Marcos López Herrador (Úbeda) es Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada (1973/1978), estudios que simultaneó con los de Graduado Social, es diplomado por el CUNEF (Madrid) en estudios financieros y empresariales, es Agente de la Propiedad Inmobiliaria, Administrador de Fincas y Agente y Corredor de Seguros además de Diplomado en Marketing Financiero por la Universidad de Alcalá de Henares. Ha desarrollado toda su actividad profesional en el mundo de la Banca en la que ha sido directivo durante treinta y cinco años, y profesor. Fue Vocal de la Asociación de Estudios Melillenses, 1981, y Vicepresidente de la Cámara de Comercio Industria y Navegación de Motril (Granada) en 1993. Ha escrito varios libros de poesía, con los títulos Compañeros de fatigas, Entre amigos, Ripios para mis amigos, Al cruzar tu estela, Poesía en el tiempo y otros versos, Poemas de Amor, Hijos del abismo, y El Amor y sus Aristas; un libro de aforismos con el título La vida frase a frase; un libro de relatos, curiosidades históricas y anécdotas con el título de “Lecturas breves (relatos e historias)”; y un manual con el título “El oficio de escribir”.Editorial Sekotia ha publicado “EL TEST MAS DIVERTIDO DE LA HISTORIA” (2015), sobre curiosidades históricas, "LA REBELIÓN DE LOS AMOS" (2017), "MARY BELL LA NIÑA ASESINA (2017), "IMPERIO ESPAÑOL SIN COMPLEJOS" (2020); La Editorial EAS ha publicado "CRÍMENES DE CINE", (2018), escrito junto a Francisco José Fernández-Cruz Sequera, y LAS ÉLITES Y EL ARTE DE LA IMPOSTURA (2019). Es autor de la novela histórica LA CAÍDA DE ROMA I (Roma eterna) y de la segunda parte con el título LA CAÍDA DE ROMA II (Jaque al Imperio). Y actualmente escribe la tercera parte LA CAIDA DE ROMA III (El final de los días), que saldrá el año que viene. En 2021 ha escrito HISTORIA DE LAS IDEAS CONTEMPORANEAS de Editorial Sekotia. Participa en recitales poéticos en Madrid.

¿Por qué un libro titulado Imperio español sin complejos?

Porque la etapa histórica que abarca la existencia del Imperio Español constituye una de las gestas más heroicas, más grandiosas y más increíbles, no solo de la historia de España, sino de la humanidad. Sin embargo y de modo que no ocurre con ninguna nación, parece que los españoles lejos de estar orgullosos de nuestra historia, debemos vivir avergonzados de ella y, de hecho, así ocurre, hasta el punto de que defenderla provoca que se impongan etiquetas y estigmas a quien lo hace, de modo que queda ideológicamente marcado, frente al pensamiento hegemónico que nos domina. Por eso este libro reivindica el poder dar una visión de nuestra historia sin complejos.

¿Cuáles son los principales complejos que tenemos al respecto?

Fundamentalmente todos aquellos que ha sabido poner en pie la llamada Leyenda Negra, que, a su vez, en un principio y, en el fondo, no pretendía ir tanto contra los españoles, como contra el catolicismo en primer término y contra el cristianismo y los valores cristianos a partir de la Ilustración. O, mejor dicho, iba contra los españoles por el hecho de ser católicos y haberse convertido en los defensores mundiales del catolicismo.

Los complejos nacen de creernos las inmensas y demostradas falsedades históricas de que somos un pueblo ignorante, atrasado, incapaz para el pensamiento científico, incapaz de elaborar principios al margen de la superstición; de que somos un pueblo atrasado, no capacitado para el avance tecnológico, un pueblo indolente, vago, codicioso, envidioso, nada de fiar, cruel, incapaz para la convivencia, sumiso, poco dado a buscar la excelencia, que no aprecia la cultura, cainita, racista y clasista, aldeano y vulgar.

El complejo nace de creernos así y, por tanto, de pensar que cualquier cosa, cuyo origen sea extranjero, es superior a lo nuestro.

¿Por qué usted afirma que nuestra historia comparada con la de cualquier otra nación, es única, irrepetible e inimitable; asombrosa, increíble e incomparable?

