harem

Pero, no tuvo que idear ninguna forma de alejamiento, porque la misma vida se la puso en bandeja, ya que aquella misma tarde se presentó en Madrid el hermano mayor de María Antonia muy preocupado para ponerle al corriente de la situación de su madre. Según él Agustina había caído enferma y ya no estaba para vivir sola en la Casa grande. Al parecer estaba perdiendo la memoria y estaba tan deprimida que había días que ni se levantaba de la cama ni comía.

 

  • Juan, mi madre está muy mal, no ha levantado cabeza desde que murió tu madre, se ha hundido y apenas si habla.
  • Pobre mujer ¿y por qué está sola? ¿no están tus hermanos con ella?
  • Mira, Juan, mis hermanos ya tienen sus casas y su vida montada de otra manera, y además, que es lo mismo que pienso yo, mi madre necesita a su lado una mujer, porque la pobre ya no se vale por ella misma ni para lo más intimo de una persona.
  • ¿Y?
  • Pues, verás Juan, hemos pensado que la que debe estar al lado de mi madre es Guadalupe. Ella es joven y todavía está soltera...
  • Sí, pero tu hermana, creí que ya lo sabías, está embarazada.
  • ¿Y eso? No, no lo sabía. ¿Cómo ha sido eso, quién es el padre?
  • Te explico Felipe, hace unos meses tuve que hacer un viaje a Francia y Alemania y pensando que sería bueno para ella que viajara me la llevé conmi En Leverkusen, una ciudad alemana donde están los laboratorios “Bayer”, nos hospedamos en un hotel, pero enseguida ella se hizo muy amiga de la hija del Director de los Laboratorios, un español, con el que yo me tuve que ver a diario. Mientras yo estaba en los Laboratorios tu hermana se iba con la amiga, incluso hasta Colonia, la capital del Estado que estaba muy cerca... y allí, al parecer, según ella, tuvo relaciones con un joven alemán. Todo hace suponer que aquel sujeto es el padre de la criatura, aunque “Lupe” se ha negado en redondo a reconocerlo.
  • Pues, con más razón, si esta chica se ha vuelto loca que lo pague, ahora su obligación es estar con su madre. Así que por las buenas o por las malas hoy mismo me la llevo a La Adrada.
  • Y si ella se opone.
  • Me la llevo encerrada en una jaula.

 

Y así casi hubo que hacerlo, porque cuando el hermano y Don Juan le  hablaron del tema se puso furiosa y se negó.

 

Pero, al final, y gracias a las buenas palabras de mi mujer, María Antonia, cedió y aceptó marcharse a La Adrada. Sólo puso una condición, que ella no se iba sin dinero.

 

  • Eso no es problema –dijo Juan ante todos-, lo mismo que le puse una pensión a tu madre para que no le faltase nada mientras viva a ti te pongo un sueldo. Tendrás para vivir incluso mejor que has vivido aquí. ¡Ah, y una última cosa, Felipe no quiero que a tu madre le falte nada, absolutamente nada, si con “Lupe” no es suficiente búscate otra que les ayude, lo que sea!

 

Y “Lupe” acabó yéndose con su hermano a La Adrada.

 

 

