El escritor y colaborador de ECDE José R. Barrios acaba de editar el libro de su abuelo Antonio Barrios Prado titulado Un amor sin frontera. Nos comenta de forma breve sus impresiones sobre el mismo y reflexiona sobre su abuelo y las enseñanzas de la gente de su generación.

¿Qué le impulsó a editar la novela de su abuelo?

Esta novela y otros manuscritos, encontrados en un baúl de cuero en un trastero, son un legado cultural que era necesario sacar a la luz y compartir con toda la familia al tratarse de una herencia común y de todos los nietos.

Lo que me impulsó a pasarla a máquina y editarla en la imprenta de un amigo fue el cariño hacia mi abuelo, el respeto que le debía y el reconocimiento público, en su pueblo natal, que él merece, un pueblo al que tanto amó.

¿Cómo era su relación con él?

Él siempre fue muy cariñoso conmigo. Recuerdo que me hacía cometas con la caña de viejas escobas, de ese palo sacaba los listones que ataba con cuerda de cáñamo y forraba con papel de seda. Lo recuerdo escribiendo con su máquina de escribir portátil. Debajo de la cama guardaba manojos de yerbajos con los que hacía infusiones, amaba el campo y conocía las plantas medicinales y sus usos. Lo conocí hasta la edad de unos seis o siete años, yo era un niño.

¿Qué valores y enseñanzas destacaría de dicha obra?

Su novela, “Un amor sin fronteras”, tiene dos partes. La primera se desarrolla en España y la segunda mayoritariamente en la Habana. Entre sus valores está recoger el habla rural de principios del siglo XX en su pueblo, el empleo de refranes y dichos, el dibujo que hace de cada personaje según su oficio y posición social, también el retrato psicológico de cada uno de ellos. La narrativa se muestra ágil e incluso salpicada de notas de humor propias de la gente sencilla del campo desde su natural ser y espontaneidad.

Las enseñanzas son varias: Diferencia el amor puro de los jóvenes de ese otro que es interesado, elogia y explicita el amor de una hija a un padre, nos muestra el genuino cariño entre un amo y empleado que se han criado juntos.

¿Cómo nos pueden ayudar hoy en día estas enseñanzas?

Nos puede ayudar al mostrarnos un mundo que pasó y que contenía valores esenciales que hoy en día bien están en entredicho, se desconocen o han desaparecido, tales como la genuina amistad revestida de cariño, el amor sincero y primero entre personas de muy distinta condición, el respeto a los padres desde el cariño y el amor generado en el ámbito de la familia.

¿Cuáles son las fronteras que hay en el amor?

En la novela, las fronteras del amor son un océano y la obstinación de una madrastra por casar a su hija a la fuerza. Puede parecer un argumento trasnochado, pero en absoluto lo es, máxime en determinadas culturas y aquí también operará, seguro.

El amor, al regirse por el corazón, no tiene fronteras y habla con un lenguaje propio. Renunciar a un amor por una imposición externa es verse obligado a renunciar a uno mismo y eso es un tema muy delicado.

¿Qué disposición hacia su proyecto de presentación del libro ha encontrado en el Ayuntamiento de Morón de la Frontera?

Allá por enero de este año contacté con D. Juan Diego Mata, responsable de la Biblioteca Municipal y Técnico de Publicaciones, proponiéndole mi idea de publicar y presentar la novela de mi abuelo en Morón de la Frontera. Él me derivó a la Concejal de Cultura, Dña. Rosario Andújar, y todo fue sobre ruedas. En estos meses me he carteado vía email con D. Juan Diego y he sido tratado por él con una corrección, formalidad y puntualidad exquisitas. Todo el agradecimiento que pueda tener hacia este señor y al Ayuntamiento siempre será poco, porque colaborar en la publicación de la obra y brindarme un escenario para presentarla es algo imborrable que llena de ilusión a toda mi familia y que me tiene en un contento a rebosar días y días. Todo sea por la memoria de mi abuelo Antonio Barrio Prado, un moronense que tanto amó a su tierra natal, un escritor rescatado del pasado.

¿Qué valoración hace de los Ayuntamientos en general cómo rescatadores e impulsores de la cultura de su zona?

Todo ayuntamiento, de una u otra forma, bien conoce o tiene referencia de sus vecinos en referencia al ámbito cultural que estos presentan.

Si hablamos de cultura, en todo ayuntamiento se necesita gente culta, sensible y eficaz. He ahí el problema. En mi caso encontré en D. Juan Diego Mata, una persona que precisamente estaba rescatando el fondo documental de Morón de la Frontera, desempolvando cajas y fotografiando periódicos de los años 50 y 60 para ponerlos a disposición de los vecinos y que sabía de mi abuelo, en temas culturales, más que yo. Él me dio a conocer las 51 entregas que mi abuelo hizo a Arunci, un periódico local de antaño. Personas así, créame, hay muy pocas. Y cuando él lo comentó a la Concejal de Cultura, yo también hablé por teléfono con ella, todo fueron facilidades.

Sin duda, rescatar del pasado el acervo cultural de un pueblo y apoyar a la juventud en el ámbito de la creación artística en cualquiera de sus facetas, es una tarea cultural cien por cien que precisa en los ayuntamientos personas de un determinado perfil, siendo un ejemplo de ello el Ayuntamiento de Morón de la Frontera. La labor, pues, de estas instituciones en el fomento de la cultura, es fundamental e insustituible.