. Aquello supone que se enfrente con un sector del anarcosindicalismo más radical. Pestaña se rebeló contra aquellos individuos, sea quienes fueren y se llamen como les plazca, que a falta de condiciones para trabajar y actuar a la luz del día, prefieren imponer el terror por medio de amenazas, de golpes de audacia y de exhibiciones de pistolas.

¿Por qué es bueno conocer las vidas en cierta manera coherentes de gente que no piensa como nosotros?

El conocimiento, en general, de aquellos personajes que forman parte de un período histórico es fundamental. Y más si hablamos de los antecedentes que nos llevaron a la guerra civil. Como ocurre siempre no todo es blanco ni todo es negro. Todos no actuaron de la misma manera. En ambos bandos hubo personajes coherentes. No por ser de un bando tienes que ser como todos los que están ahí. Y esto nos lo demuestra Pestaña. Algunos recuerdan a Pestaña, pero la inmensa mayoría lo han borrado de su recuerdo. No es un personaje habitual cuando se habla de ciertos aspectos relacionados con el anarcosindicalismo. A Pestaña los suyos lo han honrado con el olvido.

¿Espera que tenga buena acogida entre los patriotas?

Espero que tenga buena acogida por todo el mundo. Vale la pena conocer a Pestaña. Es el político de una época sin evolucionar con el ideario que se fue estableciendo sobre todo en los partidos y sindicatos de izquierdas. He hablado del pistolerismo. Recordemos que todos actuaban igual. ¿Qué quiero decir? No lo practicaban sólo las izquierdas. Sindicatos de derechas actuaban igual que los de izquierdas. Los Sindicatos Libres fueron tan sanguinarios como los anarcosindicalistas. Y no es cuestión de juzgarlos, sino de comprender lo que sucedió en España y por qué se llegó a una guerra civil. Ángel Pestaña es un personaje que nos ayuda a comprender esos años convulsos. Por eso creo que el libro debe tener una buena acogida, porque ayuda a comprender.

¿Y entre la gente de izquierdas?

Como le he dicho, los suyos lo honraron con el olvido. Es cierto que se le homenajeó cuando murió, pero era lógico. Pestaña formaba parte del pasado y ya no molestaba. El pueblo siempre es el que más siente las personas que le son próximas. El sindicalista Pere Foix Cases, sobre la muerte de Pestaña escribe: “Todo el pueblo de Barcelona, agolpado y dolorido, rendía un póstumo homenaje al hombre que siempre había defendido la justicia y la libertad. Porque Pestaña, a pesar de sus errores políticos, fue en vida un hombre de conducta ejemplar, que siempre actuó desinteresadamente y de buena fe, el pueblo, que difícilmente se equivoca al juzgar a los hombres, sabía que en aquel día frío y lluvioso de diciembre acompañaba al cementerio los restos de uno de sus defensores”. Pues bien, las izquierdas se reencontrarán con este hombre que decidieron olvidar.

¿Por qué recomendaría su lectura?

En la actualidad muchos de los políticos que vemos por la televisión son todo aquello que Pestaña hubiera condenado. Cobran una nómina sin trabajar. A pesar de las diferencias ideológicas que hay entre él y yo, no por eso debemos olvidarnos de ellos. Pestaña fue un anarquista integral. Se le juzgo, se le quiso marginar, se le maltrató, no tuvo el reconocimiento que merecía. Y, a pesar de todo esto, nunca cambió sus postulados. Sabía que el pueblo, aquel por el que luchaba, lo quería. Esto se demostró el día de su entierro. Con eso tenía bastante. Su talento, perspicacia e intuición estaban por encima de prebendas y cargos. El Caballero de la Triste Figura fue eso a lo largo de toda su vida, un caballero. Por todo esto recomiendo la lectura de esta biografía sobre Ángel Pestaña.