                                                            ***

  • Ven, Juan, quiero que veas una cosa –dijo “Mafe” nada más llegar la tarde siguiente al Laboratorio.
  • No me intrigues ¿qué?
  • Tú calla y ven –y mientras decía esto sacó de una caja pequeña que llevaba en el bolso,  una lámina de cristal que situó en el microscopio-, mira eso y dime qué
  • Veo –y Don Juan apretó sus ojos en el aparato-, veo... ¿qué es esto?, porque lo que yo veo es una maraña entrecruzada de fibras nerviosas y capilares sanguíneos.
  • ¡Exacto! ¡Ahí tienes mi “Barrera hematoencefálica”! Verás, Juan, sabes que venía buscando insistentemente mi “Barrera”, pero no la encontraba. Ayer, como tuviste la tarde ocupada con tu familia, me fui al laboratorio de la Facultad y hablando con el profesor Hernando llegamos a la conclusión de que la “Barrera” tenía que estar a la entrada del cerebro, como están las aduanas en las fronteras, y entonces me fui directa al tronco encefálico , que como sabes es por donde entran y salen todos los mensajes  de fuera hacia dentro y de dentro hacia fuera... y allí en el “Bulbo raquídeo”, cercano al hipotálamo y antes de la protuberancia  o “Puente de Varolio” está situada la “Barrera hematoencefálica”.
  • Parece una malla, una red parecida a la del centro de una pista de tenis.
  • Sí señor, es como una red. Una red que forman las fibras nerviosas y las capilares sanguíneas, entrecruzadas en vertical y transversal.
  • ¿Y esos puntos negros que se ven?
  • No, no son puntos negros. Esos son los agujeros por los que entran las micro moléculas y evitan que entren las macromoléculas. Así de sencillo, así de guapa.
  • Bueno, bueno, esto es un paso importante, “Mafe”. Porque si ya sabemos como engordar las micro moléculas de la nicotina y ya sabemos cómo es y dónde está situada tu “Barrera” estamos llegando al final.
  • No, Juan, en absoluto, porque ahora se me ha planteado, se nos ha planteado, otro problema. Sabemos los efectos nocivos de la nicotina, pero no sabemos los efectos favorables, y me pregunto ¿cómo afectará al cerebro la ausencia de nicotina?, porque, según insinuó el mismísimo profesor Alzheimer la nicotina es en gran parte la que sostiene la memoria, y sería un desastre que por evitar los efectos malos de la nicotina produjésemos perdida de memoria.
  • Sí, tienes razón, lo cual nos dice que antes de perfeccionar el “Shiremufriol” tendremos que investigar los efectos favorables de la nicotina.
  • O sea, una gran tarea. Pero bueno, caminante no hay camino se hace camino al andar –y “Mafe” no pudo evitar abrazar por la espalda a su hombre y besarle cariñosamente en la cabeza.

 

 

Y después dejaron el Laboratorio y se fueron a dar un paseo por la Gran Vía, y allí sentados en una cafetería junto a la plaza del Callao don Juan le contó a “Mafe” todo lo  que había pasado con “Lupe” y como ésta había tenido que marcharse a La Adrada.

 

  • “Mafe”, te repito una vez más lo del refrán, “no hay mal que por bien no venga”. Ahora podremos vivir con más libertad nuestro amor.

 

 

Los alemanes llegaron, con la seriedad que les caracteriza, el martes 8 de julio. Don Pablo, “die spaniche”, se presentó en la farmacia de San Bernardo a las siete de la tarde, había hecho el viaje en su propio coche, un Mercedes Benz, y en dos etapas: Leverkusen-Barcelona y Barcelona-Madrid. Por ello, el hombre venía cansado y, tras saludar a Don Juan y a María Fernanda, que le fue presentada en ese momento, le pidió al farmacéutico que le indicara el hotel reservado porque antes de cenar quería deshacer la maleta, ducharse y arreglarse para la cena. Así que dejaron lo que estaban haciendo en el Laboratorio y Don Juan acompañó a Don Pablo hasta el hotel y María Fernanda se dirigió hasta su casa para vestirse “más decente”, según ella. A las diez en punto ya estaban sentados en una mesa del restaurante “Korinto”, en la calle Preciados, que por entonces era la marisquería más famosa de Madrid, y así entre los afamados chanquetes malagueños, las coquinas, las gambas de Huelva y el changurro transcurrió esta conversación.

 