Porque lo es. Hoy tenemos un buen conocimiento de la Historia de los distintos países del mundo. No tenemos que inventarnos nada. Basta comparar lo que ya sabemos. Naturalmente que otras naciones han realizado gestas excepcionalmente brillantes y grandiosas. Claro que otros han hecho cosas que España no ha hecho ni hará, pero ninguno de ellos puede exhibir una cadena de sucesos históricos, un conjunto de proezas, acontecimientos, contribuciones a la humanidad y transformación del mundo, como aporta la Historia de España.

Ya en la noche de los tiempos, cuando la civilización nacía en Oriente y el Occidente era pura barbarie y atraso, en el extremo Occidente, más allá de las columnas de Hércules, se dio una civilización avanzada de la que nos da cuenta la misma Biblia, al hablar del comercio que mantenía Tartessos con sus grandes naves, con el propio rey Salomón. Hay quien sitúa en las marismas del Guadalquivir a la misma Atlántida.

Fuimos de los primeros pueblos conquistados por Roma. Doscientos años tardó en completar la conquista y después resultó que Hispania fue una de las provincias más romanizadas e integradas, hasta el punto de dar los mejores poetas, intelectuales y emperadores.

Los visigodos crearon el reino de Toledo, origen y referencia de un concepto primero de comunidad nacional. Fue un reino extraordinariamente culto y romanizado, tras cuya caída, a causa de la invasión islámica, aporta sabios y eruditos que huyen de una península conquistada, a la corte franca, contribuyendo así al esplendor de lo que luego será la corte de Carlomagno. En este sentido, no es poco lo que después aporta el Sacro Imperio Romano Germánico a la Historia de Europa.

La Historia de España es la historia de los españoles y, por tanto, la Historia de Al-Ándalus es la historia de los españoles sometidos o convertidos al Islam, pero es también nuestra historia y, una vez más, se alcanzan cimas de civilización no logradas en la época por ningún pueblo.

El Islam se encuentra en expansión y es en el 732, en Poitiers donde Carlos Martel detiene la invasión de Europa, pero, si no hay otro intento de conquistarla, es porque un pequeño núcleo cristiano ha quedado por someter en el norte de la península y se constituye en un reino, que no puede quedarse a retaguardia de las tropas musulmanas que pudieran intentar un nuevo asalto, dando tiempo a que un nuevo poder, el de Carlomagno cree la Marca Hispánica, que blinda definitivamente al resto de Europa de las ambiciones islámicas.

Pues bien, un reino cristiano que se ha perdido por completo, a partir de un insignificante número de individuos, es capaz de revertir la situación y tras ocho siglos de lucha esforzada, sacrificada y determinada, es capaz de reconquistar lo perdido, constituyendo un caso único en la historia de la humanidad.

Ya con esto sería suficiente, pero la Historia de España es tan inigualable, que todos estos hechos parecen solo constituir el prólogo de la mayor epopeya de la historia humana, que es el descubrimiento y conquista de América.

Otros pueblos han tenido sus hazañas, pero siempre quedan lejos de las españolas....

Repito que hay episodios grandiosos protagonizados por otros pueblos. Lo que hace inimitable y asombrosa la Historia de España es el gran número de sus gloriosas hazañas y, sobre todo, el conjunto de todas ellas y el hecho de que muchos de los acontecimientos son únicos e irrepetibles, porque, por ejemplo, la aportación del continente americano al mundo es un suceso único que solo podía ocurrir una vez. Los avances en el campo de la navegación habrían hecho que antes o después se descubriera América, pero debe tenerse en cuenta, para dar el verdadero valor que la hazaña tiene, que España no descubre América por casualidad. Es un proyecto consciente, nacido de la férrea voluntad de llevarlo a cabo, que tuvo que superar no pocos inconvenientes, que en su momento parecieron insuperables, que necesitó el apoyo de los reyes y un esfuerzo financiero verdaderamente notable. A América se llega porque el proyecto se realiza contra todo y contra todos, con un empeño y una fe inquebrantables, ciertamente por parte de Colón, que supo transmitir a la reina Isabel, y que es lo que da valor a la gesta.

