El P. Jorge González Guadalix es un sacerdote diocesano de Madrid. Licenciado en teología pastoral, lleva más de treinta años ejerciendo su ministerio en parroquias de la diócesis, algunos de ellos como párroco rural. Arcipreste varias veces, ha pertenecido por dos legislaturas al consejo presbiteral de Madrid y al consejo diocesano de pastoral. Como añadido a su labor de párroco ha hecho un poco de todo: coordinador de pastoral de un colegio de más de dos mil alumnos, director espiritual de un gran colegio mayor, profesor de religión, profesor de teología pastoral… internauta, bloguero en Infocatólica y colaborador de El Correo de España.

En esta entrevista nos habla de su último libro sobre las curiosidades del archivo parroquial de Braojos de la Sierra de SND, que ciertamente no es un archivo más. Como aperitivo les invitamos a leer esta entrevista y luego a comprar el libro.

¿Qué tiene de curioso el archivo parroquial de una parroquia de pueblo para dedicarle un libro?

Cualquier archivo parroquial es una riqueza imprescindible para conocer la historia de la localidad. Baste un solo dato: mientras los registros civiles nos ofrecen datos de nacimientos, matrimonios y defunciones solo desde mediados del siglo XIX, los archivos parroquiales contienen datos de bautismos, matrimonios y defunciones desde el siglo XVI.

Por otra parte, en cada pueblo suele ser su iglesia parroquial el monumento más significativo. Su historia en el archivo está. Si añadimos que en gran parte la vida del municipio giraba en torno a lo religioso, el archivo parroquial de cualquier localidad es imprescindible para conocer su pequeña historia.

Al parecer, por lo que cuenta, el archivo parroquial de Braojos no es un archivo más, ¿Qué tiene de excepcional?

Varias cosas. Para empezar, es excepcional la variedad y cantidad de sus documentos, perfectamente conservados. Pero es que además Braojos no es un pueblo cualquiera. Baste el dato, por ejemplo, que su parroquia administraba unas rentas que se calculaban en más del doble que la propia parroquia de Buitrago, lo que nos da idea de la importancia que Braojos tuvo en algunos momentos, especialmente los siglos XVII y XVIII.

¿Pero aun así no considera que es una historia muy local que solo puede interesar a los lugareños?

No creo. Hablar de Braojos es hablar, por ejemplo, de Gregorio Fernández, de Vicente Carducho, de Berruguete el viejo. Solo dar esos nombres ya nos obliga a salir de nuestros muros para convertirnos en referente cultural muy amplio.

Uno de los temas de interés general pueden ser los archivos referentes a la Cruzada Nacional y los sacerdotes mártires.

De la cruzada nacional tenemos pocos detalles. Braojos se mantuvo prácticamente en zona nacional toda la guerra e incluso fue posible librar el templo del vandalismo de las milicias populares. Pero es entrañable saber que tres sacerdotes que sirvieron en la parroquia acabaron como mártires.

A mí particularmente me interesa también la doctrina de Trento sobre el Purgatorio.

Es que sin conocer esa doctrina se hace imposible conocer gran parte de nuestra historia religiosa. Por la importancia de la doctrina sobre sufragios por las ánimas del purgatorio se comprenden las lápidas, los enterramientos, lasa memorias, las misas y aniversarios por los difuntos, y llegaron a contarse los encargos de misas por miles.

En estos archivos hay muchas curiosidades y un sinfín de datos para comprender la historia de España y de la Iglesia.

Hay una historia grande, la de los sesudos manuales, y otra chica, la local, no menos interesante y curiosa. La pequeña historia es la concreción en un pueblo de los grandes acontecimientos y valores de una gran nación como ha sido y es España. La historia de andar por casa explica la realidad de los grandes principios que en Braojos, por ejemplo, se vivían así y de esta manera. La misma Iglesia, grande en su universalidad, se hace concreta, viva y fecunda en cada parroquia. Eso se aprende en el archivo.

Y las costumbres y usos de otras épocas.

Evidentemente. Tengamos en cuenta que muchas cosas, incluso de cultura popular, fueron fomentadas por las parroquias. Bien podemos recordar cuántas clases de adultos, rondallas, grupos de teatro o teleclubes nacieron a la sombra y por iniciativa del cura párroco. Aquí o conocemos el archivo o no seremos capaces de conocer la vida de cualquier localidad.

También de cofradías, patronatos, terceras órdenes, algo que ya no se conserva tanto en general.

Depende de lugares, porque en Braojos aún se conserva la hermandad sacramental, fundada en 1589, y que aún guarda algunos de sus cultos y costumbres desde hace siglos. Es verdad que otras hubo y ya están desaparecidas, pero marcaron vida y dejaron un poso en la vida del lugar.

¿Por qué recomendaría leer el libro?

A los braojeños porque les va a emocionar conocer cosas que tal vez ignoraban o que tenían en su recuerdo. Pero también a otros porque entrar en este libro les permitirá conocer y valorar lo que es un archivo parroquial de un pueblo cualquiera y animarse a conocer sus respectivos archivos parroquiales e investigar en ellos.

En este caso, además, les invito a leerlo para que conozcan, así lo explico en la primera parte, qué es ser cura de pueblo y el privilegio tan grande que supone. Ser cura de pueblo no es ni mucho menos un deshonor ni oficio para cura de pocas luces y menores virtudes. Es un privilegio que Dios regala solamente a algunos. Yo soy uno de esos privilegiados.