Luys Coleto presenta además sus nuevos y magníficos blog y podcast

¿De qué versa la conferencia del 14 de octubre?

Será una charla entre dos amigos, Álvaro Romero y yo. Pandemia o PLANdemia, el  título. Hablaremos de lo humano y de lo divino, imagino. Y en mi caso, como no podía ser de otra manera, llevando siempre, razonablemente, la contraria.

Además servirá, de paso, para presentar mis nuevos blog (luyscoleto.com) y podcast (No me creo casi nada, en Ivoox, junto a mi querida y admirada Laura Garay). Básicamente, en ambos, ofrecer contrainformación de la buena. De la muy buena, espero.

¿Dónde se presenta?

En Rincón Hispánico, Andrés Mellado 20, zona de Argüelles. Madrid castizo de toda la vida.

¿Y Álvaro Romero?

Pues alguien que, discrepando en tantísimas cosas con él, me ha permitido escribir en su digital desde que nos conocimos. Primero en Sierra Norte Digital, más tarde El Correo de Madrid. Ahora, El Correo de España. Y ayudarme en el proyecto del blog, claro.

Peculiares compañeros de viaje que te ofrece la vida. Hace 80 ó 90 años hubiéramos dedicado parte o todos nuestros esfuerzos y desvelos a pegarnos tiros en trincheras opuestas (eso sí, siempre en rojo y negro ambos), durante nuestra incivil Guerra Civil. Fíjate, Javier, lo que son y cómo cambian las cosas y el propio devenir del mundo.

También quiero ser muy agradecido con mi amigo César Bakken que me dio (y me sigue dando) fausto y acogedor cobijo en su blog (cesarbakken.net) en los peores momentos del frenopático plandémico. Y a Joaquín Abad del digital Mil21. A Armando Robles de Alerta Digital. Y a Pilar Salsamendi de Infohispania.  Y a tanta gente. Sobre todo, a mis padres y a Laura.

Pero ya te digo, con sus múltiples tiras y aflojas, la relación con Álvaro es de admiración mutua. Y eso deja bastante huella, la verdad.

¿Pandemia o PLANdemia?

Sobre todo, liberticidio planetario consumado. Si tenemos que definirlo falsa pandemia, además de PLANdemia. E interrogándonos cuál será su próxima farsa, el chicle de ésta ya está suficientemente estirado. Ahora a seguir cumpliendo las diabólicas agendas. Mediante astracanadas climáticas, digitales, energéticas, bélicas...Lo que sea para reducir brutalmente población mundial y transhumanizarnos.

Y, como siempre comento en los artículos, un solo camino: DESOBEDECER siempre órdenes injustas. Siempre. Y en todo momento. Ahora mismo, un ejemplo, lector, quítese el bozal, coño, nunca se tuvo poner algo que atenta con su salud y contra la lógica vírica más elemental.