El descubrimiento y la evangelización de América han contribuido a ello y se encuentran entre las gestas más extraordinarias de la historia humana.

El mundo no se conocía a sí mismo. Desde los más remotos orígenes, los hombres desconocían cómo era realmente el planeta en el que vivían. El descubrimiento de América aporta la imagen de lo que realmente es la Tierra y su circunnavegación, pocos años después, da prueba de que se trata realmente de una esfera. Aporta además todo un continente con sus gentes, riquezas y posibilidades. Pero España lleva al Nuevo Mundo cosas que ninguna otra nación proporcionará a sus respectivos imperios, cuando los tengan.

No me refiero a hombres, avances materiales, lengua, cultura y religión, todo ello tan estudiado y tan sabido. Aporta algo que ningún historiador que yo conozca ha mencionado.

Es imprescindible que hagamos el esfuerzo de situarnos en la mentalidad y en los valores de la época para poder apreciar la dimensión de lo que digo. A comienzos del siglo XVI, la vida terrenal es un simple prólogo de la vida eterna. Es un todo continuo que se percibe como absolutamente real y tan cierto que se interioriza y que se vive como una verdad cotidiana e incuestionable. El objetivo de la vida es salvar el alma para la vida eterna, cosa que solo a través del cristianismo se puede lograr.

Pues bien, lo que España lleva a las gentes que pueblan las tierras descubiertas, no son solo todas las cosas antes mencionadas, porque, no solo les da la oportunidad de pertenecer al reino de Castilla y su cultura, sino que les da la oportunidad de pertenecer al reino de Dios, de formar parte de él, de salvar sus almas, siendo cristianos, para toda la eternidad. Es la eternidad a esas gentes lo que España aporta. Nada podía darse que tuviese mayor valor en aquella época. Repito que entonces esto era tan real como la aportación del caballo, el arado, la lengua o la cultura. Esto no lo ha hecho ninguna otra nación, porque no cabe en una mentalidad protestante. Solo desde el catolicismo podía hacerse y de ahí el empeño evangelizador y su éxito.

¿Cuál es el hilo conductor del libro para contar todos estos hechos con rigor?

El hilo conductor de este libro es la verdad. La verdad de los grandes hechos de nuestra Historia, especialmente los referidos al descubrimiento, conquista, evangelización y pérdida de América, contados con la intención de desmontar las tremendas falsedades de la Leyenda Negra.

Ese hilo conductor tiene también que ver con la voluntad de contarlo como lo haría cualquier otro narrador extranjero que hablase de la historia de su país. Parece que, si hablamos bien de los grandes hechos que caracterizan nuestra Historia, los españoles debemos hacerlo tratando de compensar lo bueno, hablando también de lo mal que lo hicimos en otras ocasiones. Parece que, si hablamos bien de lo nuestro, tenemos que hacerlo como pidiendo perdón, adoptando una actitud sumisa para hacernos perdonar lo grandes que fuimos.

Los hechos que narro son verdad y, por el hecho de ser grandiosos, no tengo por qué compensarlos hablando de los errores o los hechos reprobables. Bastante se ha hablado y escrito ya de ellos por los enemigos de España.

¿Qué parte de usted, de su amor a España, ha puesto en este libro?

Al escribir este libro me he entregado sin reservas, desde el amor que siento por España, por su Historia y por todos los protagonistas de esta, a los que debemos cuanto somos y podamos ser.

¿Qué es lo que aporta este trabajo y por qué merece la pena comprar el libro?

Aporta pasión por defender la verdad incuestionable de nuestra gran Historia. Conteniendo un texto nada extenso, redactado de forma que se facilita una lectura agradable y amena para ser accesible a cualquier tipo de lector, es un libro completísimo, en el que se aportan ideas originales, planteamientos nuevos y enfoques de hechos bien conocidos, pero de los que se ofrecen perspectivas que asombrarán a quienes lo lean. Pero, sobre todo, es un libro sin complejos, que si consigue transmitir una sola gota de pasión con la que está escrito, va a abrir un mundo nuevo a quien no esté iniciado en el tema que trata.