  • Bueno, muchacho, pues aquí estamos.
  • ¿Qué tal el viaje?
  • Muy cansado, tanto coche y tanta carretera me aburre. Los demás, y ahora explicaré quiénes han venido en representación de la “Bayer” han preferido el tren y ya estarán en Madrid. Hemos quedado en vernos mañana.
  • ¿Y qué tal la familia?
  • Muy bien, la “niña” quería venirse conmigo, pero no se lo permití porque yo tengo que quedarme... Y naturalmente para buscar una vivienda decente, pero eso será cuando estudiemos tú y yo la posible ubicación de la planta española. ¿Y usted, doctora, cómo está? Bueno, preguntarle eso a una mujer tan guapa es una tontería.
  • ¡Cuidadito, Don Pablo, que es española y ya sabe que las españolas llevan la navaja en las ligas, ja, ja, ja –y Don Juan provocó la sonrisa y la risa de los dos.
  • Yo estoy bien, y de verdad que tenía ganas de conocerle, por lo mucho que Juan me ha hablado de usted.
  • ¿Hablar este caballero bien de mí? Pero, si este Don Juan sólo sabe hablar de usted. No sabe usted, querida María Fernanda, lo mucho y bien que hablaba de usted en Alemania.
  • Bueno, Don Pablo, ya sabe que Juan y yo somos buenos amigos.
  • ¿Y quiénes han venido de la “Bayer”?
  • Pues, han venido seis personas. Al frente del equipo viene el Director General de Relaciones Externas, el Doctor Ghunther que ya conoces. También vienen el director General de Expansión Internacional y el Jefe de los Servicios Jurídicos, el Director del Departamento de Investigación, más otros dos abogados expertos en Legislación española. Según tengo entendido desde mañana mismo tienen concertadas cientos de entrevistas porque quieren resolver los trámites oficiales para la instalación y construcción de la Planta de Fabricación de la “Aspirina” en el menor tiempo posible, dado además que el Embajador, K. Stoner, lleva ya más de un mes gestionando con las Autoridades españolas el proyecto.
  • No lo sé, no creo que sea todo tan rápido. España se está recuperando de la guerra, pero todo va muy lento y más ahora que la ONU le ha declarado la guerra al Régimen de Franco y la mayoría de los países están cerrando sus embajadas en Madrid.
  • Juan, tú no te preocupes por eso. La Alemania de hoy, es la “niña mimada” de los Aliados de la guerra y principalmente Estados Unidos apoyará todo lo que interese a los alemanes. Todos quieren que Alemania prospere y se levante de sus ruinas. Lo que a ti y a mí nos interesa, porque eso es mi principal misión por ahora, es localizar los terrenos donde podamos ubicar “La Planta”.
  • Está bien Pablo, de eso precisamente te quería yo hablar. Verás, hace más de un mes murió mi madre y heredé, como hijo único, todos los bienes de la familia y entre ellos, hay dos grandes fincas que ya pongo a tu disposición.
  • ¿Dónde están situadas las fincas?
  • Una está en la provincia de Ávila, en el Valle de Tiétar, a unos 80 km de Madrid, la otra, está en el Valle del Tajo, concretamente entre este río y el Jarama. La finca ocupa toda la zona que va desde la unión de los dos ríos, algo más debajo de Aranjuez, hasta la carretera Madrid-Valencia.
  • ¿Está cerca de la carretera de Andalucía?
  • Sí, creo que llega hasta los términos de los pueblos de Titulcia y Ciempozuelos.
  • Hombre, esa zona me la conozco muy bien, te recuerdo que yo nací y me crié en Seseña, que está justo en frente, aunque al otro lado de la carretera de Andalucía.
  • Pues, si quieres por ahí podemos empezar mañana mismo. Esa finca se llama “Doña Leonor”, en recuerdo de mi madre, y fue el regalo de bodas que le hizo mi abuelo cuando se casó con mi padre.
  • Vale, mi querido amigo, pero no mañana, porque los alemanes quieren hablar contigo y con la Doctora antes de iniciar su ronda de entrevistas. Están muy interesados en saber cómo van vuestros experimentos, sobre el “Shiremufriol”.
  • ¡Oh, de eso queríamos hablarte! Creo que la Doctora y yo hemos dado pasos importantes, pero a ti te lo digo a ellos tal vez no. Nos queda mucho camino por recorrer.
  • También de eso quería yo hablarte. Alertarte, alertaros a los dos, que los de la “Bayer”, están algo nerviosos, pues han sabido que hay un equipo de médicos canadienses que están trabajando en algo parecido a lo vuestro y algo que los pone todavía más nerviosos, que al parecer ya están detrás de los médicos, la “Pfizer”, la gran competidora estadounidense en la producción y venta de productos farmacéuticos.
  • ¡Joder!, y eso nos pone también nerviosos a nosotros, ¿verdad María Fernanda?
  • Bueno, ni sí ni no. Nosotros sabemos ya que vamos por buen camino y no debe importarnos lo que hagan otros, esto no debe ser una carrera de motos -dijo María Fernanda muy tranquila.
  • Pues sí lo es Doctora Linares, al menos para “Bayer”. Usted debe saber bien que quien pega primero pega más después y que estas grandes empresas se juegan mucho con tener o no tener la patente de un gran descubrimiento. Ya sabe la guerra que hubo, incluso entre los Estados, cuando lo de la Penicilina, guerra que sigue todavía, porque Estados Unidos se resiste a aceptar que la Penicilina sea inglesa.
  • Verás, Pablo, el hecho es que la Doctora y yo ya hemos localizado lo más importante, que el cerebro tiene una “Barrera Hematoencefálica” a la entrada, por una parte, y por otra sabemos ya que la nicotina atraviesa esa “barrera” dado que entra como micro moléculas. Por tanto, nuestro primer objetivo fue encontrar la forma de transformar esa micro en macro
  • molécula... Y eso es lo que también hemos conseguido, pues tras muchos experimentos hemos comprobado que el “Shiremufriol” no sólo hace “engordar” a la nicotina sino que hasta puede hacerla desaparecer.
  • Sin embargo -intervino María Fernanda- hay dos cosas a las que todavía no le hemos encontrado respuesta. Lo que pasaría en el cerebro si no le llega la nicotina, dado que su componente principal, la “Acelticolina” produce un efecto estimulante sobre la vigilancia, alerta y rendimiento cognitivo, y especialmente sobre la memoria...
  • ¿La memoria? ¿el Alzheimer?
  • Efectivamente Don Pablo, esa y otras enfermedades, como las depresiones y el estrés.
  • ¡Joder, joder! –dijo sin poderlo evitar “die spaniche”
  • Pero, hay también otra cosa que todavía no hemos resuelto...
  • Sí –intervino Don Juan ansioso– porque todavía no sabemos cómo eliminar la nicotina del cuerpo una vez que le hemos cerrado la puerta del cerebro. Sólo sabemos que la nicotina es soluble en el agua y estamos experimentando a ver si a través del riñón podía expulsarse por la orina.
  • Bien, ya veo que están ustedes en plena faena, y que en verdad, no se pueden lanzar todavía las campanas al vuelo... Aunque mucho me temo que los de la “Bayer” os quieren presionar para lanzar ya públicamente el descubrimiento del “Shiremufriol”, y por supuesto querrán concretar más lo que tú aceptaste en Leverkusen sobre la patente… y ahora, si me lo permitís, voy a tomarme una copa de “Anís la Castellana”, mi aguardiente preferido mientras viví en España.

