Enrique Miguel Sánchez Motos, (Murcia, 1947) es Administrador Civil del Estado, Ingeniero Agrónomo, Licenciado en Derecho, Master en Planificación Económica y Desarrollo Rural (OCDE). Consultor Internacional en Administración Pública y Excelencia en la Gestión de Empresas y Organizaciones. Experiencia en consultoría internacional en países de los cinco continentes tales como Rumania, Bulgaria, Guatemala, China, Brasil, Túnez, Argelia y Egipto.

Ha publicado en Diario 16, El País, El Mundo Financiero, El Español Digital, The Diplomat in Spain, e Info Hispania, entre otros. Entre sus libros profesionales cabe destacar “Excelencia en la Gestión” en inglés y en español. Es presidente de la Asociación Pensadores Sin Fronteras. Ha sido creador y mantenedor de diversas actividades que promueven el desarrollo personal y la convivencia democrática, tales como la Asociación para la Potenciación de las Relaciones entre España e Iberoamérica (APREI) y el proyecto Encuentros con el Amor.

¿Por qué un libro ahora sobre la historia del comunismo, con todo lo que se ha escrito sobre esta ideología? ¿Qué aporta su libro de nuevo?

Si todo estuviera suficientemente claro, no habría razón alguna para que el comunismo y el marxismo sigan existiendo en el mundo y siendo aplaudidos en muchos círculos intelectuales y políticos europeos. Recordemos que, en 2018, Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, inauguró una gran estatua a Marx. Mi libro viene para aportar claridad ante la confusión que existe sobre el marxismo y el comunismo.

Hay muchos libros que explican la transición del capitalismo al comunismo, pero no hay uno solo que haya intentado explicar el recorrido inverso.

Efectivamente esto es algo a lo que pretende contribuir mi libro, explicando con gran detalle por qué cayó el comunismo con Gorbachov y presentando una alternativa clara y sencilla, capaz de llevar a la sociedad humana por un camino de convivencia.

El comunismo si bien nacía aparentemente como una idea utópica para construir un mundo ideal, lo cierto es que la historia ha demostrado su fracaso, con millones de muertos y miseria...

Efectivamente más de 100 millones de muertos, diez veces más que el nazismo, y 70 años de opresión y terror, siete veces mas de lo que duró el nazismo.

De hecho, la historia ha demostrado que ningún país del mundo ha prosperado con esta ideología.

Las evidencias son innegables y además se da la paradoja de que la China Comunista ha prosperado económicamente porque ha tirado a la basura el famoso libro El Capital de Marx.

Usted afirma que el comunismo ha sido un régimen mentiroso y criminal, al que se le atribuyen 100 millones de muertos. ¿Cómo es posible que sea blanqueado hoy en día por algunos sectores mediáticos y políticos?

Porque el comunismo ha sido siempre muy hábil con el manejo de la propaganda y se ha rodeado de un aura de justicia social falsa. Ante ello muchos intelectuales, políticos y medios de comunicación no han querido parecer “fachas”…

El comunismo no es otra cosa que la aplicación práctica de la doctrina marxista y por tanto no debemos eximir a Marx y a sus seguidores de la responsabilidad que tienen en los crímenes causados.

Así lo afirmo literalmente en mi libro. Marx y Engels eran partidarios de la acción revolucionaria violenta, de la acción despótica, es decir violenta, contra la propiedad privada y de la dictadura del proletariado. Y por si fuera poco el propio Engels participó en acciones armadas.

Igualmente usted asegura que el marxismo es el buque insignia de la armada de la izquierda y que mientras no lo hundamos, esa izquierda revolucionaria violenta seguirá pareciendo victoriosa.

El marxismo es el centro de mando de esa izquierda y mientras que se siga callando ante los intelectuales marxistas, parecerá que no son cómplices de nada. En España la Memoria Histórica, aparte de ser un torpedo contra el espíritu de la Transición, es una forma de lavar la cara al marxismo revolucionario que se plasmó en el golpe de 1934 y en todos los crímenes que toleró la República, en las checas y en las cunetas, durante la guerra civil.

¿Deberían a su juicio estar ilegalizados los partidos que defiendan ideas marxistas y comunistas?

La realidad es que, si está ilegalizado o perseguido el nazismo, el comunismo también lo debería estar con mucha mayor razón, por ser una ideología criminal, véase lo que pasa en Venezuela.

Desde la Iglesia ha sido condenada la ideología marxista como intrínsecamente perversa denunciando algunos de sus grandes errores: el materialismo dialéctico y la lucha de clases.

Sí, es cierto, pero también tenemos la Teología de la Liberación y también la insuficiente compresión que muchos religiosos tienen de la ideología marxista y de su doctrina económica. Deberían profundizar y ser capaces de ofrecer una autentica atractiva e integradora alternativa ideológica.

Incluso hay una alusión en el mensaje de Fátima que se atribuye al marxismo...Rusia esparcirá sus errores por el mundo.

Así ha ocurrido. En su fase de mayor expansión, prácticamente un tercio de la superficie terrestre y un tercio de la población mundial estuvo bajo las cadenas del comunismo.

Hoy en día el marxismo tradicional, al ver que ya en las sociedades modernas no encaja tanto el relato de la lucha de clases, ha mutado en marxismo cultural, con la lucha hombre-mujer etc.

Pero ahí se comete el gran error de olvidar la lucha contra el marxismo. Hay que retar a los “marxistas culturales” y preguntarles “¿Renegáis vosotros del marxismo o no?” Porque si no lo hacéis seguís siendo cómplices de algo mucho peor que la lucha entre hombre y mujer, como ha sido y es la tortura, la muerte, los campos de concentración, la opresión de todos los discrepantes. La gente buena estamos contra toda opresión y violencia, sea contra el hombre o contra la mujer, pero parece que a vosotros ese tema no os interesa. Os limitáis a pretender que os preocupan determinados problemas, pero olvidáis condenar los peores crímenes”

¿Qué alternativas ofrece hoy ante la barbarie del comunismo?

Ante la barbarie a la que ha llevado la ideología marxista, hay que responder ideológicamente. En el capitulo final de mi libro la presento de forma clara y sencilla: Primero, el ser humano no es mera materia a la que se puede pisar, aplastar o aniquilar. Segundo, la violencia es inaceptable y debe ser perseguida con toda la fuerza y las armas de la ley. Tercero, la historia no ha sido solo impulsada por motivos económicos sino también por ambición de poder, por fanatismo religioso, por nacionalismos excluyentes, por cuestiones raciales. Cuarto, la propiedad privada de los medios de producción no es la causa de los problemas; por el contrario, la propiedad, la iniciativa privada y el mercado son imprescindibles para la prosperidad económica. Pero eso sí, el gran reto del siglo XXI, aunque hoy parezca utópico, es el desarrollo y generalización de la Fraternidad. Y se puede lograr.