"Venid a oír de rosas y azucenas/ la alborotada esbelta risa/ venid a ver las rosas sin cadenas/ las azucenas en camisa./ Venid las amazonas el instinto/ los caballeros sin espuelas/ aquí al jardín injerto en laberinto/ de girasoles y bielas./ (...)./ Rozan mis manos dádivas agudas/ lunas calientes y dichosas/ sabed que desde hoy andan desnudas/ las azucenas y las rosas.". fragmento del poema: Azucenas en camisa.
 
El autor es un escritor que conocía en profundidad la palabra y todos sus rincones, transgresor, en el lenguaje a veces era contenido y otras desbordado, de curiosidad persistente, le gustaba investigar las formas textuales, navegaba por igual en la vanguardia que en lo clásico, hablo de Gerardo Diego, del que el día 8 de julio se han cumplido 34 años de su fallecimiento.
 
Fue poeta, articulista de prensa diaria, profesor, crítico literario, pintor, pianista, musicólogo...
Catedrático de literatura en institutos de: Madrid, Soria, Santander, Gijón...
Su prestigiosa antología: Poesía española se publicó en 1932.
En la Real Academia Española ingresó en 1947.
Alguno de los galardones que ha recibido:
* Premio Nacional de Literatura, (en 1925, por "Versos humanos".
* Premio Nacional de Literatura, (1956, por "Paisaje con figuras".
* Premio Cervantes (en 1979).
* Premio Ciudad de Barcelona (en 1952, por "Amor solo" .
 
Pertenece al grupo poético más fecundo de la literatura española, La Generación del 27.
Es uno de los poetas más relevantes del siglo XX. Hombre de elevada espiritualidad, trabajador incombustible.
Él entendía la poesía en particular y la cultura en general como la conjunción de la libertad y la pureza. La suya iba precedida de música. Una de las constantes importantes de su obra es el paso del tiempo.
Gerardo estaba comprometido intelectualmente con sus contemporáneos y con su contemporaneidad.
 
Aunque su prosa es importante, siempre destacó más por su poesía. Le sublevaba el mal uso del idioma.
A través de su escritura se percibe la talla humana del escritor, perspicaz, lúcido, coherente, innovador, sin complejos.
Él hacía dos lecturas de los textos, la interior y la exterior. Interrelacionaba la poesía y la prosa, eliminando los resistentes límites genéricos.
 
"Un día y otro día y otro día./ No verte./ Poderte ver, saber que andas tan cerca,/ que es probable el milagro de la suerte./ No verte./ Y el corazón y el cálculo y la brújula,/ fracasando los tres. No hay quien te acierte./ No verte./ Desesperadamente amar, amarte/ y volver a nacer para quererte./ No verte./ Sí, nacer cada día. Todo es nuevo./ Nueva eres tú, mi vida, tú, mi muerte./ No verte./ Andar a tientas (y era mediodía)/ con temor infinito de romperte./ No verte./ Oír tu voz, oler tu aroma, sueños,/ ay, espejismos que el desierto invierte./ No verte./ Pensar que tú me huyes, me deseas,/ querrías encontrarte en mí, perderte./ No verte./ Dos barcos en la mar, ciegas las velas./ ¿Se besaran mañana sus estelas? (Poema titulado: No verte. Autor: Gerardo Diego).
 
Escribió de casi todos los temas: religioso, taurino, cultural, amor, música, etc.
Se autoproclamó: "un ciudadano libre de la república de las letras".
Atesoraba un profundo conocimiento del verso y de sus recursos técnicos. Poemas repletos de densidad expresiva, emoción y gran belleza. Impoluto era el dominio que poseía sobre la metáfora. Dominaba con precisión la estructura formal del soneto.
 
Lector sagaz, exquisita era su sensibilidad literaria. Como crítico literario primaban su exigencia, rigurosidad y generosidad.             
     
Uno de sus sonetos más conocidos es: El ciprés de Silos. Con él el poeta simboliza la firmeza de la fe, y el anhelo de eternidad que esta provoca en el hombre. El autor reconoce en el árbol un emblema  de la pasión religiosa. Con este poema, el santanderino nos muestra sus propias ansias espirituales. Y nos presenta las esperanzas y debilidades que alberga en su alma.
En lo más profundo de su ser era un anacoreta, que a través de la belleza de la palabra y el mundo buscaba la certidumbre de la existencia de Dios.
 
Otros de sus sonetos más destacados, de inigualable perfección técnica.
- Revelación.
- Insomnio.
- Giralda.
 
Alguno de sus libros son:
* Alondra de verdad.
* Mi Santander, mi cuna, mi palabra (1961).
* Vuelta del peregrino (1966).
* Amazona (1956).
* Canciones a Violante (1959).
* Versos divinos (1971).
* Preludio, aria y coda a Gabriel Fauré (1967).
* La suerte o la muerte (1963).
* El cordobés dilucidado (1966).
 
* Revista: Carmen. (Creada en Santander en 1927).
* Revista: Lola. (Suplemento Literario del diario murciano La Verdad (1923-1926), que mantenían su redactor José Ballester Nicolás y Juan Guerrero Ruiz, después pasaría a ser revista: Verso y Prosa (1927), dirigida por Jorge Guillén y Juan Guerrero Ruiz.
 
"La mejor definición de la poesía es la palabra incorruptible. Si la poesía verdaderamente lo es, ha de serlo invariable y de una vez para siempre, gracias al ritmo en el que encuentra a un tiempo (...) su desnudez y su vestidura". (Gerardo Diego).