           

            Y tras un rato más de charla de temas personales abandonaron “Korinto” y por la calle Preciados y la plaza de Santo Domingo  se fueron  uno al hotel y ellos, María Fernanda y Don Juan, al domicilio de ella.

 

            Ya en la puerta se produjo algo curioso  y que marcaría las relaciones de ambos, porque cuando él quiso subir con ella a su casa ella se opuso y después de abrazarlo y besarlo le dijo:

 

  • No, Juan, sabes que te quiero y que yo deseo lo que tú deseas tanto o más que tú, pero yo no quiero seguir la pauta que seguiste con “Lupe”. Yo no quiero ser tu mujer de la primera parte de la noche y luego que te vayas la segunda parte con otra, aunque sea tu mujer legal. Yo soy mujer de días completos –y sin poderlo evitar se echó a reír y le besó todavía con más pasión.

 

            Pero, al llegar a su casa encontró a María Antonia, su mujer, esperándole con cara seria.

 

  • Juan, quiero hablar contigo –le dijo nada más sentarse y servirse un poco de cuba-libre-. Sabes que nunca me he quejado de nada desde que te casaste conmigo, bueno o te casaron, porque la verdad es que cuando volviste de la muerte, ya estabas casado sin tu haber dicho que sí ni que no... También es verdad que siempre te has portado bien conmigo y que nunca me ha faltado nada, ni a mí ni a mis hijos, pero con eso no basta. Hoy se presentó Leonor con una ceja partida, le han tenido que dar 9 puntos, y tú no estabas aquí, nunca estás, siempre estás con tus farmacias y tus laboratorios… Tú crees, por lo que se ve, que todo se resuelve con dinero y regalos, y en eso te equivocas, los niños necesitan, y no te hablo de mí porque yo no cuento, cariño, compañía, atenciones, respuestas a sus preguntas inocentes... No, ellos siempre están solos.
  • Estás tú –cortó incómodo Don Juan.
  • No, Juan, porque el padre eres tú, y ese puesto no lo puede ocupar la madre, ¿has ido alguna vez a llevarlos al colegio?, pues los demás padres sí. ¿Sabes que tu hijo lo está pasando fatal con los dientes? No, Juan, ni yo ni mis hijos existimos para ti.
  • Eso, no es verdad, yo estoy siempre pendiente de que no os falte de nada. A Leonor la llevé al Instituto Inglés, el mejor colegio de Madrid, se le arregló la boca con un puente, le puse una profesora de inglés en casa...
  • Sí, sí, no sigas... y a mí me has puesto lavadora y lavavajillas, y dos señoras para que me ayuden en las tareas de la casa... y cien cosas más... pero, no me estoy refiriendo a nada de eso.
  • Entonces, ¿qué quieres?
  • Quiero que atiendas más a tu familia.
  • Vale, la atenderé más.
  • Y otra cosa. Creo que no te has portado bien con “Lupe”.
  • ¿Cómo? ¿qué dices?
  • Lo que digo. Es cierto que mis hermanos y yo estuvimos de acuerdo en que dado el estado de mi madre debía irse al pueblo, pero tú no apoyaste eso por mi madre ni por nosotros. Tú aceptaste que se fuera porque a ti te convenía.
  • Por favor, pero ¿qué dices?
  • Sí, Juan, yo puedo ser una ignorante, una inculta, como decís vosotros, una mujer de pueblo, pero tengo oídos y no soy tonta.
  • ¿Por qué dices eso?
  • Juan, más de una noche he escuchado las peleas de “Lupe” contigo por causa de esa nueva mujer que ha surgido en tu vida y sé lo que me digo. “Lupe” se había dado cuenta que esa mujer la estaba suplantando y protestaba, yo, en su caso, hubiera reaccionado igual. Por eso te vino bien lo de mi madre...
  • ¡Estás loca! ¡Estás viendo visiones! -casi gritó Don Juan, que ya estaba al borde de la histeria.
  • No, no estoy loca, ya sabes que la verdad duele, tú querías quitártela de encima y eso has hecho.
  • ¡No aguanto más! ¡Estáis todos locos!
  • ¡Sí, pero no tontos! Ah, y una última cosa: eso del alemán sé que es un cuento, un cuento que seguro te has inventado tú, para no reconocer que el padre de lo que lleva dentro “Lupe” eres tú.

