Yo soy Coronavirus, el rey de los virus.
Con mi invisible presencia tengo postrada
bajo mi dominio a toda la humanidad.
Mi dios es Lucifer, en cuyo nombre actúo y ejecuto
sus designios de terror y destrucción.
A infectar y enfangar las almas
de confusión y de incertidumbre estoy llamado;
a matar la esperanza, a sembrar el caos.
Seguid, seguid aplaudiendo en los balcones,
seguid gimoteando, seguid como autómatas
obedeciendo directrices de humanoides desnortados.
Vuestros aplausos y vuestros gimoteos
deleite son de mi Señor, alimento de sus carcajadas.