           

            Y entonces Don Juan estrella el vaso del cuba-libre contra el suelo y salió sin decir palabra  dando un enorme portazo.

           

 

  Pero a pesar del disgusto que le dio María Antonia la noche anterior a las 10 se sentó en la cafetería “Manila” con Don Pablo, “die spaniche”. Debía tener mal aspecto físico, porque eso fue lo primero que le dijo el amigo.

 

  • Juan, ¿qué te pasa? Tienes mala cara.
  • Pues, que esta noche he dormido mal.
  • ¿Y eso?, si puedo preguntar.
  • Sí, claro... Don Pablo, anoche me dejaste preocupado.
  • ¿Por?
  • Por las posibles presiones que voy a tener hoy con los alemanes.
  • ¿Qué te preocupa?
  • Mira, Pablo, yo, y la Doctora, por supuesto, estamos muy contentos con lo que hemos avanzado con el “Shiremufriol”, pero de ahí a hacerlo público ya va un abismo. No podemos lanzar las campanas al vuelo, porque todavía quedan muchas interrogantes por resolver... y sería un crimen lanzar al mercado un fármaco sin todas las garantías.
  • Pero, Juan, es que no se trata de lanzar ya el “Shiremufriol”, lo que ellos quieren es hablar ya del descubrimiento para que nadie se adelante.
  • Pues eso es lo que a nosotros no nos importa, que otros lanzan un medicamento sin estar realizadas todas las comprobaciones que lo hagan ¿No lo entiendes, Pablo? ¿cómo se puede lanzar al mercado un fármaco para remediar un mal sin saber que ese fármaco puede inducir a males mayores?
  • Sí que lo entiendo, pero eso hoy es lo habitual, lo hacen todos los laboratorios grandes.
  • Pues eso es un crimen.
  • ¡Ay, muchacho! –dijo “die spaniche” como si tuviera 80 años- por lo que se ve tú no sabes lo que es el Capitalismo, Juan, desengáñate, el negocio es el negocio.
  • Lo será para ellos, para nosotros, no. Un científico no se vende ni se compra.
  • Por favor, amigo mío, en esta vida todo se compra o todo se vende, también la Ciencia.
  • Será alguna Ciencia, serán algunos científicos.
  • Puede ser. Pero, a veces, el científico tiene que venderse para obtener los medios necesarios para llegar al final de sus experimentos... Es el caso, y te pongo un solo ejemplo, del alemán W. von Braun, el padre de los cohetes de larga distancia. Sabes que al terminar la Guerra aceptó la oferta de Estados Unidos para seguir trabajando y mejorando la “V-2” que tan buen resultado le había dado Hitler cuando los bombardeos de Londres. Y allí sigue, con todos los medios para seguir sus investigaciones.
  • Eso es verdad, pero yo te podría poner el ejemplo de Albert Einstein, porque has de saber que el famoso alemán renegó del descubrimiento de la Teoría de la Relatividad que llevó a la bomba atómica, tras las matanzas de Hiroshima y Nagasaki. Entonces le escribió a un amigo japonés “Si llego a saber que los políticos iban a utilizar mis estudios y mis descubrimientos en la destrucción masiva de tantos seres inocentes, seguro que me habría llevado mis teorías a la tumba”. Lo que quiere decir amigo Pablo, que si importante es descubrir “algo” que favorezca a la humanidad, más lo es evitar los males que puedan acarrear los descubrimientos científicos.
  • Bueno, Don Juan, me tengo que marchar. Los alemanes me esperan en el “Palace” y a ustedes, se lo recuerdo, a las doce en punto, pues creo que a la una están citados con el Ministro de Industria y Comercio. Así que hasta luego... y ya nos pondremos de acuerdo para ver si esta misma tarde podemos ir a su finca de Aranjuez. Saluda a María Fernanda de mi parte. Por cierto, estoy muy contento con el hotel, son una gente muy amable.

 

Y Don Pablo, “die spaniche”, se levantó, le pasó una mano por el hombro y salió de la cafetería.

 

  Desde allí mismo llamó a María Fernanda y quedaron en verse en el Laboratorio para preparar juntos la entrevista con los alemanes.

 

  • “Mafe”, ya sé lo que quieren de nosotros los alemanes –le dijo Don Juan en cuanto la Doctora entró en el Laboratorio-. Siéntate, creo que los tiros van por el “Shiremufriol”, al parecer pretenden hacer público ya nuestro descubrimiento.
  • ¡Eso es imposible! Tú sabes muy bien lo que nos queda por investigar... y sería una locura adelantar acontecimientos. Porque sería un fracaso total que el “shiremufriol” saliese a la venta sin saber antes los efectos negativos que pueda tener la ausencia de nicotina en el cerebro.
  • Ya lo sé, y estoy totalmente de acuerdo contigo, pero creo que podemos “entretener” sus ansías de publicidad reclamándoles su ayuda en varios aspectos de los que tenemos en estudio.
  • ¿Por ejemplo?
  • Mira, yo he pensado pedirles que nos proporcionen gran cantidad de nicotina sintética, las cobayas aquellas del Perú de las que me hablaste y musgo de “Pinus silvestris” de los bosques de la Selva Negra. Eso les entretendrá un tiempo, el que nosotros necesitamos para seguir con lo nuestro.
  • Estoy de acuerdo, pero yo les pediría entonces también, varias cosas: un estudio estadístico comparativo entre cien fumadores y otros cien no fumadores, para saber qué influencia tiene la nicotina en el cerebro y cómo puede influir en algunas enfermedades como el Alzheimer... y les pediría también que nos hicieran un estudio de inteligencia de diversos animales e incluso aves para saber la influencia de la nicotina sobre la memoria.
  • Me parece correcto, y si se nos ocurre algo más lo añadiremos. Todo ello nos hará ganar tiempo.
  • ¡Ah y otra cosa! Tenemos que poner como condición “sine qua non” , que no aceptaremos nada de publicidad antes de que presentemos nuestras Tesis Doctorales y seamos Doctores, porque, ya ves que ellos nos llaman Doctores y en España no se es Doctor hasta que no se presenta y se aprueba la Tesis Doctoral.
  • Bueno, “Mafe”, yo creo, sin embargo, que algo les tendremos que conceder, yo creo que algo sí se podría hacer público.
  • ¿Como qué?
  • Mujer, yo creo que si decimos algo parecido a esto que he pensado podríamos aceptar. “Dos Licenciados españoles han descubierto la píldora anti-tabaco y ya trabajan en los efectos colaterales que podría tener su fármaco en el cerebro y otros órganos del cuerpo humano. Los Licenciados Doña María Fernanda Linares y de Maura y Don Juan Sarramayor y García de Cortázar han denominado a su píldora “Shiremufriol” , pero –según ellos- queda todavía mucho camino por recorrer para que los fumadores y los no fumadores puedan utilizar el fármaco que podría acabar con el tabaquismo en el mundo”.
  • Sí, no está mal. Tal vez eso lo podemos aceptar... si ellos lo aceptan, claro está. Escríbelo y se lo llevamos por escrito. La verdad es que no me fío mucho de unos empresarios que sólo buscan el beneficio propio.
  • Oye, doctora Linares, ¿le puedo decir una última cosa? ¿le puedo decir que está usted guapísima?
  • Anda, no seas bobo, y vámonos ya, si quieres que lleguemos a tiempo.